Aznar mide hoy su poder en las urnas

Los comicios reflejarán si paga o no algún costo por el apoyo a George W. Bush en Irak y por el derrame de petróleo en Galicia
Silvia Pisani
(0)
25 de mayo de 2003  

MADRID.- La campaña confundió bien las cosas: las de hoy en España son elecciones regionales y municipales, pero el presidente del gobierno, José María Aznar, y su principal opositor, el socialista José Luis Rodríguez Zapatero, las encararon como una puja nacional y anticipatoria de las generales del año próximo, en las que se elegirá nuevo mandatario.

Así, pese a que ninguno compite por cargo alguno -salvo uno simbólico de Aznar en el País Vasco-, para ambos será una fecha decisiva de cara al futuro. Zapatero pondrá a prueba por primera vez su reciente liderazgo al frente de la oposición socialista y sus posibilidades como aspirante a la presidencia del país.

Para Aznar no es menos delicado. Medirá su poder tras el enorme desgaste sufrido por su solitario y repudiado apoyo a la guerra de Irak y el que cosechó su gestión del derrame petrolero que dañó a Galicia. Su partido no tiene aún candidato para el año próximo, pero hoy también se sabrá cómo queda el presidente del gobierno para dirimir en esa delicada sucesión.

Aquí surge el primer problema. Si Aznar y Zapatero no compiten por cargo alguno ni tampoco habrá votos nacionales, ¿Cómo saber cuál de los dos ganó? Habrá respuesta en el grado de participación, en el poder que se coseche en alcaldías, municipios y autonomías y en lo que movilicen en cada una de ellas ambos contendientes. Será, por tanto, un escrutinio lento y una larga noche, en la que pocos se fiarán de las tendencias de voto.

La campaña arrancó con miedo en el gobernante Partido Popular, castigado por la guerra de Irak, y la ilusión de socialistas y partidos de izquierda que, como opción de cambio, capitalizaron el enojo contra el gobierno. Pero sobre el final las encuestas dijeron que los populares recuperaron terreno y se emparejaron.

Eso es en lo general, porque cuando se entra en lo regional -que es, en definitiva, el carácter de esta elección- la disputa llega al cuerpo a cuerpo. Tal el caso de Madrid, donde los populares gobiernan tanto en la ciudad como en la provincia del mismo nombre y los socialistas están convencidos de que pueden arrebatárselas.

También serán escenarios clave el País Vasco, donde Aznar medirá su ofensiva contra Batasuna, el partido acusado de terrorismo; Galicia, luego de que el derrame de petróleo convirtió a esa tierra en prohibida para la gente del PP, y Cataluña, donde los socialistas persiguen el difícil sueño de sacudir del mando provincial a los nacionalistas herederos de Jordi Pujol, que la gobiernan desde hace 23 años.

Nada mejor que repasar las promesas y amenazas de campaña para apreciar hasta dónde llegaron la lucha de los dos líderes y el olvido de los temas regionales. Aznar cerró con un pedido de voto "como respaldo" a sus siete años de gestión y amenazó con que la llegada de los socialistas al poder significaría "un freno" para España.

Rodríguez Zapatero, que hizo su debut en campañas nacionales y demostró que se fascina con ellas, pidió el voto "a todos los españoles, para el cambio, para una etapa de futuro y de alegría", y llamó explícitamente a "no votar por Aznar porque no se le puede dar el voto a quien en los tres últimos años gobernó sin escuchar al pueblo".

Promesas de todo tipo

A la hora de las promesas electorales ninguno se quedó corto. Entre las más imaginativas, la del candidato popular a alcalde de Madrid, Alberto Ruiz Gallardón, que prometió departamentos "para artistas" y la de su adversaria socialista Trinidad Jiménez, que anunció "guarderías en casa", esto es: un sueldo para los vecinos que cuiden a familiares de otros.

Hubo prosa intrigante, como la de Adolfito Suárez -hijo del ex presidente Adolfo Suárez-, que aseguró que impondrá "a último momento y por un solo voto" su candidatura a gobernador de Castilla la Mancha. Y apelaciones a los buenos modales, cuando Rodríguez Zapatero aseguró que los socialistas "devolverán el buen talante" a la política.

Amenazas de terror, como la de la popular Esperanza Aguirre, que dijo a hipotéticos votantes socialistas que "luego no vale llorar sobre la leche derramada", y todo un récord en inauguraciones formales, batido por un alcalde gallego que llegó a cortar 13 cintas en un solo día, varias de ellas cortadas ya en ocasiones anteriores.

En materia de organización hay cierto desacartonamiento en el PP. Nunca faltó en sus actos quien gritara "guapo" al presidente ni elogios a lo "bien colocados" de ciertas partes, cosas que Aznar festejó sin mostrar irritación por los 30 actos que lideró en sólo quince días, al mismo tiempo que ejercía la presidencia del país y viajaba por Europa.

Semejante esfuerzo tiene explicación: en algún momento en su partido se evaluó que la campaña iba mal y que el riesgo de retroceso era real. Aznar se puso al frente no sólo porque se siente cómodo en ese papel sino porque juzgó que no había nadie mejor. Hoy se sabrá qué piensan los españoles de todo eso.

Paquete bomba en Valencia

  • MADRID (ANSA).- Un herido grave y por lo menos seis con lesiones leves causó ayer la explosión de un paquete bomba en una oficina postal de Valencia, según indicaron fuentes del gobierno regional, que atribuyeron el ataque a grupos anarquistas y descartaron una acción del grupo terrorista vasco ETA. Durante la campaña electoral abundaron los mensajes relacionados con ETA y con el apoyo que dio Aznar a EE.UU. sobre Irak. La alcalde de Valencia, Rita Barbera, instó a la población a no dejarse intimidar y a acudir hoy a votar.
  • ADEMÁS

    MÁS leídas ahora

    Esta nota se encuentra cerrada a comentarios

    Descargá la aplicación de LA NACION. Es rápida y liviana.