China: pena de muerte para frenar el virus

Pekín amenazó con ejecutar o condenar a cadena perpetua a quienes transmitan la neumonía atípica en forma intencional
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16 de mayo de 2003  

PEKIN.- En una decisión extrema, el gobierno chino amenazó ayer con ejecutar o condenar a cadena perpetua a cualquier persona que propague intencionalmente la neumonía atípica, cuando el país está acosado por la expansión de la epidemia del letal virus a sus zonas rurales.

Pekín emitió una severa interpretación de sus leyes sobre enfermedades contagiosas, tras versiones de que algunas personas estaban violando las órdenes de aislamiento o negándose a admitir los síntomas del Síndrome Agudo Respiratorio Severo (SARS).

"Propagar intencionalmente patógenos de enfermedades contagiosas repentinas, poner en peligro la seguridad pública o causar daños personales graves, la muerte o cuantiosas pérdidas para la propiedad pública o privada, será castigado con sentencias de entre 10 años y cadena perpetua o la pena de muerte", dijo la agencia oficial de noticias Xinhua.

La Corte Suprema china determinó además que aquellos que rechacen la cuarentena, los exámenes médicos y las curas, y transmitan aunque sea en forma no intencional la enfermedad, podrán ser condenados a penas de entre tres y siete años de prisión. Asimismo, el personal de sanidad culpable de negligencia por permitir el contagio de la enfermedad puede ser condenado a hasta tres años de cárcel.

Esta medida fue criticada por los grupos de defensa de los derechos humanos y por la Organización Mundial de la Salud (OMS).

La OMS reaccionó expresando preocupación, pues consideró que una ley tan draconiana puede ser contraproducente. "Si se es demasiado severo la gente puede negarse por completo a ir a los hospitales", dijo una vocero de la OMS, Mangai Balasegaram.

China emplea con liberalidad la pena de muerte, convirtiéndose en el país que más ejecuciones lleva a cabo anualmente en el mundo, según el grupo de defensa de los derechos humanos Amnistía Internacional.

"La medida es demasiado extrema y el castigo demasiado severo", dijo desde Hong Kong el activista de los derechos humanos Frank Lu. El castigo "viola el acuerdo internacional de derechos humanos y no fue aprobado por el Congreso Nacional del Pueblo (Parlamento chino)", agregó Lu.

Pekín espera que estas nuevas medidas alentarán a las autoridades a responder lo más rápido posible a los nuevos casos. De todas formas, funcionarios chinos reconocen que los controles de salud podrían ser insuficientes para contener la epidemia.

Todavía "persisten el riesgo potencial y los canales para que se extienda la epidemia de SARS a la zona rural", dijo el viceministro de Agricultura, Liu Jian. "Necesitamos otorgar la mayor atención y (actuar con) precaución", agregó.

China, donde ayer se reportaron 52 nuevos casos, lleva registradas 271 muertes y tiene cerca de dos tercios de los 7700 infectados en el mundo.

En tanto, la Agencia de Protección de la Salud de Gran Bretaña informó ayer que un paciente, el primer caso confirmado de SARS en ese país, se había recuperado y no había contagiado la infección. Sin embargo, hay otros tres casos posibles.

Aislamiento en Taiwan

Taiwan, con sólo unos cuantos casos de SARS hasta fines de abril, ahora tiene 264 enfermos confirmados y 30 muertos, con lo que se ha convertido en uno de los países más afectados, después de China continental y Hong Kong, con 234 defunciones.

En Taiwan, donde se teme que se agrave la epidemia, unos 400 pacientes y empleados del Mackay Memorial Hospital, de Taipei, fueron puestos en cuarentena, al igual que el hospital Hoping, también en Taipei, y un instituto de Kaohsiung, en el sur de la isla.

El gobierno taiwanés ordenó a todos los pasajeros de subterráneos usar mascarillas y canceló los permisos para los militares, mientras la unidad de guerra química del ejército desinfecta la capital distrito por distrito.

En tanto, en una actualización regular sobre la diseminación de la enfermedad, la OMS dijo que había sacado a Canadá de su lista de áreas de diseminación. Con 23 muertes, este país es el único fuera de Asia donde han muerto personas a causa del virus.

La OMS recibió con beneplácito la acción enérgica en Singapur de aislar a enfermeras enfermas y pacientes en el mayor hospital de enfermos mentales de la ciudad, pero explicó que tenían otra enfermedad. Singapur, con algunas de las medidas contra el SARS más estrictas del mundo, había considerado tener la enfermedad bajo control hasta que se anunciaron posibles casos anteayer.

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