Aznar pide más tiempo

El gobierno español reconoció limitaciones ante la ofensiva
El gobierno español reconoció limitaciones ante la ofensiva
Silvia Pisani
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31 de agosto de 2000  

MADRID.- Horas después de haber enterrado a la víctima número 12 que cobró la ofensiva terrorista de ETA en ocho meses, el gobierno de José María Aznar sinceró lo que muchos ya intuían: que, tal como están las cosas, poco puede hacer contra la organización y que para combatirla necesita "tiempo".

El mismo tiempo que perdió en la tregua de 16 meses que concedió a la organización en septiembre de 1998 y que ésta aprovechó para reconstituir sus cuadros y organizar nuevos comandos. "Asistimos a momentos difíciles", añadió el ministro del Interior, Jaime Mayor Oreja, en su sinceramiento.

"Necesitamos tiempo para conocer los nuevos instrumentos, los enlaces y las logísticas", que han sido renovados por ETA, dijo el funcionario. En medios policiales trascendió que durante el cese del fuego se desmanteló parte de las estructuras de inteligencia destinadas a la organización y que ahora hace falta tiempo para que vuelvan a estar operativas.

Con ese diagnóstico y con el reconocimiento adicional de que "no hay que esperar resultados espec-taculares", el funcionario iniciará hoy una rueda de contactos informativos con partidos políticos de oposición para analizar la agudización del conflicto separatista de las tres provincias vascas.

Firmeza y unidad

Cientos de madrileños reclamaron ayer a gritos firmeza y unidad de los partidos políticos frente a la ofensiva terrorista. Fue después del funeral del concejal popular Manuel Indiano Azaustre, acribillado anteayer a balazos en su pequeña panadería de Zumárraga, en Guipúzcoa.

Acompañado por la mayoría de los miembros de su gabinete y con el rostro demudado, el presidente Aznar abrazó a los familiares del concejal, muerto a los 29 años y a sólo dos meses de ser padre por primera vez. Lo mismo hizo el líder de la mayoritaria oposición socialista, José Luis Rodríguez Zapatero.

Pero la muerte no sirvió para limar las profundas diferencias que separan a los políticos españoles. Ningún representante del Partido Nacionalista Vasco (PNV) asistió a la ceremonia madrileña, como tampoco de Euskal Askartasún (EA), una agrupación cercana a la posición radical de la agrupación terrorista.

"Hay ausencias que confirman que, en ocasiones, se podían hacer más cosas desde el terreno personal y humano", dijo el ministro del Interior. Aludió así al gobernador del País Vasco, Juan José Ibarretxe (PNV), quien, apenas conocido el crimen, se puso "a disposición" del gobierno nacional, aunque luego no asistió a su marcha ni al funeral de uno de sus concejales.

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