Carreras y conciertos, pero nada de disenso en las reformas del reino

El príncipe saudita, durante una ceremonia de graduación militar en Riad
El príncipe saudita, durante una ceremonia de graduación militar en Riad Fuente: Reuters
Los cambios del príncipe Mohammed no incorporan los desafíos al poder
Aya Batrawy
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28 de diciembre de 2018  

RIAD.- Las mujeres, algunas con la cabeza descubierta, llegaron manejando ellas mismas para presenciar una carrera de Fórmula-E y luego festejar hasta bien entrada la noche con miles de jóvenes sauditas y cientos de visitantes extranjeros en recitales de artistas como Enrique Iglesias, la banda The Black Eyed Peas y el DJ David Guetta.

Esa imagen resume la visión que tiene el príncipe heredero Mohammed ben Salman, conocido por sus iniciales MBS, de esa reforma de arriba abajo que impulsa en su país. Hasta hace poco, esos espectáculos eran impensables en el ultraconservador reino de Arabia Saudita, donde la policía religiosa solía aplicar una estricta segregación de género, fustigaba a las mujeres que no se cubrían el pelo y patoteaba a los restaurantes para que bajaran la música.

Los recitales y las carreras de autos son la coronación de varios meses de profundos cambios en Arabia Saudita, como la apertura de la primera sala de cine, en abril, y luego en junio, con el levantamiento de la prohibición de manejar que regía para las mujeres.

Pero los límites de esa reforma son tajantes, como quedó en claro en octubre con el bestial asesinato del escritor Jamal Khashoggi a manos de agentes sauditas estrechamente vinculados con el príncipe heredero, y con la supuesta tortura de varias activistas de los derechos de las mujeres. Si bien el campo para la diversión se está abriendo, el espacio para el compromiso político y el disenso prácticamente ha desaparecido.

El joven príncipe heredero de 33 años tiene el apoyo de su padre, el rey Salman, y preside una nación donde decide por su cuenta el ritmo y los alcances de la transformación.

Resulta difícil cuantificar la popularidad del príncipe a nivel interno dado el silencio y el temor que impera en muchos antes de criticar a la autoridad. Pero sus reformas son muy populares entre los jóvenes sauditas que creen que sus ciudades tienen que ofrecer algo del glamour y la diversión de sus vecinas Dubai o Abu Dhabi.

"Es un cambio enorme para Arabia Saudita que nos llena de orgullo", dijo Abdelrahman al-Mahmoud, de 29 años, uno de los espectadores de la carrera de autos eléctricos que se celebró en Riad.

Abdelrahman describió al príncipe como "el tipo más popular" del país. Y sobre el caso Khashoggi se puso tenso y dijo que había ido a disfrutar el día y que no quería hablar de política.

La muerte de Khashoggi parece cosa de otro mundo en esa despreocupada atmósfera que se vivía en esa carrera, donde el público de los recitales coreaba: "¡Larga vida al rey Salman!".

Abusos

Mientras tanto, tres reconocidas activistas de los derechos de las mujeres siguen detenidas en la cárcel de Riad. Antes de su traslado a la capital sufrieron abusos y torturas durante meses a manos de interrogadores en la ciudad de Jeddah, junto al Mar Rojo.

Esas mujeres y otras activistas recibieron latigazos y palazos, y también fueron electrocutadas, según revelaron cinco fuentes bajo condición de anonimato.

Si bien el periódico saudita en inglés Arab News proclamó que la carrera de Fórmula-E era la fiesta de "mayoría de edad" de la agenda de reformas, los canales de televisión más populares, que son estatales y en idioma árabe, casi no mostraron imágenes del príncipe en la carrera, como tampoco de los recitales ni de mujeres con el pelo descubierto, imágenes que gran parte de la audiencia saudita desaprueba tajantemente.

Para la joven Maram Ali, de 22 años, que en público suele andar con la cabeza cubierta, la carrera fue una verdadera oportunidad para andar con el pelo suelto. Como muchas mujeres presentes en el evento, Maram sí respetó el uso de la túnica holgada conocida como abaya, pero caminaba por el lugar con la cabeza descubierta.

Son cambios que tendrían que haberse producido hace mucho", dijo Maram, y se los acreditó al príncipe. "La gente se está abriendo? No es como antes, cuando íbamos para atrás cuando el mundo exterior va para adelante".

La agenda de reformas es fogoneada en parte como forma de impulsar la economía por el derrumbe del precio del petróleo. El desempleo araña el 13% y las facturas de luz y de agua se fueron por las nubes tras la quita de subsidios.

Abu Turki es padre de dos hijos y está desempleado desde hace seis meses por un recorte de gastos en la empresa donde trabajaba. Completa los subsidios del gobierno como chofer de la aplicación Uber. Como muchos, se enteró de la carrera, pero por extendidas razones religiosas en esta nación conservadora, no se mostró de acuerdo con que socialicen hombres y mujeres que no están emparentados.

Jawaher Othman tiene 55 años, habla a través del velo negro que le cubre la cara y dice tener sentimientos encontrados. Por un lado, dijo que como el día estaba fresco, le dieron más ganas de asistir a la carrera, pero que por otro lado no tenía la menor intención de quedarse a los recitales.

"Que Dios los encamine y los bendiga", expresó en referencia a los jóvenes del público. "Personalmente no estoy de acuerdo con los recitales y además no son para mí, pero yo tampoco soy quién para prohibir o decir nada".

Traducción de Jaime Arrambide

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