Bolsonaro intenta capitalizar la captura en Bolivia de Battisti

Battisti, en una imagen difundida por la policía
Battisti, en una imagen difundida por la policía Fuente: AFP
El terrorista italiano prófugo fue detenido y entregado a las autoridades italianas; el presidente había prometido al gobierno de Salvini enviarlo como "regalo"
Alberto Armendáriz
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14 de enero de 2019  

RÍO DE JANEIRO.- El presidente brasileño, Jair Bolsonaro, intentó ayer capitalizar políticamente la detención, anteanoche en Bolivia, del exactivista de extrema izquierda italiano Cesare Battisti, condenado en su país por terrorismo durante la década del 70, que se había refugiado en Brasil gracias a la protección del gobierno de Luiz Inacio Lula da Silva, pero estaba prófugo desde el mes pasado.

"¡Felicitaciones a los responsables por la captura del terrorista Cesare Battisti! Finalmente se hará justicia con este asesino italiano y compañero de ideales de uno de los gobiernos más corruptos que han existido en el mundo (PT)", fue la primera reacción de Bolsonaro en su cuenta de Twitter, en referencia a las pasadas administraciones brasileñas del Partido de los Trabajadores (PT), que permitieron que Battisti se instalara en el país en 2007.

De 64 años, Battisti era buscado en Brasil desde el 13 de diciembre, cuando, después de una larga batalla judicial, el Supremo Tribunal de Justicia autorizó su captura y el entonces presidente Michel Temer ordenó su extradición a Italia. En medio de la campaña electoral y, luego, al consagrarse como presidente electo, Bolsonaro había afirmado que devolvería a Battisti a Roma como "regalo".

Exmiembro del grupo subversivo Proletarios Armados por el Comunismo (PAC), Battisti participó de varios atentados durante los "años de plomo" en Italia. En 1993 fue juzgado en ausencia por cuatro homicidios y condenado a prisión perpetua. Por entonces logró escapar a Francia, donde el gobierno socialista de François Mitterrand le dio protección, mientras se convertía en un exitoso autor de novelas policiales. Con los cambios de conducción política en Francia, la situación judicial de Battisti se complicó; buscó refugio primero en México y más tarde se instaló en Brasil clandestinamente.

En 2007 fue detenido en Río de Janeiro y comenzó entonces un largo camino de idas y venidas judiciales en torno de los pedidos de extradición de Italia. Finalmente, en el último día de su mandato, en 2010, el presidente Lula otorgó el estatus de refugiado político a Battisti, que dejó la cárcel en la que pasó casi cuatro años. Se estableció en la pequeña localidad paulista de Cananéia, San Pablo, y en 2015 se casó con una brasileña, Joice Lima, con quien dos años antes había tenido un hijo. El italiano pensó que su destino en Brasil ya estaba asegurado, pero sus problemas judiciales se reiniciaron con acusaciones de falsificación de documentos, evasión de divisas y lavado de dinero, hasta que en diciembre el Supremo Tribunal Federal autorizó su captura.

Con participación de los servicios secretos italianos e Interpol, la policía boliviana detuvo a Battisti en las primeras horas de la noche en una calle de Santa Cruz de la Sierra. Llevaba una barba falsa, había bebido mucho alcohol y estaba en posesión de sus documentos brasileños, un celular y una tarjeta de crédito.

"Brasil no será más refugio de marginales o bandidos travestidos de presos políticos", reaccionó el presidente Bolsonaro tras una reunión ayer por la mañana en el Palacio da Alvorada con sus ministros de Relaciones Exteriores, Justicia y Seguridad Pública, y Seguridad Institucional. Se ordenó el vuelo inmediato de un avión de la Policía Federal brasileña a Bolivia para traerlo de vuelta a Brasil y exhibirlo como "trofeo de guerra" antes de entregarlo a las autoridades italianas. Pero Bolsonaro se quedó con las ganas.

Ni el primer ministro italiano, Giuseppe Conte, pareció dispuesto a correr más riesgos innecesarios ni el presidente izquierdista boliviano Evo Morales quiso ayudar a Bolsonaro a vanagloriarse de sus posturas anticomunistas. Italia mandó su propia aeronave para trasladar a Battisti directo a Roma y Bolivia lo entregó sin problemas tras negar un pedido de asilo.

Conte habló por teléfono con Bolsonaro y, para dejarlo bien parado, le agradeció públicamente su colaboración. En un intento por darse más crédito del que le correspondía en la captura de Battisti, el mandatario brasileño también replicó un mensaje en las redes sociales que publicó el vicepremier y ministro del Interior italiano, el ultraderechista Matteo Salvini, con quien Bolsonaro se identifica. "¡Felicitaciones y cuenta siempre con nosotros, ministro Salvini!", escribió el presidente brasileño. "Gracias de corazón", le respondió el líder de la italiana Liga Norte.

En Twitter, los hijos de Bolsonaro aprovecharon la detención de Battisti para insistir en sus embestidas contra la izquierda brasileña. "Aguardamos ansiosamente cuál será la reacción del PT, del Partido Comunista de Brasil, del Partido Socialismo y Libertad, y alineados ante la prisión del italiano terrorista asesino", escribió Carlos Bolsonaro.

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