China, el país donde los niños viven prisioneros en sus casas

Los padres temen que se contagien el virus en la calle; las escuelas están cerradas
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21 de mayo de 2003  

PEKIN.- El Síndrome Agudo Respiratorio Severo (SARS) ciertamente cambió la imagen de la vida en las calles de esta capital, donde los barbijos se usan tanto como las gorras, y donde ahora son muchos más quienes andan en bicicleta -un medio de transporte que era cada vez menos utilizado- ya que la gente trata de no viajar en colectivos ni en subterráneos.

Pero una imagen se ha esfumado casi por completo, lo cual da al observador una impresión desoladora: los millones de niños de Pekín no se ven casi por ninguna parte.

Cerradas las escuelas desde hace casi un mes, los preciados hijos únicos de Pekín están, diríase, prisioneros en sus propios hogares, encerrados por sus padres para resguardarlos del flagelo del SARS.

Los pequeños pasan los días entre dos pantallas, la de la TV y la de la computadora, y tienen prohibido incluso ir a jugar con amigos. Su única diversión es un corto paseo, de vez en cuando, por el vecindario. Sin embargo, en una ciudad donde los padres ven gérmenes al acecho por todas partes, ni se les ocurre ir a jugar a una plaza.

Esta semana, la municipalidad de Pekín anunció que las escuelas secundarias reanudarían las clases mañana. Pero los alumnos de las escuelas primarias tendrán que esperar hasta el 14 de junio para regresar a las aulas. Mientras tanto, están inquietos y se sienten desdichados.

"Me siento solo y aburrido. Quiero volver a la escuela. No tengo con quién jugar", se lamentó Zhang Hanxiong, un niño flaquito de 9 años con el cabello revuelto y ojos grandes y tristes que asomaban por encima del barbijo de plástico.

Después de oír las súplicas de su hijo, la madre aceptó llevarlo a dar un paseo y comprar, en una farmacia, vitaminas E y C para aumentar las defensas contra el SARS. "Sé que está aburrido, pero es más seguro quedarse en casa", señaló la madre, Xia Sixin, empleada en una empresa constructora, que no usaba barbijo. "Es demasiado riesgoso dejarlo ir a jugar con sus amigos", añadió.

Estos denominados "pequeños emperadores" a menudo se convierten en la razón de ser de toda una familia. De manera que cuando el SARS llegó a la capital, pequeños ejércitos de madres y padres, abuelos y tíos, tomaron medidas draconianas para proteger su herencia genética. En épocas normales, los parques y plazas de Pekín parecen hormigueros revueltos. Ahora, son los de un pueblo fantasma.

"Nuestro hijo permanece en casa aunque a veces lo llevamos a dar un paseo o lo dejamos jugar con algún amigo en el pasillo de nuestro edificio", dijo He Yulong, mientras frotaba las manos de su hijo de 7 años con una toalla desinfectante y lo tironeaba ante la tentación del niño frente a los juegos de una plaza desierta.

Nostalgia por la escuela

Pekín cerró todas las escuelas a fines de abril último para evitar la propagación del virus del SARS. Para permitir que los estudiantes prosiguieran sus estudios, se impartieron clases por radio y TV, en tanto que los ejercicios se enviaban por Internet. Muchos padres improvisaron deberes para sus hijos.

"Habitualmente, no me interesa mucho la escuela, pero ahora la extraño y no veo la hora de volver", afirmó Chen Yuan, una alumna de cuarto grado con uniforme azul, cuya madre la había llevado esa tarde a dar una vuelta a la plaza por primera vez en varios días. "Miro las clases por TV a la mañana y trato de mantenerme ocupada durante la tarde. ¡Pero hasta la TV me está aburriendo!", exclamó.

Aunque los padres dejaran salir sus hijos, éstos no tendrían mucho que hacer. El gobierno clausuró la mayoría de los lugares donde se concentran los niños, incluyendo cines y salones de videojuegos.

"En casa, casi siempre miro TV y ayudo con las tareas del hogar para prevenir el SARS. Me hacen lavar el piso y los vidrios de las ventanas con desinfectantes", comentó Jiao Jingyang, una nena de 4 años.

Pero acaso el grupo que está más fastidiado con el encierro sea el de los adolescentes. Ya crecidos como para que sus amigos los "pesquen" paseando junto con los padres, señalan que echan de menos los salones de videojuegos y los bares con Internet que solían frecuentar.

Qiu Lan y su esposo continúan con sus acostumbrados paseos cotidianos por una plaza cercana, pero su hija, Lili, de 17 años, se niega a acompañarlos y prefiere navegar por la Internet.

"Por supuesto que Lili se queja -advirtió la madre-, pero es así de simple: lo único que le permitimos hacer es acompañarnos a la plaza. Si sale con amigas, puede terminar en algún lugar con poca ventilación o divertirse y olvidarse de tomar las precauciones necesarias."

Hay más casos en Taiwan

TAIPEI (Reuters).- Taiwan informó ayer de un aumento sin precedente en el número de casos y muertes por la neumonía atípica (SARS), mientras China dijo que la enfermedad había llegado a su nivel máximo en las grandes ciudades y estaba declinando sin mostrar indicios de propagarse a zonas rurales.

El Departamento de Salud de Taiwan dijo que el número de casos probables de SARS aumentó en 39, alcanzando un total de 383, y que 12 personas más habían muerto como consecuencia de la enfermedad, elevando la cifra de víctimas mortales a 52.

En tanto, la Organización Mundial de la Salud (OMS) dijo que Taiwan tiene el brote de SARS con más rápido crecimiento en todo el mundo.

En un comunicado, la OMS dijo que la causa de la rápida propagación de la enfermedad en Taiwan podría residir en las fallas en el control de la infección, particularmente en las salas de emergencias de los hospitales.

Las cifras de Taiwan contrastan con la disminución de los casos en China y Hong Kong, las áreas más golpeadas por el virus, que causa una enfermedad similar a la gripe y ha dejado ya un saldo de al menos 650 muertos en el mundo.

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