China ya siente el impacto de la crisis

Afectada por la incertidumbre en Europa y EE.UU., que provocó una caída en la demanda de productos chinos, en 2011 creció menos
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18 de enero de 2012  

PEKIN.- Para cualquier país del mundo, la cifra sería para festejar. Pero no tanto para China, que la recibió como una alerta de que no estará ajena al impacto de la crisis global. Afectado por la débil situación económica de Europa y Estados Unidos, el crecimiento del gigante asiático se desaceleró a un 9,2% en 2011, el dato más bajo en más de dos años, y generó preocupación en Pekín.

La ralentización del crecimiento (en 2010 había sido del 10,4%) se debió a la caída de la demanda en los mercados de exportación de China -sobre todo el europeo, golpeado por la crisis de las deudas soberanas-, la política monetaria del régimen comunista en la lucha contra la inflación y el estancamiento del sobrecalentado mercado inmobiliario chino.

Aunque el dato anunciado ayer fue mejor al esperado por algunos analistas, en el cuarto trimestre del año pasado el PBI chino creció un 8,9%, su nivel más bajo desde el segundo trimestre de 2009 (cuando creció 7,9%), informó Ma Jiantang, director de la Oficina Nacional de Estadísticas.

El funcionario señaló que en 2012 China encara "desafíos y una situación compleja", debido a la desaceleración económica mundial, las turbulencias de los mercados financieros, el aumento del proteccionismo internacional y el encarecimiento de las materias primas. "Tenemos que estar listos", dijo Ma.

También hay riesgos en el mercado interno: la presión de los precios, los cuellos de botella financieros para pequeñas empresas y cambios estructurales para ahorrar energía y reducir las emisiones contaminantes.

Pese a todo, Ma consideró que las cifras de 2011 están "en línea" con la política del régimen y suponen un "buen comienzo" para el cumplimiento de los objetivos de crecimiento a largo plazo.

"Los resultados de hoy [por ayer] parecen confirmar un escenario de «aterrizaje suave» para la economía china", advirtió, por su parte, el analista Francis Cheung, de Crédit Agricole CIB, en Hong Kong.

Más pesimista resultó Alistair Thornton, economista del centro de estudios IHS Global Insight de Pekín: "Lo peor [para la economía china] todavía está por venir. El crecimiento del PBI, probablemente, caerá más de un punto porcentual en este trimestre".

Aunque el crecimiento de la segunda economía mundial sigue siendo vigoroso, los tiempos en que era de dos cifras parecen haber quedado atrás. Este año, los analistas pronostican que rondará el 8 por ciento.

El think tank norteamericano Conference Board prevé incluso una desaceleración del crecimiento chino a sólo el 6,8% entre 2012 y 2016, y un 3,5%, entre 2017 y 2025.

China es uno de los mayores importadores del mundo y una contracción de su crecimiento económico podría tener fuertes repercusiones globales si redujera la demanda de hierro, componentes industriales, energía y otros bienes adquiridos en países emergentes.

Al desplomarse la demanda de productos chinos en Estados Unidos y Europa, el año pasado los líderes comunistas elevaron las tasas de interés y endurecieron el crédito para evitar que se disparara la inflación, con la amenaza de un aumento generalizado del desempleo.

Ahora, la desaceleración del crecimiento, combinada con el éxito de las medidas contra la inflación -que cayó de su máximo de 6,5% en julio a 4,1% en diciembre- y las oscuras perspectivas para la industria exportadora permitirán al gobierno empezar a flexibilizar su política económica. "Ya que la inflación cedió, el gobierno tendrá en el futuro más margen para fijar su política macroeconómica", estimó el investigador Zhang Xiaojing, de la Academia China de Ciencias Sociales.

Reacción

Luego de que se presentaran los datos económicos de ayer, el ánimo en la Bolsa de Shanghai fue positivo, porque se esperaban cifras peores. El alza contagió a la mayoría de las bolsas asiáticas.

Según el informe de la Oficina Nacional de Estadísticas, la producción industrial china tuvo un crecimiento de 13,9% en 2011, inferior al 15,7% en 2010.

"La competitividad de China como productor barato está tambaleando, mientras los precios de producción crecen con mayor rapidez que en otros países", expresó el asesor empresarial Roland Berger en un estudio. "Muchas industrias ya están abandonando China y convierten el made in China en made in Vietnam."

Además, la urbanización avanza a pasos acelerados en China, donde en 2011 la población de las ciudades superó por primera vez en la historia a la rural. El 51% de los 1350 millones de habitantes vivían en ciudades a fines de 2011.

A medida que aumenta la vivienda y el costo de vida en las urbes, los trabajadores incrementan sus demandas de alzas salariales y mejores condiciones. "Es una señal clara para todos los inversores: la mano de obra barata en China se está acabando y nunca volverá", dijo Cheng Jiansan, profesor en la Academia de Ciencias Sociales de Guangdong.

Agencias AP, Reuters, AFP y DPA

Señal de alerta

  • Desaceleración . Aunque la economía china creció un 9,2% el año pasado –una cifra alta para cualquier país–, se redujo respecto del 10,4% de 2010.
  • Razones . La ralentización del crecimiento se debió a la caída de la demanda en los mercados de exportación de China –sobre todo Europa–, la política monetaria en la lucha contra la inflación y el estancamiento del mercado inmobiliario chino.
  • Impacto . China es uno de los mayores importadores del mundo, y una contracción de su crecimiento podría tener repercusiones globales si redujera la demanda de productos de países emergentes.
  • Pronóstico . El think tank de EE.UU. Conference Board prevé una desaceleración de China a sólo el 6,8% entre 2012 y 2016, y de 3,5% entre 2017 y 2025.
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