Atacaron con granadas y tiros la Municipalidad de Río de Janeiro

Cardoso dijo que la situación "es extremadamente grave" y prometió adoptar medidas
Cardoso dijo que la situación "es extremadamente grave" y prometió adoptar medidas
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25 de junio de 2002  

SAN PABLO.-Tres vehículos se detuvieron ayer por la madrugada frente al edificio de la Municipalidad de la Ciudad de Río de Janeiro. Entre cuatro y cinco hombres salieron de los autos, apuntaron fusiles de uso militar contra el edificio y dispararon casi 150 tiros. Antes de irse arrojaron dos granadas, que no explotaron.

El ataque, que las autoridades brasileñas presumen que puede haber sido planeado y ejecutado por el crimen organizado, ocurrió temprano por la mañana, cuando no había empleados en el edificio. Alarmado, el intendente carioca, Cesar Maia, pidió que se decrete en Río de Janeiro el "estado de defensa"-de atribuciones similares al estado de sitio-.

"La situación es extremadamente grave. No da más. Esto es inaceptable", dijo el presidente Fernando Henrique Cardoso,que se encontraba en Río de Janeiro y se trasladó al edificio al conocer el incidente.

"Todo tiene un límite; esto es una provocación no tanto al alcalde, a las autoridades, sino al pueblo", agregó, mientras inspeccionaba algunas de las cápsulas de FAL que habían impactado en la alcaldía.

Ocho pisos diferentes fueron alcanzados por los disparos, incluyendo la sala del jefe de gabinete de Maia, contigua a la suya.

El mayor Robson Rodrigues, del Servicio de Inteligencia de la Secretaría de Seguridad Pública, estimó que el ataque contra la municipalidad se encaja en tres hipótesis: terrorismo practicado por el crimen organizado, atentado político o una acción criminal aislada.

Dos semanas atrás, después del asesinato del periodista Tim Lopes, el ministro de Justicia brasileño, Miguel Reale, había dicho que el crimen organizado había creado "un Estado paralelo" en el país. El narcotráfico domina la mayoría de los cientos de morros tapizados de favelas en Río de Janeiro, donde dicta su ley y la ejecuta con violencia.

Para la gobernadora de Río de Janeiro, Benedita da Silva, el atentado "es un proceso nítido de desestabilización e intimidación de las instituciones democráticas" por parte de ese crimen organizado.

El presidente Cardoso convocó para hoy en Brasilia una reunión urgente, para discutir la violencia en Brasil y particularmente en Río de Janeiro. Durante los ocho años de su mandato hubo un recrudecimiento de todos los índices de violencia. "Medidas enérgicas precisan ser tomadas. Y serán tomadas", afirmó ayer, aún con las cápsulas de FAL en sus manos.

Estado de defensa

El estado de defensa, solicitado por el intendente César Maia, prohíbe reuniones de más de dos personas y permite la violación del derecho de secreto en las comunicaciones por carta o teléfono. El pedido de Maia de instauración de esa cláusula en Río de Janeiro fue repudiado por abogados, jueces y políticos.

"El estado de defensa es recomendado cuando el Poder Judicial no está funcionando bien. No entiendo qué beneficios puede traer esa medida ahora. La quiebra del secreto telefónico o de correo son autorizadas sin problemas por la Justicia, y la prohibición del derecho de reunión no afecta en lo más mínimo a los traficantes en los morros", expresó el abogado Luiz Paulo Viveiros de Castro.

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