Chile: los candidatos, cerca de la Argentina

Tanto el favorito Piñera como Frei y Enríquez-Ominami sostienen que los lazos con nuestro país ocuparán un lugar de privilegio
Juan Landaburu
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12 de diciembre de 2009  

SANTIAGO, Chile.- Si bien la política exterior no ocupó un lugar de privilegio en la agenda de la campaña presidencial chilena, todos los candidatos insistieron en que las relaciones con la Argentina ocuparán un lugar de privilegio en un eventual mandato, al tiempo que garantizaron una continuidad de lo hecho por el gobierno de Michelle Bachelet.

Bachelet y la presidenta Cristina Kirchner firmaron hace apenas semanas un importante tratado de integración entre ambos países. Pese a las distintas afinidades ideológicas que puedan tener los candidatos con el gobierno argentino, todo parece indicar que el nuevo mandatario buscará seguir ese mismo camino de profundización de las relaciones entre ambos países.

"No hay incertidumbre en el gobierno argentino de que se va a continuar afirmando la relación gane quien gane mañana", dijo a LA NACION el embajador argentino en Santiago, Ginés González García. "Sólo hay optimismo de seguir construyendo una relación que lo único que tiene es futuro", añadió.

Hay por lo menos dos señales que parecen indicar que esto será así.

En primer lugar, los tres candidatos solicitaron durante su campaña entrevistarse con Cristina Kirchner, pese a que la Presidenta no cuenta con la mejor imagen en la prensa chilena. Y el primero en hacerlo fue el candidato de la derecha, Sebastián Piñera.

Segundo, pese a estar dominado por la derecha, el Parlamento chileno aprobó en tiempo récord y unanimidad el tratado de integración con la Argentina.

Afinidad

Quien por razones obvias menos afinidad ideológica tiene con la Presidenta es el propio Piñera. El empresario, además, tiene una estrecha relación con el jefe de gobierno porteño, Mauricio Macri, lo que podría suponer un obstáculo a la hora de sentarse a dialogar con el gobierno argentino.

Es de esperar, sin embargo, que Piñera, un hombre que por sobre todas las cosas es pragmático, busque tener las mejores relaciones posibles con la Argentina, al menos por los intereses comerciales que él mismo y muchos empresarios de su círculo de confianza tienen en el país.

El empresario es dueño del 26,8% de la aerolínea LAN, que vuela en el país desde 2005, aunque ya ha dicho que en caso de ser elegido presidente venderá esas acciones.

El empresario ha manifestado que con la Argentina quiere "facilitar la integración, el intercambio de bienes y la movilidad de las personas", postulados casi idénticos a los de Bachelet.

Pero si las amistades de Piñera pueden llegar a incomodar a la Presidenta, las del candidato de la Concertación, Eduardo Frei, no se quedan atrás.

Durante su primera presidencia (1994-2000), Frei forjó una estrecha relación de amistad con el entonces presidente Carlos Saúl Menem. Tras firmar el acuerdo bilateral por los hielos continentales, ambos mandatarios fueron retratados abrazados en una recordada foto en el Estrecho de Magallanes, que evocaba a una imagen similar tomada casi un siglo atrás entre Julio Argentino Roca y Federico Errázuriz.

"Los amigos no sólo se ven en las buenas, sino fundamentalmente en las malas", dijo Frei en septiembre de 2001, cuando visitó a Menem en la quinta de Don Torcuato, donde cumplía arresto domiciliario por el caso de venta ilegal de armas.

En diálogo con LA NACION, el independiente Marco Enríquez-Ominami, el candidato que despierta más incógnitas en materia de política exterior, también destacó que la relación de un eventual gobierno suyo con la Argentina "tendrá un lugar primordial", y destacó la necesidad de mejorar los pasos fronterizos entre ambos países.

"Tenemos la segunda frontera más larga del mundo, de 5000 kilómetros, y estamos unidos por unos pasos fronterizos que son de cómics", destacó.

El ABC

Enríquez-Ominami también apuntó a la importancia de la integración. "Yo creo en el ABC: Argentina, Brasil, Chile", señaló el candidato, que definió a la Presidenta como una "mujer sensible y atenta".

En última instancia, para Chile la profundización de la relación con la Argentina es estratégica en todo sentido, y se ha convertido ya en una política de Estado. Sin embargo, la sensación que se vive en esta ciudad es que, antes que a Fernández de Kirchner, el nuevo presidente chileno deberá buscar cautivar a Marcelo Bielsa, el director técnico argentino de la selección de fútbol chilena que se ha convertido en un auténtico héroe nacional tras la clasificación al Mundial de Sudáfrica.

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