Jair Bolsonaro decide continuar con el programa social emblema del PT y crecen las disputas internas

Bolsonaro junto a su ministro de Economía, Paulo Guedes
Bolsonaro junto a su ministro de Economía, Paulo Guedes Fuente: AFP
Marcelo Silva de Sousa
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15 de septiembre de 2020  • 12:12

BRASILIA.- En un nuevo episodio que desnudó diferencias entre el presidente brasileño y su ministerio de Economía, Jair Bolsonaro desactivó ayer la puesta en marcha de un nuevo programa de asistencia social llamado "Renta Brasil " por diferencias sobre el financiamiento.

El Renta Brasil apuntaba a sustituir y ampliar el Bolsa Familia, programa emblema del Partido de los Trabajadores (PT), y convertirse en marca de la política social de Bolsonaro. El derechista intentaba con él dar continuidad en 2021 al Auxilio Emergencial, un subsidio a trabajadores informales implementado durante la pandemia de coronavirus que ha sido clave en el repunte de la popularidad del derechista y que concluirá en diciembre.

"Hasta 2022 en mi gobierno está prohibido hablar en Renta Brasil", dijo Bolsonaro en un video publicado en sus redes sociales. "Vamos a continuar con el Bolsa Familia y punto final".

El cancelamiento del programa expuso cortocircuitos entre el presidente y la cartera de Economía, conducida por el liberal Paulo Guedes. Aunque el gobierno venía trabajando desde hace varias semanas en el proyecto, no estaba claro cómo sería financiado.

Delante de una delicada situación fiscal, Guedes empujó una política de férreo control del gasto público. La decisión de Bolsonaro de abortar el programa llegó luego de que el ala económica evaluara congelar pensiones y jubilaciones por dos años y endurecer las reglas para beneficios destinados a personas con discapacidades para financiar el nuevo programa.

El derechista se mostró irritado con la alternativa que había puesto sobre la mesa Economía, cuyo contenido había trascendido por una entrevista que brindó el domingo el secretario especial de Hacienda, Waldery Rodrigues.

Un Bolsonaro muy nervioso por la repercusión negativa en los principales diarios brasileños, leyó los títulos de las portadas y remató: "Ya dije que jamás voy a sacarle dinero a los pobres para darle a los paupérrimos. Quien eventualmente proponga una medida como esa, sólo puedo sacarle tarjeta roja. Esa persona no tiene un mínimo de corazón".

El presidente acabó, una vez más, desautorizando a la cartera que conduce el liberal Guedes, un ministro cada vez más debilitado cuya supuesta autonomía volvió a ser refutada en los hechos.

"La tarjeta rota no fue para mí", aseguró Guedes, minutos después de que Bolsonaro oficializara el cancelamiento del programa. El ministro buscó una escapatoria al culpar al periodismo, según él culpable del desentendimiento en el oficialismo.

"Acabó (la discusión) porque están distorsionando todo, están acusando al presidente de demagogia, de estar queriendo sacar dinero del pobre para darle al más pobre todavía", dijo Guedes, durante un seminario sobre la industria de telecomunicaciones. "Nunca fue intención sacarle dinero a los ancianos y vulnerables", dijo el ministro de Economía, pese a la propuesta que había hecho trascender un funcionario de alto rango de su cartera.

André Marques, coordinador del Centro de Gestión y Políticas Públicas del Insper, dijo a LA NACION que el gobierno volvió a mostrar un problema recurrente de falta de coordinación que impacta negativamente en el empresariado.

"Cada día que pasa, el gobierno cambia según el viento y genera inseguridad. Todavía no mostró de forma consistente cómo pretende fortalecer los beneficios sociales sin dañar las cuentas públicas", aseguró Marques.

Envalentonado por la suba de su popularidad, Bolsonaro ha presionado para mantener un gasto social elevado en 2021. Varios sondeos mostraron que gracias al desembolso de subsidios el presidente repuntó su imagen en especial en el nordeste del país, una de las regiones más beneficiadas por el pago del plan Auxilio de Emergencia desde abril.

El gobierno destinó 50.000 millones de reales (unos 9300 millones de dólares) por mes para contener a los más afectados por la pérdida de poder adquisitivo con la crisis desatada por el Covid-19. Se calcula que 66 millones pasaron a recibir una ayuda equivalente a unos 110 dólares mensuales, que a partir de octubre y hasta diciembre será reducida a la mitad.

Encuestas recientes mostraron un fenómeno hasta hace poco tiempo impensado: el ultraderechista comenzó a penetrar en áreas consideradas cautivas del PT. Según una encuesta de Datafolha publicada la segunda semana de agosto, la evaluación positiva llegó a 37% en el nordeste.

El Renta Brasil significaba para Bolsonaro una vía para sacar provecho de la conquista de popularidad cosechada por los pagos extraordinarios durante la pandemia. Brasil atraviesa una situación fiscal compleja, con una ley de "techo de gastos" que impide al ejecutivo incrementar los gastos más allá de la inflación, por lo que el equipo económico evaluó recortes impopulares de otros programas que encontraron el veto del presidente.

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