Brexit: la indiferencia de los británicos que creen que "con o sin Europa, todo será igual"

Algunos británicos se mantienen indiferentes ante el Brexit
Algunos británicos se mantienen indiferentes ante el Brexit Fuente: AFP
Pese al terremoto político internacional que generó el resultado del referéndum, nadie parece darle importancia hoy en las calles de Londres
Luisa Corradini
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25 de junio de 2016  • 13:17

LONDRES – En la portada del Daily Telegraph de hoy, una caricatura de Matt muestra un periodista que dice: "Buenas noches. Los extraterrestres no aterrizaron en la Tierra y Elvis no fue hallado con vida. Todo lo demás, sucedió". Y aunque así fue cuando el jueves 51,9% de los 33 millones de electores británicos inscritos votó a favor del Brexit, nadie parece darle importancia hoy en las calles de Londres.

"No. No me interesa. Nunca me importó la política y no voy a comenzar ahora", afirma Elisabeth Connaly sin sacar los ojos de su celular y los auriculares de los oídos. En el primer fin de semana soleado del mes, la joven empleada de una boutique de perfumes de 19 años espera a sus amigas en un café del mercado de pulgas de Camden, en las afueras de la capital.

Curiosa reflexión para una nativa de Islington, un barrio residencial, que votó 75,2% a favor del remain (permanecer en Europa). "¿Por qué? Yo no sé nada de esas cosas. También estoy segura de que los políticos dicen lo que les conviene para conservar el poder. La vida real es otra cosa: el salario que no alcanza, el costo de la vida cada vez más alto, la falta de vivienda…". Para Elisabeth, "con o sin Europa, todo será igual".

Crédito: Daily Telegraph

Esa indiferencia se confirma en el corazón mismo de Londres. Este sábado, primer fin de semana de saldos, un compacto océano de gente va y viene únicamente preocupada por las mejores ofertas. Convertidas en la versión moderna de los mercados medievales, Regent u Oxford Streets son escenario de la apatía política de los ciudadanos contemporáneos. Esos que, en general, deciden votar para castigar.

"¿El referéndum? Recién me enteré de que se votaba el 23 a principios de semana. Demasiado tarde para inscribirme. Con tres chicos, no tengo tiempo para pensar en esas cosas", confiesa Sally Thompson (43), sosteniendo del brazo a Jason (4 años) que, tirado en la vereda, insiste en comer un segundo helado. "De todos modos, ¿qué puede cambiar para nosotros? Gran Bretaña seguirá siendo Gran Bretaña", agrega.

"Pero, ¿cómo puede decir una cosa así?", se indigna Thomas Carney (32 años). A pocos pasos de ahí. "Nuestro país se dirige directamente al aislamiento y la recesión por culpa de gente como esta señora. Me pregunto qué tipo de conciencia política le transmitirá a sus hijos", protesta.

Cultivado, empleado por una ONG internacional de defensa de derechos humanos, Carney sabe muy bien que el fenómeno del desapego a la política no es exclusivamente británico: "La abstención cada vez más alta en todas partes es una prueba", subraya.

Sabe también que el desamor por la política es, precisamente, una de las razones principales del aumento de la extrema derecha en el mundo.

"La gente necesita existir. Este fenómeno no responde únicamente al desempleo o a la pobreza. Al ciudadano de hoy no le basta con tener un trabajo. Esto que acaba de suceder en el referendo lo demuestra", reflexiona.

Tiene razón. En el Reino Unido, en efecto, la tasa de desempleo supera apenas el 5%, muy por debajo de la media europea (9,6%). Pero probablemente se trate de una elucubración demasiado sofisticada para Sally Thomson y para los millones de personas que piensan como ella.

Ninguno de ellos parece ser consciente de que sus conciudadanos acaban de provocar el mayor cataclismo geopolítico de los últimos 27 años, cuando cayó el Muro de Berlín. Y de que, como en la caricatura del Daily Telegraph, excepto por los extraterrestres y Elvis con vida, todo lo demás sucedió esta semana en el Reino Unido.

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