Bruni, en la mira por otro caso de nepotismo

Hizo nombrar al padrino de su hijo
Luisa Corradini
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30 de diciembre de 2009  

PARIS.- Un nuevo escándalo de nepotismo planea sobre el Palacio del Elíseo, debido a los esfuerzos que desplegó Carla Bruni, la esposa del presidente francés Nicolas Sarkozy, para hacer nombrar al padrino de su hijo en un puesto clave del Ministerio de Cultura, con un salario de 7200 dólares mensuales.

François Baudot, ex diseñador de interior y amigo de Bruni desde hace 15 años, será a partir del 1° de enero el nuevo Inspector General de Asuntos Culturales (IGAC). Trabajará bajo las órdenes de otro íntimo de la primera dama de Francia, el ministro de Cultura, Frédéric Mitterrand.

Ese inesperado nombramiento ha desencadenado la indignación de los altos funcionarios del área cultural, que no dudan en calificar el episodio de flagrante "nepotismo". Baudot es, en efecto, el padrino de Aurélien, el hijo que Carla Bruni tuvo hace 8 años con el filósofo Raphael Enthoven.

A comienzos de diciembre, la comisión encargada de los nombramientos en la administración pública fue notificada de la intención presidencial de titularizar a ese ex periodista de la revista Elle , autor de libros sobre moda y arte decorativo. Las cualidades de Baudot no consiguieron sin embargo convencer a los cinco miembros de la Comisión, que emitió un veredicto negativo y unánime: "Baudot carece de la necesaria experiencia en instituciones culturales y tampoco tiene conocimiento de las cuestiones administrativas", señaló.

Diplomado de Bellas Artes, el padrino de Aurélien fue arquitecto de interiores entre 1975 y 1980, y comisario adjunto de algunas exposiciones. Pero no fueron las lagunas profesionales de Baudot las que llevaron a la comisión a rechazar su nombramiento: lo que espantó a esos altos funcionarios de la administración pública -púdicos y reservados- fue más bien la historia personal de ese hombre, contada por él mismo a mediados de año en un libro-confesión, "El arte de ser pobre".

Con desparpajo, Baudot narra su juventud disoluta, la noche parisina, las drogas e innumerables experiencias íntimas. El autor fue acusado de "mitómano" y el libro, calificado por los críticos de "licencioso". Desde que estalló el escándalo, la publicación se ha transformado en el comentario obligado en los círculos intelectuales y políticos franceses.

En todo caso, Sarkozy hizo uso de su prerrogativa presidencial, ignoró la opinión de la comisión y decidió nombrar a Baudot "fuera de concurso". Tras tomar nota de la determinación del jefe del Estado, del primer ministro François Fillon y del ministro de Cultura, la Comisión cambió de opinión sorpresivamente pocos días después y anunció que Baudot será confirmado en su puesto esta semana.

La designación de Baudot aumentará el descontento de la opinión pública por el papel de la primera dama en los asuntos del Estado. Una encuesta realizada por Reader´s Digest reveló que 48% de los franceses piensa que la ex modelo tiene "mucha influencia" en las decisiones políticas de su marido.

Muchos parlamentarios consideran el caso Baudot como la repetición de lo que sucedió cuando Frédéric Mitterrand fue nombrado ministro de Cultura. Mitterrand admitió en un libro autobiográfico que había practicado el turismo sexual en los países del sudeste asiático.

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