Cautela de Washington ante la ampliación

Hay diferentes posturas en el gobierno
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30 de abril de 2004  

NUEVA YORK.- La histórica incorporación a la Unión Europea de diez países -ocho de ellos antiguos miembros del bloque soviético- es vista con poco interés entre los norteamericanos en general, mientras que en el gobierno todavía no han decidido si la expansión será beneficiosa o si podría resultar siendo perjudicial para Washington.

"En la administración Bush existen dos corrientes: por un lado, unos creen que la ampliación representa una oportunidad para reforzar las relaciones transatlánticas, pero por otro, se ve todo el proceso con cautela y dudas", señaló a LA NACION Julia Smith, analista del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales, en Washington.

Washington desea contar con la UE como un socio eficiente y un aliado decidido, pero muchos temen en el gobierno norteamericano que la ampliación a países menos desarrollados pueda llevar al estancamiento de Europa y que se entorpezca la toma de decisiones conjuntas. Otros, una minoría, incluso advierten sobre los riesgos de que una UE más grande y fuerte pueda hacerle sombra a Estados Unidos como potencia económica.

Caballo de Troya

Los atentados del 11 de septiembre de 2001 llevaron a Estados Unidos y a la UE a acercarse más y a trabajar juntos en el Afganistán postalibán, pero la fijación de la administración Bush con acabar con el régimen de Saddam Hussein en Irak produjo distanciamientos que no se veían desde la Segunda Guerra Mundial.

Ahora, con la incorporación de ex satélites soviéticos que exhiben una clara afinidad con Estados Unidos -Polonia, la República Checa, Hungría-, algunos analistas creen que podría solidificarse la influencia norteamericana en Europa. "Es un malentendido pensar que los nuevos Estados miembros actuarán como un Caballo de Troya de Estados Unidos y representarán nuestros intereses", destacó sin embargo Charles Ries, secretario adjunto de Asuntos Europeos en el Departamento de Estado. Para él, los nuevos miembros necesitan a la "vieja" Europa tanto o más que a Estados Unidos.

Para Washington, en tanto, la ampliación de la UE es un buen paso en el camino hacia la incorporación de Turquía, aliado estratégico de Estados Unidos. Los norteamericanos no han ocultado sus deseos y presiones para que se incluya cuanto antes a este país en la organización, como una forma de evitar que los extremistas y fundamentalistas musulmanes cobren mayor importancia.

Un área que ciertamente se beneficiará de la ampliación será la del comercio con los Estados Unidos. Los aranceles se reducirán a la mitad y las empresas norteamericanas tendrán ahora un mercado potencial de 450 millones de consumidores.

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