Cercado por problemas, Bolsonaro apuesta a movilizar a sus bases

Bolsonaro quiere aplacar las polémicas
Bolsonaro quiere aplacar las polémicas Fuente: Archivo - Crédito: Reuters
El presidente busca retomar la iniciativa luego de las masivas protestas estudiantiles, las investigaciones judiciales contra su hijo mayor y la decepcionante marcha de la economía
Alberto Armendáriz
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19 de mayo de 2019  

RÍO DE JANEIRO.- No fue una semana fácil para el presidente brasileño, Jair Bolsonaro. En el poder hace apenas cuatro meses y medio, su gobierno enfrentó el miércoles las primeras protestas masivas que, en contra de los recortes presupuestarios a la educación, llenaron las calles de las principales ciudades del país. Y al día siguiente, se reveló que la Justicia había profundizado la investigación por corrupción sobre su hijo mayor, el senador Flavio Bolsonaro, sospechado de malversación de fondos, lavado de dinero y asociación ilícita.

A estos problemas se suman ya varios otros. En el Congreso, por impericia del oficialista Partido Social Liberal (PSL) y maniobras de la oposición, la propuesta de reforma previsional diseñada por su ministro de Economía, Paulo Guedes, avanza muy lentamente; el paquete de medidas anticriminalidad y anticorrupción presentado por el ministro de Justicia y Seguridad Pública, Sergio Moro, está estancado; y la reforma administrativa, con la que el mandatario confiaba reducir gastos, corre el riesgo de caerse.

En el propio Palacio del Planalto, las peleas entre el ala militar del gabinete y los asesores presidenciales discípulos del gurú ideológico Olavo de Carvalho arrecian cada día. Y, mientras tanto, la economía no da señales de mejora: para el Banco Central, el PBI se achicó un 0,68% en el primer trimestre; el desempleo aumentó del 11,6% al final del año pasado a 12,7% ahora; y la expectativa de crecimiento para Brasil este año cayó del 2,5% al 1,5%.

Ante este escenario negativo, anteayer Bolsonaro expresó su frustración a varios colaboradores mediante un grupo de WhatsApp, donde compartió un texto de autor desconocido que afirmaba que Brasil es "ingobernable" por los "intereses de las corporaciones", y se lamentaba de que la nueva administración de ultraderecha se hubiera vuelto "disfuncional porque no destruyó nada, es más, hasta ahora no hizo nada, no aprobó nada, solo intentó y fracasó". El texto -que luego se supo que había sido escrito por un empleado de la Comisión de Valores, Paulo Portinho- apuntaba como enemigos del cambio prometido por Bolsonaro al Congreso y el Poder Judicial, y presagiaba una "ruptura institucional irreversible, con desenlace imprevisible".

En las horas que siguieron, la prensa, analistas, simpatizantes y críticos del presidente buscaron descifrar el objetivo de aquel mensaje. Se indicó que el escrito guardaba similitudes con la carta de renuncia en 1961 del presidente Jânio Quadros, que se quejó de que "fuerzas terribles" le impedían gobernar. También se lo tomó como una amenaza de un posible "autogolpe" en un futuro cercano.

Las especulaciones llegaron a tal punto que opacaron los problemas de los que se venía discutiendo y volvieron a poner al presidente en el eje de la atención. Por la noche, el vocero presidencial, Otávio Rego Barros, leyó un breve comunicado de Bolsonaro en el que aclaraba un poco el panorama y aprovechaba el episodio para exhortar a sus bases de apoyo a defenderlo: "Vengo colocando todo mi esfuerzo para gobernar Brasil. Los desafíos son innumerables y el cambio en la forma de gobernar no agrada a aquellos grupos que, en el pasado, se beneficiaron de las relaciones poco republicanas. Quiero contar con la sociedad para que juntos revirtamos esta situación y recoloquemos al país en el camino de un futuro promisorio. Que Dios nos ayude".

De inmediato, las redes sociales estallaron con muestras de respaldo y de rechazo. Los temas #BolsonaroNossoPresidente (a favor) y #ImpeachmentBolsonaro (en contra) compitieron hasta ayer como las principales tendencias en Twitter.

Seguidores del presidente convocaron a una movilización el próximo domingo en contra de los "obstruccionistas" en el Congreso y en el Poder Legislativo, así como todos los "enemigos de Brasil y de este gobierno".

Dirceu volvió a prisión

  • El exhombre fuerte de Luiz Inacio Lula da Silva, su exjefe de Gabinete José Dirceu (2003-2005), volvió anteanoche a la cárcel para cumplir una condena de ocho años y diez meses de prisión por corrupción en el marco de la operación Lava Jato.
  • Dirceu, de 73 años, ya había estado preso entre 2015 y 2017 por otra causa también de corrupción, pero el año pasado recibió una nueva sentencia. Apeló el fallo y logró que le concedieran la libertad condicional mientras seguía el proceso, pero al agotarse los recursos, debió presentarse ante las autoridades judiciales para ser detenido.
  • Por el momento, el exjefe de Gabinete brasileño quedará recluido en el Complejo Médico Penal de Pinhais, en Curitiba, muy cerca de donde está preso Lula, que cumple una condena de ocho años y diez meses de cárcel tras la reducción de la pena.

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