Caos en el tramo final de la cumbre

Mientras crecen las protestas en las calles, se estancan las negociaciones entre los países industrializados y los emergentes
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17 de diciembre de 2009  

COPENHAGUE.- En medio de un creciente pesimismo, la cumbre climática que se celebra en Copenhague parecía ayer encaminarse a un estrepitoso fracaso, con los países emergentes opuestos en bloque a las propuestas del grupo de los países ricos y con China y Estados Unidos enzarzados en una guerra de palabras y acusaciones.

El ambiente caótico también se vivió puertas afuera del recinto donde se desarrollan las reuniones, con importantes marchas de protesta, incidentes y más de 250 detenidos.

"Ya se sabe cómo son estas cumbres internacionales, los resultados llegan siempre en el último momento", dijo el presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durão Barroso, en un intento de inyectar un poco de optimismo. "Tengo que expresar mi decepción por la lentitud de las negociaciones", admitió, con resignación.

En Copenhague, no son pocos los que temen que la Conferencia de la ONU sobre Cambio Climático esté ingresando en un túnel sin salida, con las posturas enfrentadas y aparentemente irreconciliables entre dos grupos bien definidos: ricos y pobres del planeta, que difieren en la forma de reducir las emisiones de gases contaminantes y la financiación necesaria para mitigar el cambio climático. "Temo que estamos todos a bordo del Titanic y que se está hundiendo", dijo el delegado de la isla de Tuvalu, país amenazado con desaparecer si continúa la subida del nivel del mar provocada por el calentamiento global.

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La cumbre se ha convertido en la mejor escenificación del caos y de la pelea. Hay varias "batallas abiertas", tantas que parecen imposibles de controlar.

"El capitalismo es el culpable del calentamiento global. Los ricos deben asumir su responsabilidad en asistir a los pobres", advirtió, en una intervención acalorada, el presidente de Venezuela, Hugo Chávez. Su par boliviano, Evo Morales, tampoco desaprovechó la oportunidad de fustigar el capitalismo. "Si queremos salvar a la humanidad y la Tierra, debemos acabar primero con el capitalismo", subrayó Morales.

Los pobres del planeta han formado una coalición tácita a fin de "presionar" -en palabras de Chávez- para que los ricos, especialmente Estados Unidos, hagan más esfuerzos. En esta nueva alianza figuran la India, China y Brasil, quienes criticaron ayer la "soberbia" con que el hemisferio rico trata sus reclamos.

Uno de los ejemplos más claros de este enfrentamiento fueron las protestas que llevaron a cabo los miembros de la delegación china, que se lamentaron por el hecho de que un borrador que fue supuestamente acordado por un grupo de países "ricos" no fue comunicado al grupo de los que integran el G-77, que engloba fundamentalmente a los países en vías de desarrollo.

Mientras los pobres critican el trato "desigual" que les dispensan los ricos, China se niega a hacer más concesiones en la reducción de las emisiones de dióxido de carbono, dado que no quiere comprometer su rápido ritmo de crecimiento; Estados Unidos -que no ha firmado el Protocolo de Kyoto- tampoco cede, y la UE recuerda que es la "campeona de la ecología".

Ayer, además, la hasta ahora presidenta de la cumbre, la ex ministra danesa de Medio Ambiente Connie Hedegaard, anunció que dejaba su cargo -en teoría un acto formal- en manos del jefe del gobierno danés, Lars Lkke Rasmussen.

Algunas fuentes hablan de una situación de estrés enorme para la política danesa. No es para menos: las posturas enfrentadas hacen peligrar un acuerdo, que debería producirse a más tardar mañana, en la reunión planetaria de la que participarán unos 120 jefes de Estado y de gobierno.

Varios líderes mundiales comenzaron a llegar ayer, en medio de un ambiente de caos, escepticismo y temor a que la cumbre termine en un estrepitoso fracaso. No obstante, el presidente norteamericano, Barack Obama, se manifestó "esperanzado" en que su presencia en Copenhague ayude a alcanzar un acuerdo, luego de que circulara el rumor de que pensaba cancelar su presencia ante un inevitable fracaso.

En las calles de Copenhague, la situación tampoco era mucho más alentadora. La policía, utilizando porras y gas pimienta, detuvo a unas 250 personas durante una de las varias manifestaciones convocadas por grupos que exigen acciones más drásticas. Incluso dos activistas lograron quebrar la seguridad y entraron en el lugar donde se desarrollaba la reunión plenaria.

Ayuda de Tokio en caso de acuerdo global

COPENHAGUE (AFP).- En lo que sería la mayor ayuda anunciada hasta ahora, Japón prometió ayer que aportará unos 19.500 millones de dólares a la lucha de los países pobres contra el calentamiento global, que se suman a los 10.500 millones ofrecidos el sábado pasado por la Unión Europea. No obstante, la oferta japonesa está condicionada a que se alcance en la capital danesa un acuerdo político exitoso, "que sea un marco justo y efectivo, con participación de todos los principales países emisores, y un pacto de objetivos ambiciosos". La ayuda propuesta por Tokio integra fondos públicos y capitales privados.

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