Con ayuda kirchnerista, Podemos busca la foto con el Papa

El ex piquetero Emilio Pérsico gestiona para que Pablo Iglesias sea recibido en el Vaticano
Martín Rodríguez Yebra
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6 de abril de 2015  

MADRID.- Pablo Iglesias, el líder de Podemos, quedó encandilado la primera vez que escuchó en persona al papa Francisco un día de noviembre en el Parlamento Europeo. Lo llenó de elogios en Twitter, lo aplaudió de pie y declaró al salir del recinto: "¡Cómo me encantaría conocer a Bergoglio! Estoy seguro de que estaríamos de acuerdo en muchas cosas".

Cuatro meses después, el fundador del partido de indignados que sueña con gobernar España pasó a la acción para conseguir una cita con el papa argentino y recurrió a sus contactos con el kirchnerismo para que le abran las puertas de Santa Marta.

A cargo de mover fichas para pasar los filtros de la burocracia vaticana quedó el secretario de Agricultura Familiar del gobierno de Cristina Kirchner y líder del Movimiento Evita, Emilio Pérsico, de fluida relación con Jorge Bergoglio desde mucho antes de que lo eligieran Sumo Pontífice, confiaron fuentes al tanto de las gestiones.

Podemos está vinculado al Movimiento Evita a través de su referente en España, Facundo Firmenich, hijo del ex jefe montonero Mario Eduardo Firmenich. Fue él quien organizó el año pasado una visita política a Buenos Aires de Íñigo Errejón y Juan Carlos Monedero, los dos lugartenientes de Iglesias, y poco después se sentó entre los invitados de primera fila en el acto de asunción de la cúpula del partido, en Madrid.

Un encuentro con el Papa significaría un empujón para la campaña de Podemos, en momentos en que Iglesias intenta sacarse de encima el mote de "antisistema" y conquistar a los votantes de centro desencantados con la política tradicional en España.

Con apenas un año de recorrido, las encuestas lo muestran en primer lugar de cara a las elecciones de noviembre, con entre 22 y 25 puntos de intención de voto.

Pero su ascenso meteórico se vio contenido en los últimos meses con la irrupción a nivel nacional de otro movimiento novedoso, Ciudadanos, de tendencia liberal y discurso menos extremista.

A Iglesias le interesa mostrar que su proyecto político, cuyos ejes principales son el rechazo a las políticas de austeridad y la lucha contra la corrupción, coincide con el mensaje pastoral del papa Francisco.

"Me llama la atención estar tan de acuerdo con Bergoglio", dijo hace poco en una entrevista en la que recordó que él no es creyente y que siempre defendió posiciones resistidas por la jerarquía eclesiástica.

Desde aquella disertación papal en Estrasburgo, la cúpula de Podemos intentó por canales oficiales conseguir una audiencia en el Vaticano. No tuvo éxito.

Tal vez porque en los últimos meses Francisco decidió ser más cauto a la hora de aceptar encuentros que puedan leerse en clave electoral, algo que les advirtió explícitamente a los candidatos argentinos.

La gente de Iglesias apeló entonces a los amigos del Papa. Pérsico fue uno de los pocos kirchneristas que hablaba con Bergoglio cuando era el cardenal de Buenos Aires y la Casa Rosada lo consideraba un enemigo político. Solía ir con él a las villas porteñas y alguna vez incluso lo convenció para que diera una misa en la estación de Constitución para los cartoneros que hacen base ahí.

"A Francisco le interesa conocer a los líderes jóvenes de Europa y no es descabellado pensar que pueda recibir a Pablo", contó un dirigente argentino conocedor de las tratativas.

Aunque en los últimos tiempos Iglesias tomó cierta distancia en público del gobierno argentino, su partido mantiene lazos firmes con el kirchnerismo.

Ambos reconocen la inspiración ideológica del filósofo del populismo Ernesto Laclau. Errejón, número dos de Podemos, tiene trato habitual con el referente de Carta Abierta y funcionario del gobierno, Ricardo Forster. Además, integra con Pérsico y Firmenich hijo el staff del think tank latinoamericanista Cedesur.

Uno de los principales obstáculos para la reunión en el Vaticano es la resistencia del gobierno del conservador Mariano Rajoy. "Suponemos que el Papa no recibirá a candidatos de ningún partido", dijo una fuente diplomática española.

La estrategia electoral de Rajoy consiste en presentar a Iglesias como el "peligro populista", al que sólo el Partido Popular (PP) puede frenar. Es consciente de que una foto con Francisco -de inmensa popularidad en España- conspiraría contra ese estereotipo.

Por el mismo motivo, el gobierno espera que el rey Felipe VI no le conceda a Iglesias la audiencia que le viene pidiendo desde hace tres meses. En su camino hacia lo que llama "la centralidad", el creador de Podemos suavizó su vena republicana, del mismo modo en que diluyó el contenido anticlerical de su mensaje.

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