Aristide, más aislado: cayó otra ciudad

Hizo un dramático llamado a la comunidad internacional; advirtió sobre un baño de sangre si los rebeldes ingresan en la capital Los insurgentes tomaron ayer por la madrugada Port-de-Paix, en el Norte La oposición reiteró que no aceptará el plan de paz y exigió la renuncia del mandatario
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25 de febrero de 2004  

PUERTO PRINCIPE.- Haití se hundió ayer aún más en el caos y la anarquía con el avance de las fuerzas rebeldes, que ayer tomaron otra ciudad del Norte y afianzaron su control en más de la mitad del país, y el rechazo definitivo de la oposición a un plan internacional que mantenía al presidente Jean- Bertrand Aristide en el poder.

Desesperado, el mandatario pidió a la comunidad internacional que intervenga "con urgencia" para frenar a los insurgentes, a los que calificó de "terroristas".

"Los Estados no pueden combatir el terrorismo en otra parte sin combatir el terrorismo en Haití", afirmó, agitando la bandera que el presidente norteamericano, George W. Bush, enarbola con frecuencia.

"La comunidad internacional debe apurarse para aumentar el número de policías en Haití y para ayudarnos a que la sangre no corra más", urgió el presidente durante una conferencia de prensa celebrada después de que los insurgentes que buscan derrocarlo capturaron la norteña ciudad de Port-de-Paix. Según versiones de radios locales, en la madrugada de ayer los rebeldes tomaran por asalto las oficinas públicas de esa ciudad, 300 kilómetros al noroeste de Puerto Príncipe, que se convirtió en escenario de incendios y saqueos.

Tras la caída el domingo de Cap-Haïtien -la segunda mayor ciudad del país- Port-de-Paix era el último enclave septentrional de importancia en manos gubernamentales.

La intervención pública de Aristide ha sido la más dramática del mandatario haitiano desde que hace tres semanas se inició la actual revuelta en su contra, y que ya se ha saldado con la muerte de unas 60 personas en todo el país. El avance de los rebeldes incluso llevó a Washington a enviar a unos 50 marines, que ayer estaban protegiendo la embajada.

El presidente, que reconoció que sólo cuenta con 4000 agentes de policía -cuando al inicio de la revuelta ese número se elevaba a 5000- dejó entrever la magnitud de lo que podría pasar en Puerto Príncipe si los rebeldes llegan hasta la capital, al calcular en un millón sus seguidores.

"Aquí hay 2,5 millones de personas. Hace unos meses, un millón de personas se manifestó por las calles (en favor de Aristide). Una vez que ellos (los rebeldes) vengan aquí, miles de personas podrían ser asesinadas", advirtió el jefe de Estado, que además insistió en que no renunciará a la presidencia.

Sin embargo, propuso realizar elecciones legislativas a más tardar en noviembre próximo, una iniciativa que la oposición política rechazó de plano, junto con un plan de poder compartido impulsado por la Casa Blanca.

De hecho, la oposición envió ayer una carta al embajador David Lee, jefe de la misión especial de la OEA en Haití, en la que repudió el plan de paz propuesto por Estados Unidos, Francia, Canadá, la OEA y la Comunidad del Caribe. "Estimamos que la conferencia de prensa de Jean-Bertrand Aristide ya es una violación del plan internacional", declaró Evans Paul, uno de los líderes de la Plataforma Democrática que agrupa a la oposición.

"En efecto, según el plan, no le corresponde al presidente sino al Consejo Electoral provisional fijar la fecha y organizar las elecciones parlamentarias", precisó. "Eso es un signo claro de que no está resuelto a respetar el plan internacional", añadió.

Contactos de Powell

El gobierno estadounidense, no obstante, indicó que seguirá presionando para que el plan sea aceptado.

"Aún estamos discutiendo y trabajando con las partes en Haití para que se acepte el plan", señaló un funcionario del Departamento de Estado que pidió no ser identificado.

Washington apoya la idea francesa de reunir a ambas partes en París, un tema sobre el cual el secretario de Estado, Colin Powell, habló ayer telefónicamente con su colega francés, Dominique de Villepin, añadió.

Powell también llamó por teléfono a uno de los líderes opositores haitianos, André Apaid, para "subrayar la importancia de la decisión" de la oposición, en alusión al rechazo del plan, sostuvo el funcionario.

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