Bush amenaza a Arafat con sanciones

El presidente estadounidense ignoró las críticas de sus aliados a su propuesta de apartar al jefe palestino del gobierno
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27 de junio de 2002  

CALGARY.- Pese a las fuertes reservas de la mayoría de sus aliados en Europa, el presidente de Estados Unidos, George W. Bush, intensificó ayer la presión sobre el líder palestino, Yasser Arafat, y amenazó con retener ayuda a los palestinos a menos que adopte las radicales reformas políticas, económicas y de seguridad que exigió, entre ellas la de elegir nuevos dirigentes.

La iniciativa para Medio Oriente del presidente estadounidense, anunciada el lunes en Washington, fue recibida con escepticismo por sus aliados europeos ayer en la cumbre del Grupo de los Ocho (G-8), en Kananaskis, Canadá. La mayoría de los dirigentes de la Unión Europea, incluido el mayor aliado de Bush, Tony Blair, se mostró contraria al desplazamiento de Arafat, y considera que son los palestinos los que deben elegir a sus líderes.

Así, la situación en Medio Oriente desplazó otros temas que estaban en la agenda de la cumbre de los siete países mas ricos del mundo -Estados Unidos, Canadá, Gran Bretaña, Francia, Alemania, Italia y Japón- más Rusia, como la lucha contra el terrorismo y la ayuda para el desarrollo de Africa.

En su discurso del lunes, Bush se mostró decidido a separar a Arafat de cualquier acuerdo de paz para Medio Oriente, al declarar que los palestinos deben elegir nuevos líderes que no "estén comprometidos con el terror" antes de que puedan tener un Estado propio. Ayer fue más allá y dijo que su país no dará dinero a "una sociedad que no es abierta y es corrupta". Estados Unidos no otorga ayuda directa a la Autoridad Nacional Palestina (ANP), pero la canaliza mediante la ONU y varias organizaciones no gubernamentales.

Blair y Bush, más lejos

Las frías respuestas que recibió la política de Bush de parte de los líderes de la Unión Europea y de las Naciones Unidas no llamaron tanto la atención como el distanciamiento de Blair, aliado de Estados Unidos en la lucha contra el terrorismo. Es la primera vez que Londres y Washington se muestran en desacuerdo desde el comienzo de la segunda "intifada" (levantamiento) palestina, en septiembre último.

Blair, quien se reunió ayer con Bush en privado antes del inicio de la cumbre, insistió en el punto de vista manifestado por los países europeos y Canadá acerca de que "corresponde a los palestinos elegir a sus líderes". Sin embargo, el primer ministro británico también señaló que hace falta "un interlocutor serio" al frente del gobierno palestino, tanto para emprender negociaciones de paz con Israel como para reformar la actual administración palestina.

Entre las críticas extraoficiales de Londres al plan de Bush también se destaca la falta de un calendario claro para la creación de un Estado palestino, la carencia de una exhortación a la retirada israelí de Cisjordania y la ausencia de iniciativas para enviar supervisores internacionales a Medio Oriente.

En tanto, el ministro de Asuntos Exteriores de Canadá, Bill Graham, afirmó ayer que el gobierno de su país considera "muy importante que sean ellos (los palestinos) quienes elijan a sus líderes", mientras su par alemán, Joschka Fischer, afirmó que "el pueblo palestino será el único que decida quién es su líder legítimo". En la misma línea, el presidente francés, Jacques Chirac, dijo que "naturalmente le corresponde al pueblo palestino, y sólo a ellos, elegir a sus representantes".

Por su parte, los palestinos llamaron ayer a los líderes del G-8 a intervenir ante Bush para que presente verdaderas propuestas de paz y no se limite a dar vagos "puntos de vista".

Bush insiste en que para crear un Estado palestino es necesario un nuevo liderazgo surgido de elecciones democráticas, reformas constitucionales y económicas, así como un comité de donantes internacionales que supervise la acción de instituciones acusadas de uso corrupto de la ayuda exterior.

La cumbre del G-8 concluirá hoy en Kananaskis, una aldea de montaña protegida por miles de soldados, misiles antiaéreos, vehículos blindados y cazabombarderos y alejada de las protestas que se realizan en la ciudad de Calgary, ubicada a 110 kilómetros de allí.

Ayer, unos dos mil manifestantes de diversas organizaciones antiglobalización bloquearon algunas de las principales calles del centro de la ciudad, sin causar más disturbios que problemas de tránsito vehicular.

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