Ayer y hoy

Elian González: el niño balsero
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26 de abril de 2004  

1999

Su nombre irrumpió de la nada hasta situarse en boca de todos entre 1999 y 2000. Fue, además, el detonante de una de las mayores crisis diplomáticas entre Estados Unidos y Cuba. En noviembre de ese año, el niño Elián González se lanzó al mar junto a su madre y otras diez personas en una frágil embarcación, huyendo del régimen de Fidel Castro. El bote naufragó frente a las costas de Miami. Todos los demás murieron, pero Elián sobrevivió milagrosamente y fue rescatado por pescadores que lo llevaron a Miami, donde lo esperaban unos familiares en el exilio. En la isla, su padre, Juan Miguel González, un miembro del Partido Comunista que trabaja en la industria del turismo -lo que le permite cobrar en dólares- comenzó la batalla por recuperar al pequeño. Lo que siguió fue una pulseada casi sin precedente entre el gobierno cubano, la oposición anticastrista y las autoridades de inmigración norteamericanas. El tema, además, se convirtió en uno de los ejes de la campaña presidencial norteamericana, que disputaban Al Gore y George W. Bush.

Después de una larga batalla legal, el 22 de abril de 2000, el enfrentamiento familiar llegó a su fin con la irrupción de los agentes federales en la casa de la familia de Elián en Miami. El niño fue devuelto a su padre.

2004

De regreso en la isla, Elián retomó sus clases tras cumplir un período de "readaptación". Rara vez aparece en público. Cuando lo hace, se lo ve de uniforme en los actos de los Pioneros -la agrupación que reúne a los niños cubanos en edad escolar-, en los que se realizan actividades recreativas y culturales vinculadas con la afirmación de la doctrina comunista. En ocasión del cumpleaños número 77 de Fidel Castro, el 13 de agosto, Elián le dirigió al dictador una nota de felicitación en la que le contó que pasó con notas sobresalientes a quinto grado.

Elián, de 10 años, transcurre sus días junto a su padre y una madrastra en Cárdenas, en una casa que resultó inundada tras el paso del huracán Michelle, en noviembre de 2002, ocasión en que la familia fue visitada por Castro.

No hay nada en la ciudad, situada 135 kilómetros al este de la capital, que indique cuál es el hogar del niño náufrago. Sí existe un museo -en realidad, una habitación repleta de fotos- que recuerda su odisea, y algo equivalente pasó en Miami, donde la vivienda en la que permaneció el pequeño con sus familiares exiliados, en el distrito de Pequeña Habana, se convirtió en sitio de peregrinación. Allí se exhiben su bicicleta, sus patines, fotos que lo muestran feliz -cuando jugaba junto con un perro o disfrazado de Papá Noel-, un póster que lo describe como "el niño del milagro", su ropa y la cama donde durmió, siempre cubierta de peluches.

El año pasado, los familiares de Elián en Miami perdieron una nueva batalla judicial al rechazar la Corte Suprema de Estados Unidos un pedido de procesamiento contra la ex fiscal general Janet Reno, por haber dado luz verde al operativo que sacó al niño de su residencia en Florida.

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