Che, Berlín, tocate un tanguito...

Por María Gabriela Medina maria_gabriela_medina@yahoo.de Desde Alemania
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22 de abril de 2004  • 22:54

Berlín tiene un no sé qué, qué sé yo. Cuando me preguntan por qué me vine a Alemania contesto:

-No, yo me vine a Berlín. Berlín es otra cosa...

Mi tema sobre Berlín hoy es el tango. ¡Otra que París!.

Avergonzada de ser una porteña que no bailaba tango, y después de un año de bajar la cabeza al resonar la misma pregunta, decidí en el 2004 sacarle viruta al piso.

Sucedió que mi amiga francesa Akima me invitó a una cena con cantantes de ópera –esa es otra historia- y allí conocí a Roland, uno de los dueños de "Haus der Sinne" (Casa de los sentidos), un lugar que los viernes se convierte en milonga. Allí llegué el siguiente viernes, el primero del mes de enero.

En una cortada y con un cartel en alemán y francés que anunciaba "Haus der Sinne. Compagnie des Artistes et Fous" me latió un buen comienzo. El tango también habla un poquito en francés. Luego, un patio (no de conventillo, sino un patio alemán).

Mientras me acercaba, pude ver por la ventana algunas parejas. Y entré.

Fue a primera vista: mientras caminaba hacia donde estaba el dj mis ojos sobrevolaron el lugar hasta quedar atrapados en una pared. Allí, invitando a acercarse, una reproducción enorme de "El beso" de Klimt.

Sonaba un tango argentino cuando me vió Roland. Como si nos conociéramos de toda la vida, me dijo, extendiendo los brazos: ¡Hallo, Gabriela! ¡Qué bien que viniste! ¿Una copa de vino?.

- Este lugar ya me conquistó- pensé, con una sonrisa que me acompañó toda la noche. Tango, amigos y una copa esperando en la barra, ¿qué más se puede pedir?.

Con mi mano ya ocupada y acercando un banco alto hacia Roland, comencé mi viaje tanguero berlinés.

- ¿Escuchaste tango finlandés? ¿Y ruso? ¿polaco? Etc.

- ¿Cómo?

Así descubrí que el tango había llegado a todo el mundo y lo conquistó. O mejor, lo enamoró. Y que músicos de países tan remotos como Finlandia se apasionaron tanto por el tango que lo adoptaron, y ahora lo dicen en su idioma.

¿Y por qué guardárnoslo para nosotros? Pensamiento egoísta de los tradicionalistas:

-¡Eso no es tango!

Perdón, acaso nosotros ¿no tenemos rock argentino?¿Por qué ellos no pueden tener tango finlandés?

La gente en Haus der Sinne baila todo, todo lo que suena. Sí, claro, tango argentino también.

Y de repente comenzó a sonar algo en castellano.

–Pero esa voz la conozco - comenté.

-Es Kevin Johansen, es argentino- me respondieron.

Si Kevin supiera de sus fans de Berlín...

En mi siguiente visita comencé a tomar clases. No falto un solo viernes y me quedo hasta las 4 o 5 de la mañana. Y trato de capturar a Jens, un alemán que pasó unos meses en Córdoba y Buenos Aires, y baila que es un sueño. En cuanto puedo pido "La tangómana" para bailarla con él.

Hace un par de semanas volvió de su viaje por Argentina, Thomas, otro de los dueños. Y volvió embrujado, porque encantado suena a poco. Y no sólo por el tango, ahora se le dió por el folklore. Claro que estuvo de milonga en milonga, pero le picaron las peñas, y el último viernes me invitó a un "Workshop de Chacarera". Sí, clarito como aquí se lee "Workshop de Chacarera". ¿Saben cómo suena eso con acento alemán?. Por suerte en la escuela primaria tuve folklore y quedé en ayudarlos, aunque me sigue pareciendo de la dimensión desconocida o de Les Luthiers.

Entonces, ¿se imaginan la mezcla?. De Pugliese a Johansen, de Kurt Weil a La Mosca, de Gardel a la Bersuit Bergarabat ... de Tita Merello al Chaqueño Palavecino.

En lunfardo o en inglés, en ruso o finlandés, en polaco o alemán...

¿También Babel era con "B", no?

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