Bush lanza la campaña para su reelección

Inscribió su candidatura para competir en las presidenciales de 2004 tras lograr que el Senado aprobara un recorte impositivo
Jorge Rosales
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17 de mayo de 2003  

WASHINGTON.- Horas después de haber obtenido una crucial victoria en el Congreso con la aprobación de su plan de reducción de impuestos por 350.000 millones de dólares, el presidente George W. Bush lanzó ayer su campaña para la reelección el año próximo, con la inscripción de su candidatura en el comité electoral.

La semana próxima el mandatario establecerá sus nuevas oficinas electorales y, sobre todo, el comité de campaña, que, dirigido por su asesor político Karl Rove, tendrá como prioridad recaudar por lo menos 250 millones de dólares para lograr la reelección.

Bush emergió de la guerra en Irak con un elevado respaldo popular, mayor a 65%, que lo convierte hoy en el favorito para las elecciones presidenciales de noviembre de 2004 ante la ausencia de un candidato demócrata con la fuerza y la popularidad necesarias para desalojarlo de la Casa Blanca.

Las aspiraciones de reelección de Bush se concentran en su imagen de liderazgo para guiar a Estados Unidos en la guerra y para enfrentar los desafíos de la amenaza del terrorismo y, a partir de ahora, en las bondades del paquete de recortes impositivos con el que el gobierno piensa alimentar el crecimiento y revertir la sensación general de frustración sobre la economía.

Anteanoche, el Senado convirtió en ley por un exiguo margen de 51 votos en favor y 49 en contra el recorte de impuestos por 10 años sobre los dividendos de las empresas. Esa reducción impositiva es menos de la mitad de la pretendida por Bush (726.000 millones), pero representa un éxito político importantísimo para la Casa Blanca, que hasta hace una semana vislumbraba el final de esa iniciativa ante la resistencia de un elevado número de senadores de su propio partido.

La Casa Blanca dijo ayer que la intención de Bush es insistir más adelante con un proyecto de ley que convierta los beneficios de la reducción impositiva en permanentes y no limitar el recorte a un período de 10 años, como establece la norma aprobada en el Congreso con el voto de 48 republicanos y tres demócratas.

"El presidente espera que el recorte de impuestos pueda ser permanente. El piensa que es la mejor política tributaria", dijo ayer el vocero de la presidencia, Ari Fleischer.

El recorte impositivo aprobado es el tercero más grande en la historia de Estados Unidos, pero también el que se encamina a generar el mayor déficit público en la historia norteamericana. Frente a ese panorama, el ex presidente Bill Clinton le dijo al Consejo de Líderes Demócratas que reunió en esta capital que a pesar de la enorme popularidad de Bush su partido podría imponerse en las elecciones del año próximo, si desde ahora reformula la agenda y trabaja haciendo pivote en la economía, como ocurrió en 1992, cuando él batió a Bush padre.

Los demócratas tienen nueve precandidatos presidenciales para competir en las primarias en las que surgirá el candidato, pero ninguno de ellos parece tener la popularidad suficiente como para hacer mella en las aspiraciones de Bush.

Para evitar errores

El presidente republicano accedió a la Casa Blanca en 2001 después de haber protagonizado los comicios más dramáticos de la historia con el candidato demócrata Al Gore. El ex vicepresidente de Clinton obtuvo 500.000 votos más que Bush, pero no la mayoría en el Colegio Electoral, ya que perdió por escasos votos en el Estado de Florida, tras un polémico fallo de la Corte Suprema que rechazó reclamos de Gore para un recuento de votos ante la sospecha de irregularidades.

Al registrar su candidatura, Bush podrá comenzar a reunir fondos, establecer un comité de campaña y fijar un cuartel central. Los cálculos de los republicanos es que será necesario reunir cerca de 250 millones de dólares para una campaña de 18 meses.

Pero no habrá un acto formal de lanzamiento de su candidatura, que hasta ahora parece ser la única en el Partido Republicano. En las primarias del 2000 Bush compitió con John McCain, un respetado e influyente senador.

El diseño de la campaña de Bush estará en manos de Karl Rove, considerado el cerebro político del presidente, que fue quien demoró la inscripción de la candidatura hasta que el Senado aprobara el recorte de impuestos.

La Casa Blanca se apuró ayer en desligar Bush de la campaña. El está concentrado en los temas que tiene en sus manos, como el crecimiento de la economía y la guerra contra el terrorismo, dijo uno de los voceros de la administración. Pero, destacó, el proceso electoral y político no está en la mente del presidente por ahora.

Los últimos movimientos públicos de Bush desmienten la posición oficial de la Casa Blanca. La campaña se lanzó el día en que Bush salió de un avión de combate en la cubierta del portaaviones Abraham Lincoln como si fuera un piloto "top gun" de la marina estadounidense.

Es que, pese al alto índice de popularidad de Bush, en la mente de los estrategos políticos de la Casa Blanca está el vivo recuerdo de la derrota de Bush padre frente al desconocido gobernador de Arkansas Bill Clinton, que en 1992 terminó con 12 años de administración republicana. Por eso cuidarán hasta el más mínimo detalle, tratarán de no cometer errores y, sobre todo, explotarán hasta el límite los réditos de la guerra en Irak.

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