Cinco definiciones que dejó la apertura de la convención demócrata

Entre abucheos y vítores, inicia la convención demócrata

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Desde los discursos de Michelle Obama y Bernie Sanders a la presencia de celebrities, el primer día del evento buscó curar las heridas y ensalzar la figura de Hillary Clinton
Rafael Mathus Ruiz
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26 de julio de 2016  • 12:19

FILADELFIA, Pensilvania.- El primer día de la convención nacional demócrata estuvo dedicado de lleno a intentar curar las heridas que dejó la interna entre Hillary Clinton y Bernie Sanders y unificar el partido para lograr la mayor participación posible en la elección presidencial de noviembre.

1. Sanders jugó para la unidad

El discurso de Bernie Sanders

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El senador socialista de Vermont, artífice de un movimiento que construyó de la nada durante las primarias presidenciales, ofreció dos discursos ayer, el primero, a sus delegados, y el segundo, al cierre del primer día de la convención, en los que brindó todo su respaldo a su rival, Hillary Clinton.

"Necesitamos un liderazgo en este país que mejore las vidas de las familias trabajadoras, los niños, los viejos, los enfermos y los pobres. Necesitamos un liderazgo que nos una y nos fortalezca, no un liderazgo que insulte a latinos, musulmanes, mujeres, afroamericanos y veteranos y nos divida", dijo Bernie Sanders por la noche, en un discurso que, hasta ahora, ha sido el más contundente a favor de Clinton. "Hillary Clinton debe convertirse en la próxima presidente de Estados Unidos", dijo.

Pero muchos de sus seguidores, sobre todo, un núcleo duro que no termina de aceptar la derrota de las primarias, protestaron en las calles de Filadelfia, abuchearon a Clinton en el primer discurso de Sanders y, al final, despidieron a su líder con lágrimas. Antes de empezar a hablar, Sanders tuvo que esperar más de tres minutos a que terminaran los aplausos. Se mostró muy emocionado.

Los seguidores de Bernie Sanders mostraron su desilusión en la convención
Los seguidores de Bernie Sanders mostraron su desilusión en la convención Fuente: Reuters

2. Michelle Obama, alfil de Hillary Clinton

En 2012, en la convención demócrata de Charlotte, Bill Clinton dio un memorable discurso en el que ofreció el mejor argumento para la reelección de Barack Obama . Su discurso fue una bisagra en esa campaña. Ayer, Michelle Obama devolvió ese favor.

Ya se sabía que la primera dama es una gran oradora, y que haría una defensa cerrada y sólida de Clinton. Pero su discurso, 14 minutos electrificantes durante los cuales todo el Wells Fargo Arena estuvo de pie, y que dejaron a más de uno con lágrimas en los ojos, estuvo impecable. Michelle Obama habló como madre y mujer, y cada elogio que ofreció para Clinton estuvo acompañado de un elegante dardo a Donald J. Trump, a quién no nombró nunca.

"Esta elección y cada elección es acerca de quién tendrá el poder de dar forma a nuestros hijos para los próximos cuatro u ocho años de su vida. Y yo estoy aquí esta noche porque en esta elección sólo hay una persona en la que confío en darle esa responsabilidad, sólo una persona que creo que es realmente está calificada para ser presidente de los Estados Unidos, y es nuestro amiga, Hillary Clinton", dijo la primera dama.

"Quiero a alguien con la fuerza probada para perseverar, a alguien que conozca este trabajo y lo tome en serio, alguien que entiende que los problemas que enfrenta un presidente no son blanco y negro y no pueden reducirse a 140 caracteres", disparó.

El discurso de Michelle Obama

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3. Un contraste con la convención republicana

Eva Longoria, una de las artistas que pasan por Philadelphia para dar su respaldo a Hillary
Eva Longoria, una de las artistas que pasan por Philadelphia para dar su respaldo a Hillary

Robby Mook, jefe de la campaña de Clinton, y Brian Fallon, secretario de prensa de la campaña, dijeron en la primer conferencia de prensa que la convención demócrata iba a buscar marcar un claro contraste con la convención republicana de la semana pasada en Cleveland.

Los primeros discursos marcaron un tono antagónico respecto del panorama sombrío que se escuchó en Cleveland -un ejemplo: "Estamos en guerra", dijo la semana pasada el ex presidente de la Cámara de Representantes, Newt Gingrich–, pero la principal diferencia se vio en las tribunas: si la multitud que copó la convención republicana fue predominantemente blanca y vieja, la gente que se acercó a Filadelfia para el encuentro demócrata es una representación más fiel del crisol demográfico de Estados Unidos.

Otro contraste: las celebridades. La cantante Demi Lovato , la actriz Eva Longoria y la comediante Sarah Silverman pasaron por el escenario en la primera noche, y vendrán muchas más.

La confrontación de Sarah Silverman

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4. No los une el amor sino el espanto... por las encuestas

Si el amor por Hillary no termina de unir a los demócratas, el pánico a Trump lo hará.

Mientras las figuras desfilaban por el escenario, los delegados y el público seguían las novedades de la campaña desde sus teléfonos, y algunas de las noticias causaban, cuando menos, preocupación. Donald Trump logró en las últimas encuestas el clásico "salto" que suele beneficiar al candidato luego de una convención presidencial, dada la enorme atención que obtiene durante una semana de alta exposición.

Aunque todos intentaron mantener la calma, el avance de Trump no pasó inadvertido: el promedio de encuestas del sitio RealClearPolitics lo tiene ahora delante de Clinton por casi un punto, la última encuesta en Ohio muestra un empate en ese estado clave, donde suele decidirse la elección presidencial. Pero el peor dato de todos surgió del pronóstico de Nate Silver, máximo gurú de las contiendas electorales por la Casa Blanca: si la elección se hiciera hoy, Trump tiene un 54,2% de posibilidades de ganar, contra un 45,8% de Clinton.

5. La ciudad y la logística, un infierno

El calor infernal no impidió las protestas fuera del centro de convenciones
El calor infernal no impidió las protestas fuera del centro de convenciones

Filadelfia es un infierno. Ayer, la sensación térmica superó los 45 grados, algo que no frenó a los manifestantes que salieron a mostrar su frustración –contra las deportaciones, contra el cambio climático, o contra la cúpula del partido demócrata que intentó beneficiar a Clinton durante las primarias– por las calles de la ciudad.

La logística resultó un dolor de cabeza. A las tradicionales medidas de seguridad que suelen acompañar a las convenciones, se sumó la distancia entre el centro de convenciones (donde se realizan las conferencias de prensa, reuniones de delegados y otros eventos), del estadio Wells Fargo, donde se realizará la votación que nominará a Hillary y se brindan los discursos. Ayer, la gente se acomodó como pudo en el subte ya pasada la medianoche para regresar, y los colectivos demoraron casi una hora en unir las dos sedes de la convención.

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