Cambia la Fed: Yellen, la académica obsesionada por el desempleo

La elegida de Obama integra una generación de técnicos menos conservadores; será la primera mujer en dirigir la institución
Binyamin Appelbaum
(0)
10 de octubre de 2013  

BERKELEY. – La economista Janet L. Yellen, propuesta ayer por el presidente Barack Obama para suceder a Ben Bernanke al frente de la Reserva Federal, decidió estudiar economía como parte de su camino hacia la función pública, y ya cuando era estudiante universitaria soñaba con trabajar en la Fed.

El principal cargo del banco central habría sido una culminación lógica, si no fuera por lo inesperado, al menos hasta hace poco tiempo. Su designación también reforzará la evolución de la Fed, que de ser una institución dirigida por burócratas gurúes de los mercados enfocados en controlar la inflación pasó a estar liderada por académicos comprometidos con una función más amplia, como sostener el crecimiento y minimizar el desempleo.

Las raíces intelectuales y el estilo de liderazgo de Yellen sugieren que ejercerá más presión que Bernanke para extender la campaña de estímulos económicos de la Fed.

Yellen ha expresado una gran preocupación por las consecuencias económicas del desempleo, una gran convicción en la capacidad de la Fed para estimular el crecimiento del empleo y una mayor predisposición a aceptar una tasa un poco más alta de inflación para reducir más rápidamente el desempleo.

Hasta hace poco, su insistencia en el desempleo la habría descartado para el cargo, y de hecho generó la oposición de algunos senadores republicanos e inversores a quienes les preocupa que Yellen no sea lo suficientemente estricta con la inflación.

"Creo que ella está básicamente comprometida con la continuidad; sabe que todavía tenemos problemas y que necesitamos de una buena política monetaria", dijo Christina Romer, ex directora del Consejo de Asesores Económicos de Obama y amiga de Yellen. "Creo que ella es más dura que Bernanke."

Tras graduarse en la Universidad Brown, Yellen se doctoró en Yale después de escuchar un discurso de James Tobin, un economista al que sigue considerando su héroe intelectual. Tobin era un férreo defensor de la opinión de que ciertas políticas del gobierno eran capaces de sacar una economía de la recesión. Yellen también admiró el modo en que Tobin combinaba el trabajo académico con la función pública.

"Tobin alentaba a sus estudiantes a trabajar en algo que tuviera sentido", dijo Yellen a The Yale News tras la muerte del economista, en 2002. "Un trabajo que no sólo alcance un alto nivel intelectual, sino que mejore el bienestar de la humanidad."

El primer período de Yellen en el comité de directores de la Fed, tres años a partir de 1994, ya dejaba entrever las posturas que mantuvo en estos últimos años.

El presidente Bill Clinton la eligió, junto con otro académico progresista, el economista de Princeton Alan Blinder, para suavizar el conservadurismo de mercado de Alan Greenspan.

Desafío

Yellen fue uno de los pocos funcionarios de la Fed que desafiaron a Greenspan y sobrevivieron. En 1996 encabezó la investigación académica para postular que la Fed debía proponerse una inflación moderada, pero no eliminarla. La investigación demostró que un poco de inflación ayudaba a minimizar el desempleo.

Los empleadores que se mostraban reticentes a imponer recortes de sueldos eran capaces, en cambio, de permitir que la inflación erosionara el valor real de los salarios, lo que les permitiría reducir los costos laborales. En 2010 construyó suficiente apoyo para formalizar su opinión, estableciendo una meta de inflación del 2% anual.

Janet Yellen, de 67 años, sucederá a Bernanke
Janet Yellen, de 67 años, sucederá a Bernanke
En 2004 había sido designada presidenta de la Reserva Federal de San Francisco, una de las 12 ramas que realizan investigaciones, supervisan bancos locales y participan del establecimiento de la política monetaria. Yellen demostró considerable visión económica durante los siguientes años. Fue la primera funcionaria, en 2005, que describió el aumento de los precios de la vivienda de la burbuja inmobiliaria que luego dañaría la economía. También fue la primera, en 2008, en advertir sobre "un largo período de estancamiento" y en descartar las preocupaciones por la inflación.

En abril de 2012, Yellen dijo en una audiencia en Nueva York que la Fed no había hecho suficiente para estimular la economía tras la gran recesión. Como la mayoría de los funcionarios de la Fed, Yellen había subestimado la profundidad de la recesión y sobreestimado la fortaleza de la recuperación. Su discurso fue parte de una campaña de varios meses, en su mayor parte librada tras bambalinas, para convencer a sus colegas de que la Fed podía haber hecho más.

Las opiniones de Yellen se impusieron hasta el momento. No es amiga de Bernanke, pero se respetan mutuamente y acordaron las líneas generales de la política monetaria, según allegados a ambos. Juntos, con algunos aliados, forjaron un consenso en el otoño de 2012 para que la Fed expandiera sus dos campañas para estimular la creación de empleo: más compras de activos y extender el compromiso con las bajas tasas de interés.

El mes pasado, a pesar de la creciente presión interna para recortar la compra de bonos, Yellen y sus aliados volvieron a imponerse. La Fed sorprendió a los inversores al anunciar que pospondría cualquier marcha atrás, mientras un renovado episodio de crisis fiscal vuelve a amenazar la recuperación.

Volviendo a Yale, en 1999, Yellen resumió la lección que aprendió de su maestro Tobin y que la llevó a la función pública.

"¿Funcionarán las economías capitalistas con pleno empleo en ausencia de intervenciones rutinarias? Por cierto que no", dijo. "¿Acaso los planificadores de políticas tienen el conocimiento y la capacidad para mejorar el resultado macroeconómico más que empeorar las cosas? Por cierto que sí."

EE.UU. reduce la ayuda a Egipto

Estados Unidos anunció ayer su decisión de retener una parte sustancial de la ayuda militar y dinero en efectivo que proporciona al gobierno de Egipto, en un intento de "recalibrar" una relación con El Cairo por su falta de avances democráticos tras el golpe contra el presidente islamista Mohammed Morsi, en julio pasado. El país árabe recibe de Washington entre 1300 y 1500 millones de dólares.

Traducción de Jaime Arrambide

ENVÍA TU COMENTARIO

Ver legales

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.

Usa gratis la aplicación de LA NACION, ¿Querés descargala?