Atacar desde la adversidad

ETA responde con más violencia a los golpes que recibe
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28 de agosto de 2001  

MADRID (De nuestra corresponsal).- Penetrar la lógica de un terrorismo tan atípico como el de ETA es un ejercicio absurdo. Pero hay patrones que se repiten en su conducta y, entre ellos, el de responder con un ataque feroz cada vez que sufre golpes en su estructura militar.

Lo hizo cada vez que pudo. Y esta semana no fue la excepción: tras la detención en sólo cinco días de 15 presuntos miembros y la incautación policial de más de 400 kilos de explosivos en dos espectaculares redadas policiales, ayer llegó su respuesta.

Pero con una coincidencia adicional. Al igual que el último lunes, el atentado de ayer tuvo lugar al mismo tiempo que se producía un encuentro de trabajo entre autoridades de la policía nacional y de la regional vasca para intentar avanzar en un frente común contra la ofensiva terrorista.

Por absurdo que suene, ese trabajo en equipo fue prácticamente inexistente durante muchos años a raíz de profundas desconfianzas mutuas entre estructuras del gobierno nacional y el autónomo del País Vasco. Ahora eso está dando tímidos pero persistentes pasos en el camino de la reversión.

Esa línea irritó a nacionalistas radicales. Batasuna, la fuerza política que expresa a ETA, reprochó abiertamente al gobierno vasco que permitiera que su política regional actuara bajo leyes nacionales españolas y a las órdenes de un magistrado nacional, como Baltasar Garzón.

A ETA ese acercamiento entre policía nacional y la policía vasca (la Ertzaintza) no les conviene. Siempre se benefició de la antigua incapacidad policial para formar un equipo consistente; quizá su reacción de ayer sea precisamente eso: una forma de presionar contra el avance de un frente conjunto policial que, de concretarse, complicaría su acción.

Lo que sí es un hecho es que, más allá de cualquier conjetura, ETA se hizo oír una vez más. Lo hizo sólo días después de que una seguidilla de declaraciones oficiales la diera por seriamente herida. "Le hemos dado un duro golpe", dijo el ministro de interior vasco, Javier Balza. "Por lo que sabemos, hemos desactivado 7 de los once comandos que nos consta que tiene la banda", acotó su par de interior nacional, Mariano Rajoy.

Opinaron luego de desactivar dos comandos, el Buruntza, que actuaba para el complejo Donosti -uno de los más activos-, y el recientemente recompuesto Barcelona.

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