Bush, ante una gira de "reconciliación"

Las relaciones con Europa tras las diferencias sobre Irak y la paz en Medio Oriente, los temas clave
Jorge Rosales
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29 de mayo de 2003  

WASHINGTON.- Montado en el enorme capital político que le dejó el arrasador triunfo militar en Irak, el presidente de Estados Unidos, George W. Bush, inicia mañana una gira por Europa y Medio Oriente para recomponer las relaciones con sus viejos aliados, ganar a Rusia como socio estratégico, impulsar las reformas políticas en los países árabes e involucrarse personalmente en el proceso de paz entre israelíes y palestinos.

El escenario internacional que nació con el fin de la guerra en Irak y fue legalizado por las Naciones Unidas cuando le dio a Estados Unidos el manejo de la transición en ese país tras el derrocamiento de Saddam Hussein deja a Bush en una posición de intentar cerrar las heridas que dejó la guerra con los históricos socios europeos, pero sin hacer concesiones ni retroceder en su agresiva agenda internacional.

La gira incluirá Polonia, uno de los países que respaldaron el ataque contra Irak, Rusia, Francia -donde participará en la cumbre del Grupo de los Ocho-, Egipto, Jordania y Qatar.

La Casa Blanca confirmó ayer que Bush se reunirá en Jordania con los primeros ministros israelí, Ariel Sharon, y palestino, Mahmoud Abbas, y en Sharm el Sheikh, Egipto, con líderes de países árabes.

Desde el momento en que pise Europa, Bush planteará la necesidad de establecer una relación transatlántica positiva y hará hincapié en que ello se deberá demostrar con una participación activa en la guerra contra el terrorismo, la campaña para detener el desarrollo de armas de destrucción masiva y los programas de misiles, y con el aporte de recursos para combatir el sida y la pobreza en Africa.

"Hay una agenda para el siglo XXI y queremos tener gente pensando acerca de ello", dijo un alto funcionario de la administración.

La cumbre del Grupo de los 8 (Estados Unidos, Canadá, Gran Bretaña, Francia, Alemania, Italia, Japón y Rusia) en Evian, Francia, será la primera ocasión en la que Bush estará frente a frente con los líderes que se opusieron a la guerra, como el anfitrión Jacques Chirac y el alemán Gerard Schröder. Antes de asistir a la cumbre del G-8, Bush viajará a Rusia para participar en las ceremonias por los 300 años de San Petersburgo, donde se reunirá con el presidente Vladimir Putin, que en las últimas horas ha respaldado la presión de Estados Unidos sobre el programa atómico de Irán, ante la sospecha de que esconde el desarrollo de armas nucleares.

En un gesto de mayor involucramiento personal dirigido a sostener el proceso de paz en Medio Oriente, el 4 de junio se reunirá en Jordania con Sharon y Abbas. La ofensiva diplomática del presidente norteamericano en Medio Oriente se producirá mientras mantiene un fuerte enfrentamiento con Irán y las acusaciones de protección a la organización terrorista Al-Qaeda, y contempla un encuentro en Egipto con líderes de países árabes, probablemente de Egipto, Jordania y Arabia Saudita.

La Casa Blanca anunció que la reunión con Sharon y Abbas se realizará porque la administración norteamericana "está concentrada en lograr progresos en la "hoja de ruta"", como se denomina al plan de paz diseñado por Estados Unidos, la Unión Europea, las Naciones Unidas y Rusia.

El viaje de Bush se completará con una visita a la base militar norteamericana en Qatar, donde funcionó el comando de las tropas que participaron en la guerra contra Irak.

El viaje a Jordania, cuyo propósito es el encuentro con Sharon y Abbas, se hará "si las condiciones lo permiten", dijo ayer el vocero de la Casa Blanca, Scott McClellan.

Un punto de partida

El gobierno estadounidense puso en marcha con la operación militar en Irak que derrocó al régimen de Saddam una agresiva política para Medio Oriente, con la que pretende influir para que se introduzcan reformas políticas estructurales en los países árabes. Los principales impulsores de esa ofensiva en la región no se encuentran en el Departamento de Estado sino en el Pentágono, liderados por el poderoso secretario de Defensa, Donald Rumsfeld. Ellos, como el subsecretario de Defensa, Paul Wolfowitz, consideran que la transición de un régimen autoritario en Irak a otro democrático tiene que servir como ejemplo para las reformas que se deben introducir en los países árabes. Esas reformas, entienden en el Pentágono, son el mejor reaseguro para erradicar la violencia terrorista.

Si bien la Casa Blanca no identificó a los líderes árabes que participarán en la reunión en la ciudad egipcia de Sharm el Sheikh, en la costa del Mar Rojo, el gobierno de Hosni Mubarak confirmó la presencia del primer ministro palestino, Abbas, y anticipó que cursó invitaciones al príncipe heredero de Arabia Saudita, Abdullah ben Abdel Aziz, los reyes de Jordania, Abdullah II, de Bahrein, Hamad Ben Issa, y de Marruecos, Mohammed VI.

La reunión será la oportunidad en que Bush se encuentre por primera vez con el primer ministro palestino. Estados Unidos había condicionado el lanzamiento de la "hoja de ruta" para el Medio Oriente, que prevé la creación de un Estado palestino en 2005 y el retiro israelí de los territorios ocupados, al cambio en el liderazgo que estaba en manos de Yasser Arafat, al que Washington acusa a Arafat de estar involucrado con las organizaciones terroristas responsables de los ataques suicidas en Israel, además de considerar que condujo la Autoridad Palestina a la corrupción.

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