Blanco de críticas, la UE debate sanciones a Rusia

Cuestionados por su pasividad, los 28 aprobarán medidas contra Moscú por su apoyo a los separatistas
Luisa Corradini
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23 de julio de 2014  

PARÍS.- La Unión Europea (UE) postergó hasta mañana la adopción de sanciones contra Rusiapor su apoyo a los separatistas ucranianos, acusados de haber derribado el Boeing 777 de Malaysia Airlines con 298 personas a bordo. Ese aplazamiento muestra las divisiones, dudas, intereses en juego y hasta rencillas internas que paralizan la acción diplomática europea.

Comenzada sin demasiada convicción, la reunión de ministros de Relaciones Exteriores de los 28 Estados ayer en la capital belga quedó aún más empantanada después del anuncio de Francia de que cumplirá con la entrega de dos navíos de guerra Mistral comprados por Moscú, a pesar de los repetidos llamados de Estados Unidos y Gran Bretaña en sentido contrario.

"Ya es tiempo de terminar con la «mistralización» de la política europea", lanzó ayer la presidenta lituana, Dalia Grybauskaité, una de las más intransigentes en cuanto a la actitud que debe adoptar la UE con Moscú. "Europa debe mostrar un frente unido contra el terrorismo", agregó la mandataria de esa república ex soviética.

"Entregar armas a Rusia en las actuales circunstancias es una posición difícil de defender", dijo a su vez el canciller sueco, Carl Bildt, imitado por su homólogo británico, Philip Hammond.

Por un valor de 1200 millones de euros, esos buques fueron encargados por el Kremlin durante la presidencia de Nicolas Sarkozy. Uno de ellos será entregado en octubre, el segundo "dependerá de la evolución de la situación", afirmó ayer el presidente francés François Hollande. La verdad es que, de no respetar su compromiso, Francia no sólo debería pagar una indemnización de más de 1000 millones de euros, sino que más de 1000 personas perderían su trabajo en los astilleros navales de Saint-Nazaire.

Presionada por los Estados Unidos, la UE comenzó ayer a estudiar una lista de nuevas sanciones contra Rusia en los sectores de la defensa y capitales, alta tecnología, bienes de doble utilización, civil y militar, en particular las exportaciones de petróleo y gas. A eso se agregarían medidas contra una nueva nómina de personalidades y entidades rusas que apoyan a los separatistas ucranianos.

Antes de ser efectivas, esas sanciones deben ser aprobadas por los 28 líderes de la Unión. Fuentes diplomáticas afirmaban ayer que el bloque podría organizar probablemente la semana próxima una cumbre especial con ese objetivo.

Pero no será demasiado fácil llegar a un acuerdo, cuando cada uno tiene sus propios intereses en juego.

Además de sus contratos militares, unas 6000 empresas francesas operan en territorio ruso. Alemania, a su vez, es el principal socio económico europeo de Moscú, con intercambios comerciales que alcanzaron 76.000 millones de euros en 2013. Organismos especializados consideran que la crisis actual podría poner en peligro unos 25.000 empleos en Alemania, que también tiene más de 6000 empresas en Rusia.

Un estudio del Deutsche Bank establece incluso que la recesión rusa provocada por las sanciones podría reducir el crecimiento de la economía alemana en medio punto.

Pero el punto más sensible de las negociaciones en curso en Bruselas parece ser el que concierne a la energía.

Excepto Gran Bretaña y en cierta medida Francia, la mayoría de los países de la UE tienen una fuerte dependencia del gas ruso. En volumen, Alemania e Italia son los países más expuestos. Las economías de ciertos países más pequeños podrían simplemente desmoronarse en caso de sanciones en el sector de la energía. Probablemente por esa razón, las eventuales sanciones sobre las exportaciones rusas se aplicarán sobre los contratos futuros, según explicó el jefe de la diplomacia alemana, Frank-Walter Steinmeier.

Estados Unidos ya aplica sanciones económicas contra una docena de conglomerados rusos. Entre ellos, el petrolero Rosneft, el gasífero Novatek, el fabricante de armas Kalachnikov o el banco Gazprombank.

Maestro en el arte de la propaganda y fino conocedor de las fragilidades europeas, Vladimir Putin difundió ayer un mensaje de apaciguamiento, apenas había comenzado la reunión en Bruselas. El jefe del Kremlin anunció su intención de colaborar plenamente con la investigación de la catástrofe de Malaysia Airlines, lo que permitió a los ministros dilatar la decisión hasta el jueves.

"Rusia hará todo lo posible para facilitar una investigación completa, profunda y transparente, que implique todas las partes concernidas", declaró. "Nos piden que hagamos presión sobre la rebelión. Haremos lo que podamos, pero repito que eso no bastará", agregó. Los 28 saben además que deben ser cautos hasta que hayan sido íntegramente repatriados los restos de las víctimas del vuelo de Malaysia Airlines.

Blanco de críticas en su país por mantener una extrema prudencia, el primer ministro holandés, Mark Rutte, cambió ayer de actitud, y exigió en Bruselas justicia para las víctimas.

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