Arafat desafía a Bush: "Sólo los palestinos elegirán a su líder"

Respondió así a las exigencias de Washington para que renuncie a su cargo Sin embargo, confirmó que en enero se celebrarán elecciones libres Los grupos terroristas Hamas y Jihad Islámica rechazaron la propuesta de la Casa Blanca
Respondió así a las exigencias de Washington para que renuncie a su cargo Sin embargo, confirmó que en enero se celebrarán elecciones libres Los grupos terroristas Hamas y Jihad Islámica rechazaron la propuesta de la Casa Blanca
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26 de junio de 2002  

RAMALLAH.- En una clara y desafiante respuesta al presidente de Estados Unidos, George W. Bush, el líder de la Autoridad Nacional Palestina (ANP), Yasser Arafat, dijo ayer que "sólo los palestinos" elegirán a sus dirigentes y confirmó la realización de elecciones libres en enero próximo.

Fue la primera reacción de Arafat a las duras declaraciones que Bush pronunció anteayer en contra él, al reclamar, sin mencionarlo, su alejamiento al frente del gobierno palestino. El mandatario norteamericano afirmó que la salida de Arafat es una condición indispensable para que Estados Unidos apoye la creación de un Estado palestino.

"Las elecciones deben realizarse, pero sólo los palestinos pueden elegir a sus líderes", sostuvo Arafat en árabe durante una conferencia de prensa en la que estuvo acompañado por el ministro de Relaciones Exteriores francés, Dominique de Villepin. Arafat afirmó que las elecciones se desarrollarían en forma "transparente y democrática" y, según el canciller francés, el líder palestino le confirmó que las elecciones presidenciales y legislativas tendrán lugar en enero próximo.

Arafat juzgó "importante" el discurso de Bush, en particular porque este último mencionó la creación de un Estado palestino, pero cuando se le preguntó si consideraba que el mensaje del presidente norteamericano estuvo dirigido contra él, Arafat respondió, en inglés, "absolutamente no".

Washington, sin embargo, no dejó ayer lugar a demasiadas interpretaciones al afirmar el secretario de Estado, Colin Powell, que la decisión de convocar a un nuevo liderazgo palestino fue tomada con "reticencia", pero luego de darle numerosas oportunidades a Arafat para "renunciar al terrorismo e instrumentar reformas".

Powell, que hasta hace poco consideraba a Arafat el líder del pueblo palestino, defendió la nueva estrategia de paz estadounidense para Medio Oriente y dijo que toda la administración, incluido él, está totalmente consustanciada con ella.

El jefe de la diplomacia estadounidense reconoció que su posición y la de otros altos funcionarios de la administración han cambiado desde abril. "Lo que dije entonces era que Arafat había sido elegido, pero lo que estamos diciendo ahora, y a la conclusión a la que llegamos es que ni él ni sus colaboradores están dando al pueblo palestino el liderazgo que se merece, que no están avanzando ni logrando la paz", dijo.

Rechazo de Hamas y la Jihad

En tanto, las organizaciones integristas Hamas y Jihad Islámica anunciaron ayer su rotundo rechazo al discurso del presidente Bush.

El dirigente de Hamas en Gaza, Mahmud A-Zahar, calificó el discurso de Bush de "frustrante" y dijo que sólo expresa "el punto de vista israelí" respecto del conflicto con los palestinos. "El discurso está compuesto sólo de palabras en hebreo traducidas al inglés, y Bush únicamente leyó su iniciativa para (el primer ministro israelí) Ariel Sharon", subrayó A-Zahar.

La diputada palestina y destacada dirigente humanitaria Hanan Ashraui criticó el discurso diciendo que no aporta ninguna esperanza a los palestinos y "únicamente los acusa de ser terroristas y corruptos". También el veterano dirigente de la Jihad Islámica en Gaza Nafeth Azzam señaló que el texto de Bush es "muy negativo y no contiene ningún aspecto positivo para los palestinos o los árabes".

Por su parte, Sharon dijo ayer ante la Comisión Parlamentaria para Asuntos Exteriores y de Defensa que "no es correcto interpretar que el discurso de Bush perjudica a los palestinos", aunque no dio más detalles.

Mientras tanto, la violencia continuó ayer en Cisjordania, donde cuatro palestinos, incluido un alto oficial del servicio secreto, resultaron muertos en Hebrón, al ingresar el ejército israelí en la sede de la gobernación, que fue intensamente bombardeada.

Otros 150 palestinos de Hebrón, ciudad situada 30 kilómetros al sur de Jerusalén, fueron detenidos por los soldados israelíes en lo que ya se ha convertido en una práctica habitual de arrestos de varones de entre 15 y 55 años en ciudades palestinas.

Un comunicado militar señaló que un "gran número de sospechosos ha sido arrestado", que los soldados han descubierto un laboratorio de explosivos y que los israelíes han entrado también en los pueblos de Dora y Bani, cerca de Hebrón.

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