Bush quiere prohibir con una enmienda los casamientos gay

Busca consolidar así el voto conservador El mandatario definió el matrimonio como "la institución más fundamental" Su iniciativa requerirá el apoyo del Congreso El tema quedó instalado en la campaña
Francisco Seminario
(0)
25 de febrero de 2004  

WASHINGTON.- George W. Bush abrió el fuego ayer en lo que podría convertirse en un nuevo frente en la batalla electoral de este año: puso en blanco sobre negro los términos del debate en torno del matrimonio entre personas del mismo sexo y adelantó su decisión de apoyar una enmienda constitucional que los prohíba en Estados Unidos.

El matrimonio entre un hombre y una mujer "es la institución más fundamental de la civilización", afirmó el presidente norteamericano, cuyas palabras, en momentos en que busca la reelección, resonaron como un nuevo guiño a la base conservadora del Partido Republicano.

La enmienda es necesaria, añadió el mandatario, dirigiéndose al Congreso desde la Casa Blanca, para impedir "para siempre" que sea modificada la definición tradicional de matrimonio.

"Luego de más de dos siglos de jurisprudencia estadounidense y de milenios de experiencia humana, algunos jueces y autoridades locales intentan cambiar la institución más fundamental de la civilización", denunció Bush. Aludió así a los miles de matrimonios entre homosexuales celebrados en las últimas semanas en San Francisco, donde las autoridades dieron luz verde a estas uniones, y que coincidieron además con decisiones similares de jueces y funcionarios en los estados de Massachusetts y Nuevo México.

"Esas decisiones crearon confusión en un tema que exige claridad", señaló el presidente estadounidense, y observó que el concepto de matrimonio no debe apartarse de sus raíces "culturales, religiosas y naturales".

Para que sea incluida en la Constitución, por lo menos dos tercios de cada una de las cámaras del Congreso deberían aprobar la enmienda, así como tres de cada cuatro -o 38, en total- de las legislaturas estatales. No parece un trámite fácil para la propuesta presidencial. Bush, sin embargo, no descartó las uniones civiles como alternativa al matrimonio entre homosexuales, algo que, según indicó, "va en contra de las leyes del Estado".

Desde las filas demócratas, las palabras de Bush fueron inmediatamente condenadas, y se acusó al presidente de querer desviar el debate hacia un terreno menos pantanoso que el estado de la economía o la guerra en Irak.

"Es un error incluir la discriminación en la Constitución norteamericano y es vergonzoso que sean lanzados ataques contra las familias homosexuales como estrategia electoral", dijo el presidente del Comité Nacional Demócrata, Terry McAuliffe.

Réplica de John Kerry

Una vocera de la campaña de John Kerry, por ahora el más probable rival de Bush en noviembre, observó que tras el anuncio de ayer es claro que la estrategia de Bush para retener la Casa Blanca será "utilizar la política del miedo y la división". En este sentido, el precandidato demócrata y senador por Massachusetts también se declaró contrario al matrimonio entre homosexuales, pero afirmó que la decisión debe recaer en cada estado, en lugar de ser incluida en la Constitución mediante una enmienda.

El disparo de Bush, sin embargo, podría dar en el blanco. Una encuesta de la CNN reveló que un 64% de los entrevistados se oponen a que las parejas homosexuales tengan iguales derechos que las heterosexuales. Sólo un 32% opinó lo contrario.

Para no perder el voto de alrededor de un millón de homosexuales que lo votaron en 2000, según las estimaciones de grupos que los representan, Bush llamó a debatir el tema en forma civilizada, "sin odios ni amargura". Pero el mensaje electoral no pasó inadvertido, y fue en una línea que agradó a los grupos más conservadores.

MÁS leídas ahora

Esta nota se encuentra cerrada a comentarios

Descargá la aplicación de LA NACION. Es rápida y liviana.