Atacar o no atacar Siria: qué opinan los países del G-20

Rousseff (Brasil), Singh (India), Putin (Rusia), Jinping (China) y Zuma (Sudáfrica) están en contra de la intervención
Rousseff (Brasil), Singh (India), Putin (Rusia), Jinping (China) y Zuma (Sudáfrica) están en contra de la intervención Fuente: Reuters
Estados Unidos y Rusia encabezan las dos posturas que se enfrentarán en la cumbre que comienza hoy; cuáles son las posiciones de los otros miembros sobre la guerra civil en el país árabe
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5 de septiembre de 2013  • 13:08

A pesar de que la agenda oficial deja a un lado el tema más candente en las cancillerías de todo el mundo, la guerra civil en Siria y una eventual intervención militar por parte de Occidente será uno de los tópicos obligados de la cumbre de G-20 que tiene lugar hoy y mañana en San Petersburgo.

Después de muchos intentos fallidos en la búsqueda de un consenso en el marco de las Naciones Unidas, ahora los 20 países miembros del grupo volverán a debatir sobre las posturas encontradas en el foro económico.

A favor de una intervención militar

Estados Unidos. El gobierno de Barack Obama tiene listo el plan para llevar a cabo una acción militar "limitada" en Siria desde que aseguró tener pruebas de que el supuesto ataque con armas químicas perpetrado en un suburbio de Damasco, el 21 de agosto, fue ejecutado por las fuerzas del gobierno y dejó más de 1400 muertos. De acuerdo con el presidente demócrata, Washington tiene la responsabilidad de actuar aun sin conseguir el respaldo de la ONU. Antes de dar luz verde al bombardeo, el mandatario busca apoyo interno –al pedir que el Congreso apoye el ataque- e internacional.

Francia. El primero en apoyar a Obama fue su par francés, el socialista François Hollande , quien está dispuesto a acompañar a Washington en su operativo, y también considera que la resolución de la ONU es prescindible. El mandatario puede ordenar el ataque sin consultar al Parlamento.

Turquía. El gobierno de Recep Tayyip Erdogan es uno de los enemigos más encarnizados del régimen de Bashar al-Assad en el vecino país de Siria. Por lo tanto, dejó en claro que está dispuesto a participar en una coalición contra Siria. "Una tragedia humanitaria está teniendo lugar en Siria y nadie hace nada. La gravedad de la situación en Siria requiere acción inmediata", dijo el primer ministro turco antes de viajar a Rusia.

Arabia Saudita. El rey Abdullah quiere que Al-Assad sea derrocado, por lo que también apoya una intervención militar. El reino islámico se ha convertido en el principal apoyo de la oposición siria, incluso por encima de Qatar. Los saudíes apoyan con dinero y armas a los rebeldes.

Australia. El gobierno de Australia, que preside el Consejo de Seguridad durante este mes, fue uno de los últimos países en sugerir que apoyaría la intervención. El ministro de Exteriores, Bob Carr, dijo recientemente que respaldarían el ataque también sin mandato de la ONU.

Con reservas

Gran Bretaña. Si bien el primer ministro conservador, David Cameron , apoyó desde un primer momento a Obama, la semana pasada recibió un duro revés en el Parlamento, cuando los legisladores votaron contra cualquier participación militar de ese país en una intervención en el conflicto sirio. En la cumbre del G-20, entonces, dará un respaldo retórico a Obama, pero que no se puede traducir en un apoyo logístico.

Canadá. El primer ministro canadiense Stephen Harper indicó que su gobierno apoya a los países aliados que contemplan una acción militar en Siria, pero aclaró que Canadá no planea participar en ninguna misión en la nación árabe porque Canadá no posee ninguno de ellos misiles crucero o naves no tripuladas. "En conversaciones con nuestros aliados estamos convencidos que, a pesar de nuestra renuencia, son más los riesgos si la comunidad internacional no actúa frente a lo que parece ser una escalada en el uso de armas químicas; esto es un extremoso y peligroso precedente", dijo.

Japón. El país oriental manifestó posiciones contradictorias sobre el tema. El pasado fin de semana, el gobierno anunció que apoyaría una intervención militar de Estados Unidos en Siria si se demuestra que se usaron armas químicas. Sin embargo, el lunes, el canciller brasileño Luiz Alberto Figueiredo dijo tras una reunión con su par japonés, Fumio Kishid, que ambos coindieron en que "en el caso sirio no hay solución militar posible para la crisis". Hoy, en tanto, Obama dijo que él y el primer ministro japonés, Shinzo Abe, se reunieron en San Petersburgo y coincidieron en que el uso de armas químicas en Siria fue una violación del derecho internacional y que debe ser abordado.

En contra de una intervención militar

Rusia. El presidente, Vladimir Putin , está en el otro extremo de Obama y respalda a Bashar al-Assad, uno de sus mayores socios en Medio Oriente. Sin embargo, ayer deslizó que Rusia estaba dispuesta a actuar si accedía a elementos concretos que prueben de forma fehaciente que el régimen sirio utilizó armas químicas en ese ataque. De todas maneras, aclaró que cualquier acción al margen de las resoluciones del Consejo de Seguridad de ONU será inadmisible.

China. Al igual que Moscú, Pekín se opone a un ataque militar. El país asiático, también con derecho a veto en el Consejo de Seguridad, bajó sin embargo el tono de sus declaraciones en el último tiempo y pidió esperar los resultados de la investigación de la ONU en Siria sobre las armas químicas. "Una acción militar unilateral podría complicar más la situación así como la inestabilidad de la región", insistió hoy el vocero de la cancillería china, Hong Lei.

Italia. "Somos conscientes de la iniciativa de los Estados Unidos y Francia, en la que, no obstante, sin las Naciones Unidas, no podemos participar", dijo el primer ministro italiano, Enrico Letta, al pedir una "solución política" para la crisis. Así, siguió la línea que ya había expuesto su canciller, Emma Bonino, quien advirtió que la intervención sin aval de la ONU puede desatar una "conflagración mundial".

Alemania. El gobierno de Angela Merkel también pide "consecuencias" de forma conjunta si hay pruebas de que el régimen sirio usó armas químicas, aunque aclaró que no participará en una operación militar, ya que busca el consenso en el Consejo de Seguridad de la ONU.

Argentina. La semana pasada, la cancillería argentina emitió un extenso comunicado en el que expresaba su fuerte rechazo hacia la acción militar en Siria. La presidenta Cristina Kirchner continuó con declaraciones en esta línea en Rusia. "Una intervención militar sería nefasta, no hay nada peor que la guerra. Tenemos que abogar por la paz, como ya lo han hecho el papa Francisco y también el titular de la ONU Ban Ki-Moon", dijo.

Brasil. Igual que sus socios del BRICS, Brasil rechazó una intervención militar y abogó por un acuerdo político que ponga fin a dos años y medio de crisis en esa nación árabe. "En el caso sirio, no existe una solución militar. Debe haber una solución política", dijo el canciller Luiz Alberto Figueiredo.

Unión Europea. El presidente del Consejo Europeo, Herman Van Rompuy, advirtió hoy en San Petersburgo que "no hay solución militar, sólo hay una solución política" para la crisis siria. La Unión Europea auspicia la publicación lo antes posible de los resultados de las investigaciones que realizaron los inspectores de Naciones Unidas sobre el uso de armas químicas en Siria, sostuvo. "Todos los países europeos tienen un debate interno sobre Siria y hay diferencia entre los que quieren participar en los ataques y los que no. Actualmente solo Francia quiere participar", dijo Van Rompuy.

India. A pesar de ser aliada de Estados Unidos, India asegura que una intervención militar en Siria no ayudará a solucionar la crisis en la nación árabe y opinó que los partidarios de un ataque a Siria deben aguardar por los resultados de las pesquisas de la ONU.

Sudáfrica. La cancillería sudafricana rechazó la escalada militar de occidente sobre Siria y subrayó que una salida negociada es el único camino posible para lograr la pacificación del conflicto en ese país árabe. Aseguraron que "únicamente el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas puede ordenar el uso de la fuerza militar en situaciones de conflicto" y cualquier ataque contra Siria sin su autorización supondría una grave violación de la ley internacional".

En silencio

México. El presidente Enrique Peña Nieto dilató el pronunciamiento sobre la postura mexicana acerca de la guerra siria y aseguró que la hará pública durante la cumbre del G-20.

Corea del Sur. El gobierno surcoreano, cercano al de Barack Obama, no explicitó si apoyaría la intervención. Sin embargo, sí sugirió "que existe una relación entre Corea del Norte y Siria por las armas químicas", en referencia a su vecino y rival.

Indonesia. El gobierno de Susilo Bambang Yudhoyono no se ha pronunciado formalmente sobre la crisis y se espera que lo haga en la cumbre del G-20.

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