Blair: "No hay nada peor que quedar al margen de Europa"

El premier instó a adoptar la moneda
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23 de mayo de 2003  

LONDRES.- En medio del debate sobre la adopción del euro, el primer ministro británico, Tony Blair, advirtió ayer a los "euroescépticos" que "no habría nada peor" para el Reino Unido que quedarse al margen de Europa.

"Hay gente en este país que se opone a que desempeñemos un papel crucial en la Unión -afirmó en su rueda de prensa mensual-, pero no habría nada peor para el Reino Unido, para su influencia, empleos e industria, que quedarse al margen de Europa."

Blair afirmó que la entrada en la eurozona "es la mayor decisión a la que se enfrenta este gobierno" y adelantó que su gabinete está ahora "llegando a un consenso", tras semanas de discusiones sobre las consecuencias de reemplazar la libra esterlina por esa moneda en el futuro inmediato.

"Todos coincidimos en el principio de que hay que adoptar el euro, pero también es cierto que los ministros quieren que ello se haga cuando las condiciones económicas sean las apropiadas", agregó Blair.

En este sentido, se prevé que el ministro de Economía, Gordon Brown, anunciará el 9 de junio próximo que los requisitos de una convergencia "sustentable y duradera" con esas naciones de Europa -fijados por él mismo en 1997- no se han alcanzado y que el gobierno británico demorará la decisión por unos años.

¿Decisión tomada?

Brown ya decidió que Gran Bretaña no adoptará el euro, según afirmaron el ex ministro del gabinete Peter Mandelson y la ex secretaria para el Desarrollo Internacional Clare Short, en declaraciones que causaron ayer una fuerte controversia dentro del gobierno de Blair.

La gran duda aún es si el ministro dejará la puerta abierta para que se celebre un referéndum sobre la adhesión al euro durante el actual mandato del gobierno laborista, como desea Blair.

El primer ministro incluso ofreció a Brown convertirse en su sucesor si apoyaba la celebración de dicho referéndum, informó ayer el diario The Independent. Pero el ministro rechazó la oferta, según el periódico, porque quiere que Gran Bretaña entre en la zona euro después de convertirse en primer ministro y no antes.

La oposición y parte del Partido Laborista quieren que el referéndum se celebre lo antes posible: los tories , con la esperanza de que salga negativo, y los laboristas porque temen que el país -y su gobierno- pierda el tren de la Unión Europea (UE).

El ministro británico para Europa, Denis McShane, comentó que el gobierno ganaría la consulta si la celebrara ahora, pero opinó que no quiere hacerlo porque ello causaría "una guerra civil dentro del partido".

Además de la adopción del euro, a la que se opone la mayoría de los británicos, según las últimas encuestas hay también en el Reino Unido un debate, instigado por los tabloides conservadores, sobre si se debe someter a consulta popular la adhesión del país a la futura Constitución europea. Tony Blair, que se opone a esta idea, explicó que la Carta Magna no robaría la soberanía al Reino Unido, que podría ejercer su veto, y animó a los recelosos a replantearse su posición.

"Creo fervientemente que es de interés nacional que nuestro país pertenezca a la UE y a una Unión Europea ampliada", subrayó. Según Blair, el euroescepticismo en el país "es sólo superficial".

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