Claves de una garantía para la paz europea

(0)
30 de abril de 2004  

-¿Por qué se amplía la UE?

-La ampliación es el principal vehículo de la misión histórica de la UE y sus predecesoras, desde los 50: la reconciliación y la paz de Europa tras siglos de guerras que desangraron al continente.

-¿Cómo comenzó el proceso?

-Se inició poco después de la Segunda Guerra, en 1951, cuando Francia, Alemania occidental, Italia, Bélgica, Luxemburgo y Holanda lanzaron la Comunidad Europea del Carbón y del Acero (CECA). Era un organismo que, más allá de sus fines económicos, buscaba acercar a quienes hasta entonces habían sido furiosos enemigos: París y Berlín. El comercio se tranformó así en una garantía de que ambos socios no se embarcarían en otra contienda. En las décadas siguientes, la CECA cambió de nombre, incorporó nuevos miembros, construyó una suerte de gobierno supranacional. Y hoy la UE, al recibir al Este, une a dos bloques que hasta hace 15 años estuvieron separados por la cortina de hierro.

-¿Cómo cambiará la UE?

-Por un lado, se convertirá en el mayor mercado único en términos de población (en términos económicos es el Nafta), y así se afianzará como el modelo por seguir por las naciones que desde Africa, Asia y Sudamérica buscan integrarse en bloques. Las ventajas comerciales serán únicas. Por otro lado, las actuales potencias de la UE podrán extender su esfera de influencia. Ahora bien, en este sentido, la integración política de la UE tendrá sus inconvenientes, incluso a los ojos de Berlín y París, motores de la unión. Hasta los propios apólogos de la ampliación advierten que el gobierno de 25 naciones puede ser caótico.

-¿Cómo se financiará?

-Como se ha financiado desde sus inicios: cada país deberá aportar. El presupuesto aumentará con la ampliación en un 10% (a 110.000 millones de dólares). Los países del Este recibirán 40.000 millones de dólares al año para acelerar sus reformas, pero sólo contribuirán por ahora con 15.000 millones de dólares anuales. Esa fórmula torna en "perdedores" a España, Portugal y Grecia.En los útimos años recibieron asistencia a través de los fondos de cohesión, y ahora deberán aportar sus propios recursos para el desarrollo del Este.

-¿Con qué condiciones debieron cumplir los nuevos socios?

-Con rígidas reformas políticas y sociales destinadas a afianzar las tambaleantes democracias que surgieron tras la caída de la Unión Soviética. A través de esas costosas modificaciones las ex naciones soviéticas y la propia UE encontraron lo que podría ser una garantía de estabilidad y seguridad en una región históricamente volátil. En el plano económico, ninguno ha alcanzado todavía los indicadores necesarios para adoptar el euro como moneda.

-¿Cuáles son los mayores desafíos de la nueva Europa?

-Son varios y riesgosos. En los próximos meses, el mayor desafío será la Constitución: si los 25 miembros no logran un acuerdo sobre la Carta Magna, es poco probable que puedan hacerlo en dos temas que definirán el papel y el peso de la UE en el mundo, sobre todo frente a EE.UU.: la defensa y la política exterior común. En este sentido, con un bloque del Este más cercano a Washington y un eje Berlín-París cada vez más distanciado de EE.UU., la política exterior común parece hoy un sueño.

-¿La UE puede ahora ser rival de la hegemonía de EE.UU.?

-Uno de los objetivos de las potencias europeas es que efectivamente lo sea. Pero la nueva Europa puede tener que recorrer un largo camino para ello. Ambos son los mayores exportadores del mundo, pero la UE ampliada representa el 21% del PBI mundial, mientras que EE.UU. genera aproximadamente el 30%. Washington gasta el doble que Bruselas en defensa, investigación y tecnología. Claro que la hegemonía no sólo reside en las cifras, sino también en la determinación. Washington no oculta su deseo de mantener una influencia sin contrincantes; la UE pugna por un orden mundial multipolar.

-¿La ampliación es una medida popular entre los europeos?

-Los defensores de la ampliación y la mayoría de los europeos del Este la consideran una de las mayores oportunidades de la historia. Sin embargo, el nuevo bloque también despierta miedos. Los europeos del Este temen una invasión de productos del Oeste; sus vecinos occidentales creen que los nuevos miembros no serán más que una carga y temen un aluvión de inmigrantes.

ADEMÁS

MÁS leídas ahora

Esta nota se encuentra cerrada a comentarios

Descargá la aplicación de LA NACION. Es rápida y liviana.