Cayó Palocci, el hombre fuerte de Dilma

Se vio forzado a renunciar en medio de denuncias de enriquecimiento ilícito; en su lugar fue nombrada la senadora del PT Gleisi Hoffmann
Se vio forzado a renunciar en medio de denuncias de enriquecimiento ilícito; en su lugar fue nombrada la senadora del PT Gleisi Hoffmann
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8 de junio de 2011  

BRASILIA.- Jaqueado por las denuncias sobre el súbito crecimiento de su patrimonio, el poderoso jefe de Gabinete de Brasil, Antonio Palocci, renunció ayer a su cargo, lo que significa un duro revés para la presidenta Dilma Rousseff, quien a seis meses de su asunción perdió a uno de sus hombres de mayor confianza.

Palocci, que ya se había visto obligado a renunciar al Ministerio de Economía en 2006 por otro caso de corrupción, hizo pública su decisión luego de que la fiscalía archivara por falta de indicios una denuncia sobre presunto tráfico de influencias. En un escueto comunicado, la jefatura de gobierno señaló que Palocci dimitió para evitar costos políticos a Rousseff.

El ahora ex jefe de Gabinete de Dilma estaba en la mira luego de que una investigación periodística revelara que su patrimonio se multiplicó por 20 entre 2006 y 2010, período en el que fue diputado federal, dueño de la consultora Projeto y jefe de campaña de la actual mandataria.

La renuncia, sobre la que se especulaba desde hacía unos días, fue oficializada por el gobierno, que ya anunció quién reemplazará a Palocci: la senadora Gleisi Hoffmann, también del Partido de los Trabajadores (PT) y esposa del ministro de Comunicaciones, Paulo Bernardo.

Palocci, hombre fuerte del PT, era para el gobierno de Dilma un eficiente articulador político con excelentes relaciones con la oposición y el mercado financiero.

Luego de que a mediados del mes pasado el diario Folha de S. Paulo denunciara el caso, una lluvia de acusaciones de tráfico de influencias y enriquecimiento ilícito cayó sobre Palocci.

El hombre fuerte de Dilma admitió haber aumentado 20 veces su patrimonio en los últimos cuatro años como consultor de empresas, pero afirmó que sus actividades estaban "en regla" y el viernes pasado entregó la documentación correspondiente al jefe de los fiscales.

Palocci, ex jefe de campaña de Rousseff y nexo del gobierno con el empresariado, cobró 12 millones de dólares en 2010 de empresas privadas por su consultoría, entre ellas el Banco Santander, la constructora Wtorre y la firma de medicina privada Amil.

"Ellos aprovechaban mi experiencia como ministro de Economía y pagaban por resultados también de sus proyectos una tasa de éxito", explicó Palocci a la cadena Globo, la semana pasada.

En la nota oficial en la que anunció su renuncia, Palocci afirmó que la fiscalía "confirmó la legalidad y la rectitud" de sus actividades profesionales, pero admitió que "la continuidad del embate político podría perjudicar [sus] atribuciones en el gobierno".

El caso Palocci erosionó la figura de Dilma, que en las últimas semanas comenzó a caer en las encuestas, sobre todo entre los brasileños de clase media tradicional, de acuerdo con los analistas.

La presidenta informó en un comunicado que aceptaba la renuncia, lamentó "la pérdida de tan importante colaborador" y destacó "la valiosa participación" de Palocci en su gabinete, a quien le agradeció "los inestimables servicios que prestó al gobierno y al país".

Hace dos semanas, el ex presidente Luiz Inacio Lula da Silva, jefe político de Dilma, apareció en Brasilia para respaldar al gobierno y mantuvo reuniones con parlamentarios y ministros, en un claro intento de blindar al jefe de ministros.

Sin embargo, como dijo el columnista de O Globo Ricardo Noblat, "Dilma nunca defendió abiertamente a Palocci, esperó su renuncia y está agradecida".

"El asunto Palocci es una cuestión personal de Dilma, yo no me entrometo", dijo Lula el lunes por la noche en San Pablo, bajando el perfil de su intervención.

El caso Palocci también le dio una mayor capacidad de negociación al aliado Partido del Movimiento de la Democracia Brasileña (PMDB), del vicepresidente Michel Temer.

Hombre fuerte del PT

Palocci es un médico sanitarista, militante trotskista que adhirió al PT, con el que logró ser alcalde de la paulista Ribeirao Preto, la ciudad conocida como la "California brasileña" por su producción de caña de azúcar y su altos niveles de ingresos. F

ue convocado por Lula en 2002 como interlocutor ante el gobierno del Fernando Henrique Cardoso y sectores del mercado financiero, que desconfiaban en esa época del sindicalista de izquierda que llegaba a la presidencia.

Anteayer, durante su primera visita a Brasil desde que asumió Dilma, el presidente de Venezuela, Hugo Chávez, saludó en forma especial a Palocci. "Fuerza, fuerza", le dijo el venezolano, un día antes de la caída.

El trabajo de Palocci como ministro de Economía de Lula fue fundamental para establecer el marco para el actual crecimiento económico de Brasil, coinciden oficialistas y detractores.

Al frente del Ministerio de Economía logró transmitir al mercado financiero que la gestión de Lula no le acarrearía peligros, y de esa forma se convirtió en uno de los garantes de la estabilidad.

En 2006 tuvo que renunciar al cargo luego de que un jardinero de Brasilia declaró haberlo visto en una residencia con lobbistas, lo que acrecentó las sospechas sobre su participación en una red de pago de sobornos a políticos aliados,

El jardinero lo acusó de participar en fiestas de dirigentes del PT con prostitutas y empresarios que hacían negocios con el gobierno de Lula.

"Palocci es una persona muy competente que se perdió en episodios inexplicables", dijo el diputado Sergio Guerra, presidente del opositor Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB).

Las claves del caso

  • El personaje. Médico de profesión, Antonio Palocci sorprendió a propios y extraños en 2003, cuando fue nombrado ministro de Hacienda por Luiz Inacio Lula da Silva. Hasta ese momento, era considerado un simple operador político. Más tarde demostró capacidad para transmitir a los mercados que el gobierno de Lula no representaría peligros y se transformó en un garante de la estabilidad.
  • Polémicas. A fines de 2005 surgieron las primeras denuncias en su contra por su supuesta participación en una red de pago de sobornos a políticos aliados cuando se desempeñaba como alcalde de una ciudad del estado de San Pablo (Ribeirão Preto). Al año siguiente, Lula le pidió la renuncia justo cuando muchos lo veían como su potencial sucesor.
  • Regreso. Cuatro años después, Lula volvió a convocarlo para que colaborara en la coordinación de la campaña de la entonces candidata oficialista Dilma Rousseff que después, a modo de reconocimiento, lo nombró jefe de Gabinete, el cargo más importante de su gobierno.
  • La denuncia. Hace tres semanas, el diario Folha de S. Paulo afirmó que el año pasado, cuando se desempeñaba como diputado oficialista además de coordinar la campaña de Rousseff, Palocci facturó a través de su consultora unos 12,5 millones de dólares. Ayer, en su carta de renuncia, el polémico funcionario pareció admitir el costo político que su presencia le generaba al gobierno, al afirmar que el escándalo "podía perjudicar sus atribuciones" como ministro.
  • La reemplazante. Gleisi Helena Hoffmann, que asumirá el cargo que deja Antonio Palocci, nació en Curitiba, estado de Paraná, el 6 de septiembre de 1965. Es esposa del ministro de Comunicaciones de Brasil, Paulo Bernardo, y tiene dos hijos. Se afilió al PT en 1989 y el año pasado fue la senadora más votada del país.
  • El reemplazo

    GLEISI HOFFMANN

    Nueva Jefe de Gabinete

    Profesión: abogada

    Edad: 46 años

    Origen: Brasil

    Con el nombramiento de Hoffmann como jefa de Gabinete, la presidenta Dilma Rousseff apunta a mitigar el costo político que le generó la permanencia de Palocci en su cargo. Según fuentes del gobierno, la mandataria cree que Hoffmann ha tenido "una importante actuación en el Senado" y que puede hacer un buen trabajo en la coordinación política del gobierno.

    ANTONIO PALOCCI

    jefe de Gabinete saliente

    Profesión: médico

    Edad: 50 años

    Origen: Brasil

    Tras ser considerado garante de la estabilidad económica y potencial candidato presidencial, Palocci debió dejar el gobierno de Luiz Inacio Lula da Silva por una denuncia de corrupción. Algo similar le ocurrió en la administración de Dilma Rousseff: tras transformarse en la mano derecha de la presidenta, tuvo que renunciar al no poder explicar su súbito enriquecimiento.

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