Comienzan los roces entre Gran Bretaña y la UE tras el Brexit

Fuente: AFP
Johnson dijo que "no se alineará con las normas europeas" para acordar el libre comercio
Luisa Corradini
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4 de febrero de 2020  

PARÍS.- Gran Bretaña y la Unión Europea (UE) se enfrentaron abiertamente ayer por primera vez después del Brexit, en un choque que prefiguró las ásperas negociaciones que deben comenzar en marzo. Apenas 72 horas después de que el Reino Unido se separó oficialmente de la UE, el primer ministro Boris Johnson exhibió sus músculos para confirmar que su país "no se alineará con las normas europeas como precio para lograr un acuerdo de libre comercio". Bruselas no fue menos contundente y amenazó en forma apenas velada con implantar tarifas aduaneras y cuotas.

En una intervención de 30 minutos en la cual evitó cuidadosamente pronunciar la palabra Brexit -"no está prohibido, pero simplemente se terminó; ya fue", explicó-, el primer ministro británico describió su visión sobre el futuro de esas relaciones, cuyas negociaciones deben empezar a comienzos del mes próximo.

"No haremos ninguna competencia desleal, ya sea en materia comercial, económica o medioambiental", prometió. Sin embargo, al mismo tiempo, rechazó todo alineamiento con las normas europeas como mecanismo para lograr ese acuerdo. "¿Vamos a insistir para que la UE haga todo igual que nosotros como precio de un pacto de libre comercio? Desde luego que no", aseguró.

Johnson fue aún más lejos: "No veo ninguna necesidad de limitarnos con un acuerdo con la UE. Vamos a restaurar nuestra plena soberanía en nuestras fronteras, en inmigración, competencia, reglas sobre subvenciones, aprovisionamientos y protección de datos", dijo. También estimó que la cooperación con los europeos en materia de defensa y política extranjera "no requeriría necesariamente un tratado".

En ese preciso momento, en Bruselas, el jefe de negociadores del bloque, Michel Barnier, advirtió que el Reino Unido solo podrá evitar tarifas aduaneras y cuotas si compite lealmente con la UE, su principal mercado de exportación.

"¿Gran Bretaña seguirá adhiriendo al modelo regulatorio y social europeo en el futuro o tratará de divergir? La respuesta del Reino Unido a esta cuestión será fundamental para definir el nivel de ambición de nuestra relación futura. Y Londres debe tenerlo muy en cuenta", avisó Barnier.

Después de haber abandonado oficialmente la UE el 31 de enero, Gran Bretaña se encuentra actualmente en un período de transición de 11 meses, hasta fines de 2020, durante el cual debe lograr un acuerdo comercial con el bloque o arriesgarse a someter a sus empresas a nuevas barreras aduaneras que podrían obstruir cadenas de aprovisionamiento y encarecer productos y servicios.

La UE propuso a Johnson un acuerdo "inédito", con "cero tarifas y cero cuotas", a condición de aceptar las reglas europeas en numerosos sectores. Pero el enfrentamiento parece inevitable, por ejemplo en materia de medioambiente o de seguridad.

Bruselas también desea que el futuro tratado incluya a la Corte Europea de Justicia como tribunal de resolución de disputas y que los pescadores europeos puedan seguir tirando sus redes en aguas británicas. Ambos temas han sido hasta ahora tabú en Gran Bretaña, en particular para los ultra-brexiters.

Las primeras divergencias públicas asustaron un poco más a los inversionistas -ya pasablemente preocupados por el futuro de la economía británica- y provocaron ayer una nueva caída del 1,58% de la libra esterlina frente al dólar y del 1,30% ante el euro.

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