Cientos de refugiados siguen a la deriva

Indonesia y Australia se niegan a otorgarles asilo y algunos amenazan con arrojarse por la borda
Indonesia y Australia se niegan a otorgarles asilo y algunos amenazan con arrojarse por la borda
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29 de agosto de 2001  

ISLA CHRISTMAS, Australia.- La precaria situación de los centenares de refugiados a bordo de un buque noruego frente a las costas de la isla de Christmas, 1500 kilómetros al oeste de Australia, amenazaba ayer con terminar en una tragedia humanitaria, al tiempo que los gobiernos de Indonesia, Noruega y Australia enfrentaban una creciente presión internacional para que les otorgen asilo.

Rescatados anteayer de un transbordador indonesio a punto de naufragar, muchos de los 438 refugiados -en su mayoría afganos- permanecen desde el lunes en huelga de hambre y ayer amenazaron con saltar por la borda si las autoridades australianas no reconsideran la decisión de impedirles bajar a tierra y continúan rechazando su pedido de asilo.

La gravedad del caso se vio reflejada en un pedido urgente de ayuda efectuado por el capitán del buque noruego Tampa, Arne Rinnan, quien señaló que algunos de los refugiados necesitan "ayuda médica urgente".

Entre los refugiados hay 43 niños y cuatro embarazadas, y ya aparecieron los primeros casos de sarna y gastroenteritis. Wilhelmsen, la compañía naviera a la que pertenece el buque, expresó el temor de que se produzca una epidemia a bordo.

"No creo que podamos resistir esto por más tiempo", indicó a su vez el radiooperador del barco, Ramesh Iyengar, a la prensa noruega. Al menos 15 personas, dijo, perdieron ya la conciencia y tres de ellas no reaccionan a estímulos externos.

Pedido de compasión

Ante esta situación y mientras a nivel diplomático se discute qué país debe hacerse responsable por los refugiados, Naciones Unidas reclamó compasión: "Comprendemos que es un tema difícil de derecho internacional. Quisiéramos pedir a Australia, Indonesia y Noruega que lo solucionen lo antes posible", dijo en Ginebra la vocero del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (Acnur), Millicent Mutuli.

"Tenemos entendido, además, que Australia ofreció ayuda médica, pero quisiéramos pedir a Australia que actúe conforme a los principios humanitarios", agregó.

Australia, país producto de la inmigración que nunca antes negó el ingreso de refugiados, anunció que brindará asistencia médica pero señaló -en una advertencia a las mafias que hacen contrabando con seres humanos y que actúan principalmente en Indonesia- que los refugiados deberán marcharse a otra parte.

Un equipo de médicos australianos fue trasladado ayer en helicóptero hacia el Tampa, y las primeras tropas de esa misma nacionalidad llegaron a la isla Christmas para apoyar un operativo de distribución de ayuda humanitaria.

"Bastante equipo ha llegado en camiones desde el aeropuerto y se lo ha llevado a un enorme terreno deportivo", indicó un fotógrafo de la agencia Reuters en el lugar. Una fragata naval también emprendió viaje desde Perth, en el oeste de Australia.

Indonesia, en tanto, reiteró que no asumirá la responsabilidad por los refugiados, y Noruega, bajo cuya bandera navega el Tampa y cuyas leyes se le aplican mientras esté en el mar, también se ha rehusado a hacer algo al respecto.

"Permítanme dejar esto en claro: a nuestro entender, Australia tiene la obligación de permitir que estos refugiados desembarquen en su puerto más cercano", dijo a una radio de Oslo el canciller noruego, Thorbjoern Jagland. "La situación humanitaria es crítica", añadió.

La negativa australiana a aceptar a los refugiados tiene lugar en medio de la campaña electoral en la que el primer ministro, John Howard, aspira a la reelección, y son muchos los australianos descontentos ante las crecientes sumas de fondos públicos destinados a atender a los miles de refugiados que llegan cada año.

En todo caso, los refugiados parecen decididos a esperar hasta ser aceptados. "Su vocero nos dijo que mientras puedan ver en el horizonte la isla Christmas, están contentos", dijo el radiooperador del buque. "En el momento en que dejen de verla, lo que quiere decir que navegamos hacia otra parte -agregó-, comenzarán a saltar al agua y enloquecerán."

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