Cambio de mando: nuevos líderes se afirman en China

Nueve dirigentes aspiran a los cargos más altos del Politburó
Benjamin Kang Lim
Brian Rhoads
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18 de marzo de 2012  

PEKIN.- En China, una carrera política suele edificarse con años de trabajo sumiso y silencioso, más allá del florecimiento de un líder puntual en tiempos de crisis o de una iniciativa política que es adoptada a nivel nacional.

Y la autodestrucción de un rival no perjudica precisamente a nadie. De hecho, el desplazamiento de Bo Xilai como jefe del partido en Chongqing, el jueves pasado, puso en el congelador sus propias perspectivas de liderazgo y en pocas horas logró impulsar la carrera política de sus rivales mucho más que cualquier cosa que éstos hayan hecho por sí mismos.

El obvio beneficiario es su principal rival, Wang Yang, jefe del partido de Guangdong y predecesor de Bo en Chongqing, que, por lo tanto, debió soportar constantes chicanas políticas por el estelar éxito del "modelo Chongqing" impulsado por Bo.

Pero la remoción de Bo también alivió las presiones que sufrían otros contendientes y esclareció la opaca bola de cristal que es el Partido Comunista Chino (PCC), para dilucidar quién gobernará desde fin de año.

Están en juego siete de los nueve escaños del Comité Permanente del Politburó, pináculo del poder en China, que se encarga de establecer la dirección de gobierno en todos los ámbitos. Dos de esos nueve puestos están reservados para el vicepresidente Xi Jinping y el vicepremier Li Keqiang, que integran el comité desde 2007 junto con el presidente del partido, Hu Jintao, y que deberán tomar las riendas del poder dentro de seis meses, durante el 18º Congreso del PCC.

Hu y otros líderes se retirarán por haber alcanzado el límite de edad y, hasta esta semana, los siete escaños vacantes se los disputaban nueve de los actuales miembros del Politburó, incluido Bo. Tal como queda demostrado con su caso, la política de elite de China es un mundo cambiante donde todo puede ocurrir, lo que hace difícil predecir cómo se desarrollarán los acontecimientos.

Predecir el estilo y la dirección de Xi y de su Comité Permanente es todavía más difícil. Mientras que Bo pregonaba a los cuatro vientos sus propias políticas, los otros adherían a un estilo de liderazgo más sumiso. Todos están a favor de la reforma económica y la apertura de China, pero la mayoría se cuida mucho de ventilar el modo en que piensa ejercer el poder llegado el caso. Se espera que en principio todos adhieran al modelo de decisiones consensuadas implementado por Hu Jintao. En pocas palabras, un estilo paulatino de bajo perfil y no audaz y grandilocuente.

Con Bo fuera de carrera, para el resto será seguramente más fácil la competencia, y cuando encaren la final, a fines de año, podrían encontrarse en la línea de llegada del Comité Permanente.

"Hasta entonces, habrá todo tipo de maniobras entre quienes ocupan las posiciones más altas y aquellos que aspiran a ocupar un asiento en el Comité Permanente", escribió Steve Tsang, profesor de estudios contemporáneos chinos de la Universidad de Nottingham. "Para Bo, el sueño del comité se terminó, pero el modo en que se decida su destino afectará las posibilidades de los demás y, en consecuencia, el modo en que China será gobernada durante la próxima década", aseguró Tsang.

A menos que Hu y los otros funcionarios de alto rango sorprendan con la designación de la primera mujer en la historia del comunismo chino o de un joven de la generación de 1960 como una señal de quién ocupará el cargo de Xi tras su partida, diversas fuentes aseguran que las siete vacantes del Comité Permanente serán completadas de la siguiente manera:

  • Wang Yang , de 56 años, es un reformista que lidera el partido en la poderosa región de Guangdong. Ascendió vertiginosamente en las filas del partido y fue el predecesor de Bo en Chongqing. Su manejo conciliador de la agitación social en el pueblo pesquero de Wukan se ganó todos los elogios, y se caracteriza por sus políticas para mejorar la competitividad de la base industrial.
  • Wang Qishan , actualmente el más joven de los cuatro vicepremiers, es el niño mimado de los inversores extranjeros. Se estima que se convertirá en el vicepremier estrella.
  • Liu Yunshan , de 64 años, controla con mano férrea los medios de comunicación de China como ministro de Propaganda. Podría convertirse en el futuro ministro de Propaganda del Comité Permanente.
  • Li Yuanchao, de 61 años, es número puesto para el Comité Permanente. En su calidad de jefe del poderoso Departamento de Organización del partido, supervisa las designaciones de la cúpula del PCC, el gobierno y el ejército. Desde 2002 hasta 2007, impulsó un rápido aumento de los ingresos de la población y del desarrollo económico, en su provincia natal, Jiangsu. Es posible que asuma la vicepresidencia.
  • Zhang Dejiang , de 65 años, vio crecer sus chances de ascenso el jueves pasado, cuando fue elegido para remplazar a Bo en Chongqing. Durante su gestión como jefe del partido en Guangdong, esa provincia conservó su posición de motor del crecimiento económico chino, a pesar de los recortes energéticos, la agitación motivada por la corrupción y la emergencia sanitaria desatada por la epidemia del virus SARS, en 2003.
  • Zhang Gaoli , de 65 años, miembro del Politburó desde 2007, es aliado de Jiang. Fue enviado a poner orden en Tianjin, azotada por una seguidilla de escándalos de corrupción que implicaban a dos funcionarios, uno de los cuales se suicidó poco después de la llegada de Zhang.
  • Yu Zhengsheng , jefe del partido de Shanghai, cuya impecable estirpe comunista lo convirtió en una estrella en ascenso a mediados de los 80, hasta que se descubrió que su hermano, agente de inteligencia china, trabajaba para Estados Unidos. Pasó años en cargos ministeriales hasta que se unió al Politburó en 2002. Está a la cabeza entre los posibles candidatos a la presidencia del Parlamento, aunque su edad -en abril cumplirá 67 años- lo obligaría a retirarse en 2017, al concluir su primer mandato.
  • Traducción de Jaime Arrambide

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