Carlos Mesa: "Su proyecto se agotó, el presidente es un aburguesado que gobierna como un emperador"

El expresidente (2003-2005), que podría derrotar al oficialismo en las elecciones de octubre, dijo que la lucha por la hegemonía "terminó corrompiendo al MAS"
Rubén Guillemí
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16 de febrero de 2019  

El expresidente e intelectual boliviano Carlos Mesa (2003-2005) iguala hoy a Evo Morales con el apoyo de una tercera parte del electorado en su intención de voto para los comicios de octubre próximo. Según las encuestas, incluso podría derrotarlo en una eventual segunda vuelta.

A diferencia de otros países de la región donde tras los gobiernos progresistas de comienzos de siglo creció la derecha, Mesa encabeza el Frente Revolucionario de Izquierda (FRI). Detrás de esa etiqueta, el expresidente armó una agrupación construida desde la "antipolítica", un "gobierno de ciudadanos" que no atiende a ideologías, sino que busca darle al país "un shock democrático que devuelva el sentido republicano de la independencia de poderes".

En un diálogo telefónico con LA NACION, Mesa no dudó en reconocer que la llegada de Morales al poder en 2006 fue "fundamental" para la historia del país porque "aceleró la movilidad social" y produjo "la integración plena del mundo indígena". Sin embargo, agregó: "Ya la gente se cansó de Evo".

-¿Es posible todavía frenar la candidatura del presidente?

-Hay que hacer el esfuerzo más grande. Desde el punto de vista jurídico estamos tratando de lograr un dictamen de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH). De todas maneras vamos a trabajar en la movilización y acciones de carácter popular. Hace dos años aquí se consultó a la gente en un referéndum, la máxima instancia de expresión de la soberanía del pueblo, y la mayoría votó no a la reelección. Esa voluntad debe ser respetada.

-¿Por qué cree que Evo quiere eternizarse en el poder?

-Este desenlace se produce por la forma en que construyó su modelo político. Primero, su búsqueda de un partido hegemónico que elimine el pluralismo y divida la política en amigos y enemigos. El segundo elemento fue la promoción de un culto desmesurado y vergonzoso hacia su persona. Eso llevó a que el partido de gobierno no tenga opciones de renovación interna y que quieran hacernos creer que un solo hombre puede manejar el país, que si él desaparece, Bolivia se hunde. Finalmente, 13 años de gobierno acabaron corrompiendo y envileciendo el proyecto político. Todo lo que Evo podía aportar al país ya lo aportó. Hoy su proyecto es el poder por el poder mismo y se convirtió en un aburguesado que gobierna como un emperador.

-¿Qué cosas hizo bien?

-La importancia de su gobierno es fundamental para nuestra historia. Como primer presidente indígena logró la integración plena de esa comunidad y le dio un protagonismo único. Detrás del nombre tal vez rimbombante de "Estado plurinacional" hay un reconocimiento a la diversidad boliviana.

-En otros países de la región, los gobiernos progresistas fueron reemplazados por la derecha. Ese no sería su caso si accediera al gobierno. ¿Por qué esa particularidad de Bolivia?

-En nuestro país aprendimos la lección. Retornar a una visión dogmática neoliberal sería un error grave. Hay una necesidad de seguir con las transformaciones históricas que se pusieron en marcha.

-¿Y cuáles son sus propuestas?

-Lo más importante es la construcción de una democracia real que respete el sentido republicano de la independencia de poderes. Eso debe ser recuperado con un shock democrático para evitar la concentración del poder en una sola persona. En las primeras semanas de gobierno voy a lanzar una consulta popular para desmantelar este sistema judicial que es un brazo operativo del gobierno, un sistema que combina ineptitud, corrupción y militancia partidaria, y que se convirtió en una herramienta de persecución política.

-¿Y en cuanto a lo económico? Muchos ponen esta cuestión entre los avances positivos del gobierno de Morales.

-El problema es que se trata de un modelo productivo basado exclusivamente en la extracción de nuestros recursos naturales y su exportación. Más del 80% de las exportaciones son materias primas. Ese es el gran tema que Morales desperdició con los ingresos espectaculares que hubo gracias a los precios externos favorables. No puso en marcha una estrategia de girar hacia el valor agregado. Otro elemento es que renegó de su propio discurso en cuanto a la articulación de un crecimiento económico que respete el medio ambiente. Y eso hay que recomponerlo.

-Usted ya fue presidente (asumió tras la renuncia de Gonzalo Sánchez de Losada) y también terminó renunciando. ¿Qué aprendió de sus errores?

-Mi tarea en aquel momento era devolverle la paz a un país convulsionado y resolver un proceso de transición. Pero me lancé a esa misión sobre una base muy endeble. Y ahí va mi autocrítica. Yo no tenía un partido, ni siquiera era militante de la agrupación del presidente Sánchez de Losada. Me mantuve como independiente y no tenía atrás una estructura partidaria ni respaldo parlamentario. Eso limitó mis posibilidades y llevó a mi renuncia. Ahora, formamos un partido político del siglo XXI con mucho trabajo en las redes, con parlamentarios que nos den una mayoría clara y fuerte vinculación con la base social. Por eso nuestra propuesta suma apoyo.

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