Cayó el último bastión de los talibanes

Entregan la ciudad a cambio de la amnistía al mullah Omar
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7 de diciembre de 2001  

KABUL.- Kandahar, cuna histórica y último bastión de los talibanes, en el sur de Afganistán, capituló ayer, presionada por sus adversarios afganos y el diluvio de bombas norteamericanas, dos meses después del inicio de la campaña militar de Estados Unidos. El régimen accedió a poner fin a cinco años de supremacía política a cambio de una amnistía para su líder, el mullah Mohammed Omar, una condición aceptada por el nuevo gobierno afgano, pero rechazada por Washington.

Omar, jefe supremo de los talibanes y aliado del fundamentalista islámico Osama ben Laden, decidió comenzar la entrega del bastión a sus adversarios a partir de hoy, firmando así el fin del régimen extremista en Afganistán.

La rendición talibana fue acordada, bajo presión militar norteamericana, con el futuro jefe del gobierno interino de Kabul, el jefe pashtún Hamid Karzai, al cabo de conversaciones de varios días, en las que negoció una amnistía para los combatientes talibanes y el mullah, a cambio de una disculpa pública del líder supremo.

Los talibanes, que firmaron las condiciones de su rendición en una base en el norte de Kandahar, hoy empezarán a entregar las armas y a ser trasladados ante las autoridades locales.

Luego de que el régimen decidió entregar su bastión, las fuerzas antitalibanas declararon un cese el fuego, según anunció un vocero del ex gobernador de Kandahar, el comandante pashtún Haji Gul Agha.

Las tropas de Agha habían lanzado una ofensiva contra ese bastión talibán junto con las de Karzai en los últimos días y, después de la rendición, tomaron control del aeropuerto de Kandahar, un blanco logístico clave, mientras las fuerzas del régimen se replegaron.

Un vocero talibán, citado por la agencia Afghan Islamic Press (AIP), anunció que el mullah Omar había decidido entregar la ciudad de Kandahar no a Karzai, sino a un comandante local, el mullah Nakibullah.

El ex embajador de los talibanes en Paquistán, Abdul Salam Zaeef, confirmó que la milicia integrista había aceptado deponer las armas y dijo que el acuerdo entrará en vigor "mañana" (por hoy).

Zaeef destacó que "los talibanes deben entregar Kandahar de forma pacífica a los antiguos" comandantes de la región, y que "la vida y la seguridad de sus dirigentes sería garantizada", incluyendo la vida del propio Omar.

El mullah Nakibullah dirigirá "la misión de los antiguos líderes" de Kandahar, dijo Zaeef y precisó que "los talibanes se entregarán (a ellos), no a Karzai ni a otras personas" que pretenden entrar en Kandahar "con el apoyo de Estados Unidos".

"A partir de mañana (por hoy), todos los talibanes comenzarán a aplicar ese programa", afirmó y añadió que "los talibanes depondrán las armas y municiones" a los antiguos dirigentes locales.

El mullah Nakibullah es un líder pashtún perteneciente a la tribu de los Durrani, igual que Karzai. Fue comandante de la región de Kandahar entre 1992 y 1994, cuando las facciones de la Alianza del Norte estaban en el poder. Este fundamentalista se rindió en 1994 a los talibanes sin combatir.

Desacuerdo por la amnistía

Hasta anoche no se conocían más detalles de las condiciones de la rendición, pero en el centro del acuerdo figuraba el futuro del mullah Omar y el de miles de combatientes islámicos extranjeros, una condición con la que Washington estaría disconforme.

Hamid Karzai, el próximo jefe de gobierno de Afganistán, precisó que había ofrecido a los "talibanes ordinarios" una amnistía general, pero que sería necesario que el mullah Omar renuncie públicamente al terrorismo y que reconozca que los talibanes habían destruido su país para recibir el mismo perdón.

"Si no lo hace, su seguridad no será garantizada", declaró y calificó a los 650 combatientes extranjeros que hay en la región de Kandahar de "criminales" y dijo que "deben abandonar el país y ser juzgados".

Sin embargo, la Casa Blanca se opuso a que se conceda algún tipo de amnistía al líder supremo talibán y dijo que quiere que sea entregado a la justicia. Washington descarta "cualquier arreglo" que podría permitir al mullah Omar "vivir en Kandahar o en otra parte de Afganistán", advirtió ayer el secretario de Defensa estadounidense, Donald Rumsfeld.

Consultado sobre el futuro del mullah Omar, Ari Fleischer, vocero de la Casa Blanca, precisó que el presidente George W. Bush "piensa que quienes albergan a terroristas deben ser llevados ante la justicia".

El vocero de la coalición antiterrorista en Islamabad, Kenton Keithc, había poco antes confirmado a la prensa que el mullah Omar negociaba "para salvarse".

"También deberían tomar en serio las informaciones según las cuales el mullah Omar está negociando para salvarse", añadió.

Día 61 / Parte de guerra

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