Chile: Lagos promete acabar con la corrupción

Admitió los casos dentro del gobierno
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22 de mayo de 2003  

SANTIAGO, Chile.- El presidente Ricardo Lagos no hizo un público mea culpa, como se lo exigían la oposición derechista y la dirigencia de su aliada Democracia Cristiana, pero ayer se vio obligado a reconocer las repercusiones en su gobierno de gérmenes de corrupción, en su informe anual al Congreso sobre el estado de la nación.

"Cada vez que se descubra a un funcionario público corrupto, mi gobierno será intransigente en el cumplimiento de la ley", advirtió Lagos al hacer referencia a los escándalos que han surgido en el último año y que han afectado a legisladores oficialistas y a funcionarios públicos. El mandatario señaló que colaborará con la Justicia para que se sancione "ejemplarmente" a los responsables.

La oposición derechista le había exigido a Lagos que reconociera culpabilidad en las irregularidades y pidiera disculpas. También el presidente de la Democracia Cristiana, uno de los cuatro partidos de la coalición gobernante, el senador Adolfo Zaldívar, había demandado al mandatario una explicación, a pesar de que legisladores y funcionarios de sus filas se encuentran entre los presuntos corruptos.

La advertencia de Lagos no satisfizo a la derecha. "Le dio la espalda a una explicación que Chile está esperando", dijo el senador Hernán Larraín, de la derechista Unión Demócrata Independiente. En cambio, en el oficialismo el gesto de Lagos fue elogiado. El presidente de su partido, el Socialista, Camilo Escalona, dijo que Lagos "no se hizo el harakiri que muchos querían".

El escándalo

Cinco diputados oficialistas perdieron su fuero y son investigados por la Justicia por presuntos actos de corrupción. El escándalo que estremeció al oficialismo se agravó cuando fue procesado el ex ministro de Obras Públicas Carlos Cruz, un antiguo y estrecho colaborador de Lagos, por el pago de sobresueldos a funcionarios de ese ministerio.

El informe que Lagos entregó al Congreso destacó los logros de su gobierno de tres años y los signos de recuperación económica que se observan, para lo cual llamó a todos los sectores a trabajar unidos. A diferencia de anteriores cuentas del estado de la nación, con el cual se abre el período ordinario de sesiones, Lagos restringió sus demandas a la oposición para que preste su apoyo a reformas constitucionales democratizadoras. Esta vez evitó referirse al término de senadores designados, entre ellos los representantes de las fuerzas armadas, y la facultad para remover a los jefes militares.

En las propias tribunas del Congreso y en las calles de Valparaíso se registraron manifestaciones de descontento. Desde la tribuna dos jóvenes universitarios interrumpieron el discurso y fueron desalojados por la policía. En tanto, cientos de manifestantes fueron reprimidos por la policía cuando intentaron aproximarse al Palacio Legislativo. Hubo 50 detenidos.

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