Chávez amenazó con represalias tras la huelga general

Denunció un "plan conspirativo"
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12 de diciembre de 2001  

CARACAS.- Mientras millones de venezolanos regresaron ayer a sus labores tras protagonizar una histórica huelga general contra un paquete de leyes del presidente Hugo Chávez, el mandatario respondió con amenazas de represalias a los huelguistas y promulgando una de sus más polémicas disposiciones, nada menos que con el líder cubano Fidel Castro como testigo en la isla Margarita.

Unos seis de los 11 millones de trabajadores económicamente activos de Venezuela se sumaron anteayer al paro convocado por la cúpula empresarial, según balances de analistas, en la primera protesta de ese tipo organizada desde la caída del dictador Marcos Pérez Jiménez en 1958.

Tras el mayor desafío que enfrentó Chávez en sus tres años de gobierno, el presidente aseveró ayer en isla Margarita que hay una conspiración en marcha en su contra, antes de la inauguración de la III Cumbre de jefes de Estado de la Asociación de Estados del Caribe (AEC) en ese destino turístico.

Chávez reaccionó con amenazas ante el éxito de la paralización y prometió "ajustar las tuercas" a sus opositores.

"Plan conspirativo"

Insistió en que ante ese "plan conspirativo" apretará las tuercas para frenar a la "oligarquía depredadora", en alusión a los empresarios. "Vamos a acelerar el cumplimiento de las leyes" objetadas por el empresariado, reiteró tras promulgar una nueva ley de pesca, flanqueado por Fidel Castro -a quien llamó "hermano y amigo"-, y aseguró que del "camino revolucionario no me apartará nada, ni nadie".

La protesta de anteayer fue convocada por el máximo organismo empresarial, Fedecámaras, al cual se plegó la mayor central obrera, la Confederación de Trabajadores de Venezuela (CTV). Ayer, el presidente de Fedecámaras, Pedro Carmona Estanga, proclamó que el empresariado y los trabajadores son "una fuerza que hay que tomar en cuenta", y desestimó las acusaciones y amenazas de Chávez.

"No somos desestabilizadores ni conspiradores, queremos la consolidación de la democracia", replicó. En cambio, el presidente de la CTV, el líder de los trabajadores petroleros socialdemócrata Carlos Ortega, se declaró "en movilización permanente" y dijo que la central obrera podría llegar a la huelga general nacional indefinida "si el gobierno no depone su actitud de cerrarse al diálogo".

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