Aún sin hoja de ruta, la oposición venezolana convocó un "cabildo abierto" para resistir la embestida

Los legisladores venezolanos hicieron además un llamado a los militares para hacer valer la Constitución
Los legisladores venezolanos hicieron además un llamado a los militares para hacer valer la Constitución Fuente: AFP - Crédito: Yuri Cortéz
Daniel Lozano
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11 de enero de 2019  

CARACAS.- El Parlamento venezolano no se achica frente a las amenazas del gobierno, pero tampoco aclara cuál es su hoja de ruta. "Hacemos un llamado claro a las fuerzas armadas: den un paso al frente, hagamos valer nuestra Constitución. Se debe desconocer lo que no sea producto del voto popular", reclamó el nuevo presidente de la Asamblea Nacional, Juan Guaidó, minutos después de la juramentación de Nicolás Maduro .

El reto de los parlamentarios estaba preparado de antemano, sabedores de que, tras la investidura, Maduro acudiría al complejo militar de Fuerte Tiuna para dejar en claro que sigue siendo el comandante en jefe de las Fuerzas Armadas. El llamado "acto de reafirmación, reconocimiento y juramento de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana" estuvo presidido por el general Vladimir Padrino López, quien repitió las consignas revolucionarias de siempre. El ministro de Defensa hizo jurar a sus soldados el "compromiso de fidelidad" ante Maduro, quien muy agradecido, apuntaló el concepto de unión cívico-militar frente a las agresiones.

"Nicolás, no eres legítimo, así te disfraces como te disfraces", repitió el diputado Guaidó. El parlamentario de Voluntad Popular, el partido presidido por el preso político Leopoldo López, reveló que propondrá ante el Legislativo declarar la "usurpación del cargo de presidente" por parte del "hijo de Chávez", además de forzar una "declaratoria de emergencia".

Los parlamentarios convocaron para hoy un "cabildo abierto" para que "todo el pueblo conozca la ruta para el cese de la usurpación". El lugar elegido es la sede de Naciones Unidas en Caracas. Se trata del primer intento de recuperar las protestas en la calle, que en la actualidad se limitan a las quejas por el derrumbe de los servicios públicos o la falta de comida. Eso sí, al menos 12.000 tuvieron lugar el año pasado a lo largo de todo el país.

Pero los parlamentarios no la tienen nada fácil. Cualquiera de sus iniciativas nace muerta porque la oposición perdió cualquier capacidad de movilización interna desde el final de las protestas de 2017. Desde entonces, ni radicales ni moderados, ni colaboracionistas ni electoralistas, ni chavistas disidentes ni estudiantes fueron capaces de atraer la atención de un pueblo en desbandada, cuyo principal objetivo diario es la supervivencia o la emigración.

Desilusión, agotamiento y frustración se combinan con dosis de pánico ante la represión, que se llevó por delante la vida de 150 personas y que no duda en detener y encarcelar a quien se cruza en el camino de las fuerzas policiales o de los organismos de inteligencia.

Las pequeñas protestas de ayer en varios estados del país, como Lara, Mérida, Aragua y Sucre, en rechazo a la juramentación y para exigir nuevas elecciones, así lo confirmaron. Pese a la envergadura de lo que sucedía en Caracas, las calles se veían semivacías, mientras en el resto del país se vivía una post-Navidad prolongada.

Los hechos más contundentes tuvieron lugar en Barquisimeto, donde la policía disolvió sin contemplaciones y con gases lacrimógenos a un grupo de maestros que llevaban pancartas con frases como "Desconocemos a Maduro".

"Para disolver la Asamblea Nacional tendrían que meter presos a todos los diputados", se defendió, no obstante, Guaidó, tras las amenazas del líder bolivariano y de su número dos, Diosdado Cabello, quien además preside la Asamblea Nacional Constituyente. El presidente del Legislativo cosechó sus primeras críticas tras convocar un cabildo que se teme pase inadvertido en medio del estado de depresión nacional.

Politólogos y expertos miran hacia otro lado tras la investidura de ayer. "Las dos grandes preocupaciones de Maduro serían las sanciones petroleras y una conspiración militar", dijo el politólogo Edgard Gutiérrez.

"La presión sobre Maduro es inédita, pero no se puede descartar que la resista por su pacto con la corporación militar y algunos apoyos extranjeros", concluyó la psicóloga social Colette Capriles.

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