Bush envía tres buques y 2200 marines

Pidió a Aristide que deje el poder
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28 de febrero de 2004  

WASHINGTON (De nuestro corresponsal).- Si aún quedaba alguna posibilidad de que Estados Unidos interviniera en favor del presidente de Haití, Jean-Bertrand Aristide, ayer se terminó de derrumbar. Sin decir abiertamente que debe renunciar, el presidente George W. Bush recomendó al vapuleado presidente que diera un paso al costado por el bien del pueblo haitiano, mientras el Pentágono anunció el inminente envío de tres buques con 2200 marines a las costas del país caribeño.

Bush tomó la misma línea argumental que había mostrado anteayer el secretario de Estado, Colin Powell, cuando planteó que espera que Aristide "examine la situación en que se encuentra y haga un cuidadoso examen de cómo puede servir mejor al pueblo haitiano en esta época".

El mandatario se limitó a recordar lo dicho por Powell -que fue interpretado como un mensaje directo para que renuncie- cuando se le preguntó ayer, en la Casa Blanca, si Estados Unidos esperaba que Aristide dejara el poder.

El gobierno de Bush no tuvo nunca una buena relación con el presidente de Haití. Y ayer concluyó, después de un debate en lo más empinado del poder, que no hay una solución posible a la crisis y violencia en el país caribeño si Aristide permanece al frente del gobierno.

Con ese panorama y con un escenario de mayor violencia en las calles de Puerto Príncipe y de las ciudades más importantes del país, el Pentágono comenzó a planificar el despliegue de tres buques y una fuerza de 2200 infantes de marina cerca de la costa de Haití, que podrían entrar en acción de inmediato para proteger a los 20.000 ciudadanos norteamericanos que están en la isla. Según la cadena CNN, estos efectivos también podrían entrar en acción para facilitar el exilio de Aristide.

El envío de esa fuerza naval -con un portahelicópteros y dos buques- responde también al interés norteamericano de frenar una posible llegada en masa de miles de haitianos a la costa de Estados Unidos, que huyen desesperadamente en balsas. El domingo, unos 50 marines habían llegado a Puerto Príncipe para reforzar la seguridad en la embajada norteamericana.

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