Brasil: tras el triunfo, la izquierda ya sueña con la presidencia

Se empezaron a tejer las alianzas.
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31 de octubre de 2000  

SAN PABLO.- "Si fui candidato en los momentos difíciles, en este buen momento también podría serlo", declaró ayer Luiz Inacio Lula da Silva, enfervorizado con la amplia victoria del Partido de los Trabajadores (PT) en las principales ciudades brasileñas.

Lula, que ya fue candidato a la presidencia brasileña tres veces -perdió en la primera contra Fernando Collor de Mello y en las otras dos contra Fernando Henrique Cardoso-, se apoyaría en el nuevo escenario que se presenta para el partido después de las elecciones municipales del domingo.

Ayer, los resultados consolidados de la justicia electoral mostraban un dato contundente: el PT ganó en 17 de las 62 mayores ciudades del Brasil, conquistando casi 15 millones de electores. Lo sigue el Partido Social Demócrata Brasileño, de Cardoso, que ganó en 12, pero con un electorado mucho menor, de 3,5 millones de electores.

El Partido del Movimiento Democrático Brasileño, de centro, la mayor fuerza en la Cámara de Diputados, ganó 10 de las 62 mayores ciudades y conquistó a 4 millones de electores. Los números muestran la contundencia del crecimiento de la izquierda entre el electorado brasileño.

El partido elige

Durante una conferencia de prensa ayer, Lula, sentado a la derecha de Marta Suplicy, la gran vencedora de las elecciones, intendenta electa de San Pablo, se permitió soñar. Dijo que en 120 días, después del carnaval, se sabrá quién será el candidato a presidente por el PT. Y aunque aseveró que dejará que el partido elija su candidato a presidente, subrayó: "Lo que me mueve es saber que la elección del 2002 se dará en otro momento político". Nunca antes el partido contó con la estructura de gobiernos municipales que conquistó ahora. "Si en los momentos difíciles fui candidato, en este buen momento también podría serlo", repitió.

Durante la conferencia de prensa, realizada a pocas cuadras de la Plaza da Zé, en el centro de la ciudad, Lula resucitó la idea de formar un gran frente de oposición al gobierno, que incluya al gobernador de Minas Gerais, Itamar Franco; al Partido Demócrata Trabajador, de Leonel Brizola, y también al Partido Popular Socialista, de Ciro Gómes. Entre estos últimos dos partidos gobiernan siete de las 62 mayores ciudades del país.

"Hay un sentimiento en el país en busca de gobiernos honestos, participativos, que prioricen el combate a la pobreza y que acaben con la impunidad y la corrupción", declaró José Dirceu, presidente nacional del PT.

"Preparado"

El tono "desideologizado" del discurso, que antes hablaba de "masas, obreros y plusvalías", fue una demostración del nuevo rumbo "socialdemócrata" que pretende tomar el PT para convertirse en opción de gobierno. "Lula es el que está mejor preparado para gobernar Brasil", agregó Dirceu, eufórico.

El éxito de un frente progresista también dependerá del lado opuesto: ni la socialdemocracia de Cardoso ni la derecha que hoy es su aliada tienen precandidatos con intenciones de voto de más del 10%. Lula, en tanto, llega cerca del 30% en casi cualquier encuesta.

Lo que aún está por verse es si Lula logra quitarse de encima la imagen de izquierdista "setentista" y de poco instruido que no agrada a las elites brasileñas, que siempre terminan definiendo las elecciones.

El PT que ganó en las elecciones del domingo es precisamente un PT despegado de viejas consignas y con candidatos renovadores. El caso de Marta Suplicy es el más obvio: una psicóloga, de familia millonaria, rubia, que logró atraer el apoyo hasta de la propia Federación de Industrias del Estado de San Pablo. Un perfil completamente opuesto al de Lula.

Aun así, el escenario es otro. El crecimiento del electorado petista (54% más que en la última elección municipal) garantiza que en el año 2002 habrá una segunda vuelta electoral. Lula cuenta con un electorado cautivo de 30%. En el nuevo escenario electoral brasileño, el voto de otras fuerzas progresistas alineadas en un frente podrían convertirlo en el primer obrero metalúrgico que llega a la presidencia del Brasil.

Castro, de festejo

  • SAN PABLO (De nuestro corresponsal).- Ni el presidente cubano, Fidel Castro, dejó pasar por alto la victoria de la izquierda. Desde Venezuela, mandó su mensaje de felicitaciones. "Hay algo en que creo: el mundo está comenzando a cambiar y los pueblos comenzaron a tomar conciencia del infierno que crearon", dijo. "Me refiero a los pueblos del Tercer Mundo que padecen hambre, analfabetismo y tantas calamidades." El hecho de que la izquierda avance, dijo, "me alegra mucho, y deseo que esta izquierda se mantenga con el mismo espíritu con el que llegó al poder".
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