Bolivia y Paraguay, también bajo crítica por la deforestación y los incendios

Incendio forestal en Santa Cruz, Bolivia
Incendio forestal en Santa Cruz, Bolivia Fuente: AFP
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24 de agosto de 2019  • 22:27

Jair Bolsonaro , presidente de Brasil, es duramente atacado por la comunidad internacional por los incendios forestales en su país. Pero Brasil no es el único país cuyo cuidado de la selva amazónica y de otras zonas forestales es puesto en entredicho.

La gestión que Bolivia y Paraguay hacen de sus recursos naturales despierta mucha críticas, aunque ha pasado más desapercibida para la prensa internacional.

El presidente boliviano, Evo Morales , tuvo polémicas declaraciones durante una visita que realizó esta semana a Santa Cruz, el departamento en el oriente de Bolivia donde un incendio afecta a cientos de miles de hectáreas de la Chiquitanía, una zona boscosa de transición entre la Amazonía y el Chaco.

Tras sobrevolar la zona, Morales reconoció la gravedad de los daños, pero también defendió el "chaqueo", la práctica de los agricultores de quemar áreas de bosque para ampliar las tierras de cultivo.

"Es importante el control del chaqueo pero también quiero que sepan: si las pequeñas familias, pequeños productores, si no chaquean, ¿de qué van a vivir? Es para maíz, media hectárea, es la situación del pequeño productor, máximo una hectárea de arroz para la supervivencia", dijo Morales.

"Ahora estamos en otros tiempos, hay que adecuar las normas, estamos en la mecanización y siempre hay que adecuar las normas a las formas de vivencias", añadió.

Su gobierno acaba de contratar los servicios del avión bombero más grande del mundo, el Boeing 747 Supertanker, con capacidad de carga de 75.000 litros y un precio de US $800.000 por el alquiler y US$16.000 por cada vuelo que haga, según las autoridades bolivianas.

El avión bombero contratado por Bolivia, en acción
El avión bombero contratado por Bolivia, en acción Crédito: DPA

Pero este desembolso no consiguió aplacar las críticas por apoyar el chaqueo.

A principios de julio, Morales modificó el decreto que regula las tierras de producción forestal permanente para autorizar el desmonte y la quema controlada de bosques en los departamentos de Beni y Santa Cruz con fines agropecuarios en terrenos privados y comunitarios.

En Santa Cruz es precisamente donde se encuentra la llanura de la Chiquitanía, donde las llamas ya afectaron más de 500.000 hectáreas.

Como consecuencia, algunos activistas medioambientales y defensores de los derechos de los indígenas le reprochan ahora a Morales haber cambiado la normativa para poder ampliar las tierras de cultivo.

La Coordinadora Nacional de Defensa de Territorios Indígenas Originarios Campesinos y Áreas Protegidas (Contiocap), muy crítica con la gestión de Morales, señala a las políticas "extractivistas" que impulsa el gobierno como responsable de lo que ocurre.

La ambientalista Cecilia Requena afirmó al portal de noticias ecológicas Mongabay, que "hay responsables directos de este desastre ambiental y el primero es el gobierno que ha aprobado consistentemente en los últimos años leyes de 'perdonazo', promoción e impulso de la frontera agrícola".

También lamentó que haya aprobado "los organismos genéticamente modificados, los agrocombustibles, la expansión de la frontera agrícola, la exportación de carne a China y finalmente este decreto del 9 de julio que permite la deforestación con fines agropecuarios de superficies forestales".

Críticas en Paraguay

Paraguay tampoco es ajeno a la polémica por los incendios forestales.

El fuego ya destruyó más de 350.000 hectáreas en una zona cercana a la frontera con Bolivia, según publicó la prensa local.

Paraguay es de hecho uno de los países con las mayores tasas de deforestación.

Entre 1987 y 2012, la deforestación se duplicó respecto a la década anterior, despejando 44.000 kilómetros cuadrados en el oeste del país para hacer espacio a la ganadería, s egún un estudio en conjunto de la Universidad Humboldt de Berlín y el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA).

Aunque la mayor parte de bosque que se pierde no está en la selva amazónica, sino en los bosques del Gran Chaco.

Paraguay en particular es también duramente criticado por no proteger la selva de otro peligro: los agroquímicos.

A mediados de agosto, el Comité de Derechos Humanos de las Naciones Unidas consideró a esta nación responsable de violaciones de derechos humanos por no ejercer "controles adecuados sobre actividades contaminantes ilegales".

Esto se dio después de que una persona muriera y otras 22 resultaran intoxicadas en 2011 por el uso de agroquímicos en empresas productoras de soja transgénica que habían talado la selva de los alrededores para establecer sus plantaciones.

Paraguay es hogar de grandes franjas de humedales y bosques, además se convirtió en el cuarto mayor exportador mundial de soja y el octavo de carne vacuna. Ambos sectores contribuyen a más del 30% del PBI.

BBC

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