Peajes: Nueva York da el primer paso y otras ciudades colapsadas se le sumarán

A partir de 2021, los conductores deberán pagar para ingresar en la zona sur de Manhattan
A partir de 2021, los conductores deberán pagar para ingresar en la zona sur de Manhattan Crédito: NyT
Aplicará tarifas de congestión para ingresar en Manhattan y así recaudar fondos para mejorar la red de transporte público
Winnie Hu
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3 de abril de 2019  

NUEVA YORK.- En Los Ángeles, la congestión de tránsito es tan grave que los colectivos se arrastran a menos de 20 km/h. En San Francisco, la velocidad promedio de los autos se redujo a 16 km/h. Y en Seattle, las calles están tan congestionadas que la ciudad directamente decidió reducir la cantidad de vehículos circulantes.

A lo largo y a lo ancho de Estados Unidos , las grandes ciudades enfrentan el serio aumento de los embotellamientos y tuvieron frustrantes resultados en sus intentos de resolver el problema. Pero ahora que el estado de Nueva York adoptó el sistema de "tarifas de congestión" en Manhattan, es mucho más probable que esa política sea replicada en el resto del país, por más que los analistas de tránsito y los funcionarios municipales hasta hace un tiempo aseguraban que se trataba de una medida impopular y de alto costo político.

"La aplicación de las tarifas de congestión en Manhattan puede dar vuelta todo", dice Travis Brouwer, subdirector de transporte del estado de Oregon, que ya evaluó aplicarlas en la congestionada ciudad de Portland. "Si en Nueva York se demuestra que las tarifas de congestión funcionan y tienen aceptación, otras ciudades, como Portland, podrían sentirse alentadas a replicar la medida".

Nueva York, la ciudad más densamente poblada de Estados Unidos, les cobrará a los conductores para ingresar en los barrios más congestionados de Manhattan, una forma de recaudar fondos para invertir en transporte público y de desalentar el uso de autos. La medida entrará en vigor en 2021.

Los Ángeles y San Francisco ya encargaron estudios que sienten las bases de los peajes, y la alcaldesa de Seattle, Jenny Durkan, se propuso ponerlas en marcha antes de 2021. También Filadelfia está evaluando la medida por primera vez.

"Ayuda mucho cuando uno puede señalar a una ciudad donde lo están haciendo y funciona", dice Michael Manville, profesor de Planeamiento Urbano de la Universidad de California, que asesoró a esa ciudad en el tema de las tarifas de congestión. "Cuando menos, abre el debate en otras ciudades".

Pero no todos están dispuestos a subirse al mismo carro. Kathryn Barger, supervisora del condado de Los Ángeles, advirtió que las tarifas de congestión castigarían injustamente a los conductores de comunidades con poco acceso al transporte púbico, donde "manejar no es una elección, sino una necesidad".

Ya hay un puñado de ciudades de Europa y Asia que aplican tarifas de congestión, y de hecho contribuyó a aliviar las calles de Londres, Estocolmo y Singapur. Pero la medida es también blanco de la furia y las críticas de conductores que la consideran un impuesto injusto que perjudica a los pobres.

Fogoneada por el boom económico, la revitalización de los centros urbanos, la proliferación de autos de Uber y Lyft, y un crecimiento exponencial de las entregas puerta a puerta por el auge de Amazon, la velocidad promedio en las grandes ciudades cayó a 24 km/h en 2018, frente a los 29 km/h de 2015, según Inrix, empresa de análisis de datos de transporte.

"Creo que finalmente llegó el momento de considerar las tarifas de alivio de tránsito en las principales ciudades", dice Phil Washington, director de la Autoridad de Transporte Metropolitano del condado de Los Ángeles, donde los problemas de congestionamiento son tan graves o incluso peores que en Manhattan.

Andrew Cuomo, actual gobernador de Nueva York, se jugó por el proyecto y, tras el fracaso de intentos anteriores, usó todo su peso político para impulsarlo y convertirlo en la pieza central del presupuesto de 175.000 millones de dólares de su estado. El plan incluso logró el apoyo del alcalde neoyorquino Bill de Blasio, que antes se mostraba reacio a la medida y siempre tuvo una relación distante con el gobernador. Ambos argumentan que los peajes son una medida crucial para recaudar los fondos para modernizar la calamitosa red de subterráneos.

Los funcionarios del área, por su parte, insisten en que la única alternativa implicaría un descomunal aumento de las tarifas del transporte.

El momento de las tarifas de congestión llega después de décadas de intentos fallidos por aliviar las calles en todo el país. Históricamente, las ciudades respondieron al problema con la construcción de más calles o el ensanchamiento de las existentes, que al poco tiempo también se congestionaban, según explica Matthew Turner, profesor de Economía de la Universidad Brown.

¿El resultado? En las calles de Estados Unidos hay más tránsito que nunca. En 2012, el número de estadounidenses que iban en auto a trabajar era de 121 millones. En 2017, ese número se disparó a 130 millones, según un análisis de la empresa Social Analytics sobre la base de datos del censo oficial. De esos 130 millones, más de 116 millones van solos y apenas 14 millones comparten el auto para ir a trabajar. Según los mismos datos, solo 8 millones de personas fueron a trabajar en transporte público.

Los problemas de tránsito muestran la contracara del éxito de algunas ciudades, que se traduce en la llegada de más habitantes, más comercios y más edificación. Más de 25 grandes ciudades norteamericanas están más congestionadas hoy que hace una década, incluidas Nueva York, Boston, Filadelfia, Austin, Los Ángeles, San Francisco y Seattle.

El índice más reciente revela que el año pasado los conductores norteamericanos se pasaron más de 97 horas sentados en sus autos en medio del tráfico, frente a las 82 horas del índice de 2015. A su vez, ese tiempo perdido le costó a la economía unos 87.000 millones de dólares en productividad, frente a los 74.000 millones de pérdida en 2015.

"Hemos alcanzado una masa crítica y la gente no da más", dice Stuart Cohen, director de TransForm, una agrupación con sede en California que acaba de difundir un informe sobre las tarifas de congestión. "Lo intentaron todo, y nada funcionó."

Los peajes también fueron considerados una carga extra para los conductores, muchos de los cuales debieron mudarse de los centros urbanos por el precio de la vivienda y ahora tienen que manejar hasta el trabajo, ya que viven en lugares con poco acceso al transporte público.

"El tema de la equidad social siempre ha frenado la discusión sobre las tarifas de congestión -dice Cohen-. La equidad social siempre figura al tope de la agenda política en las ciudades de la costa oeste".

En nueva York, a los conductores se les cobrará por ingresar a la zona sur de Manhattan, a partir de 60th Street, donde el paso promedio de los autos se redujo actualmente a 7,5 km/h, frente a los 11 km/h de 1994.

Traducción de Jaime Arrambide

Por: Winnie Hu
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