Con el camino allanado, Netanyahu se lanza a un gobierno más de derecha

Netanyahu, al saludar a sus simpatizantes tras las elecciones, en Jerusalén
Netanyahu, al saludar a sus simpatizantes tras las elecciones, en Jerusalén Fuente: AFP - Crédito: Thomas Coex
Aunque el Likud y su principal rival obtuvieron la misma cantidad de bancas, el premier se aseguró la continuidad por las alianzas con nacionalistas, conservadores y ultrarreligiosos
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11 de abril de 2019  

JERUSALÉN.- Su inminente procesamiento en varios casos de corrupción y el creciente liderazgo de un veterano jefe militar opositor no alcanzaron para destronar al primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, cuyo partido, el Likud (derecha) se aseguró un quinto mandato de gobierno en las elecciones parlamentarias de anteayer.

Aunque el Likud y el nuevo partido centrista Azul y Blanco obtendrían la misma cantidad de bancas (35) en el Parlamento israelí cuando finalice el escrutinio de las elecciones, Netanyahu está en mejores condiciones de armar la próxima alianza gubernamental con otros partidos de derecha y religiosos.

El premier celebró ayer lo que calificó de "magnífica victoria" y advirtió que el suyo "será un gobierno de derecha". Aunque aclaró que sería "un primer ministro para todos".

Estas elecciones parecen ser una prueba del respaldo que tiene Netanyahu, de 69 años, a pesar de las graves acusaciones en su contra y del impacto que tendría un quinto mandato para el proceso de paz con los palestinos.

En el sistema electoral proporcional de Israel ningún partido obtuvo jamás la mayoría absoluta en el Parlamento. Los gobiernos se han formado históricamente con alianzas para conseguir por lo menos 61 escaños de los 120 de la Knesset.

Durante la campaña, el exjefe de las Fuerzas Armadas Benny Gantz (centro), al frente de la coalición Azul y Blanco, lideraba las encuestas, por lo que Netanyahu se esforzó para obtener el respaldo de todo el arco de la derecha.

Entre otras cuestiones, el 11 de marzo afirmó que Israel era "el Estado del pueblo judío" y no de "todos sus ciudadanos", lo que levantó fuertes críticas en un país en que un 20% de la población es árabe.

Luego, dos días antes de las elecciones, en un nuevo intento de captar votos de la derecha, Netanyahu se pronunció a favor de la anexión de los territorios ocupados en Cisjordania, una decisión que enterraría la solución de dos Estados al conflicto con los palestinos.

En los últimos días de campaña, Netanyahu estuvo omnipresente, al dar entrevistas y hacer publicaciones en las redes sociales con predicciones catastróficas ante un eventual triunfo opositor. "Es la hora fatal en la que definiremos el futuro del Estado", escribió anteayer el premier en Facebook antes de emitir su voto. Finalmente, el Likud fue más allá de los pronósticos y logró 35 bancas, tantas como la coalición de Gantz, según el escrutinio.

"Respetamos la decisión del pueblo", reconoció ayer Gantz ante los periodistas. Pero advirtió que Netanyahu obtendrá el apoyo necesario para gobernar porque se alió con los sectores "más extremistas" de la sociedad.

Yair Lapid, el número dos del partido, que estaba ayer al lado de Gantz, prometió por su parte que su lista estaba dispuesta a "amargar la vida al gobierno de Netanyahu".

Para Ofer Zalzberg, miembro del International Crisis Group, esta elección dio nuevas pruebas de que el electorado israelí está francamente volcado hacia la derecha.

"El premier volvió a demostrar su dominio en el juego de las alianzas entre las diferentes tribus políticas de Israel. En esto no tiene parangón", estimó Zalzberg.

Dore Gold, un exasesor de Netanyahu, estimó por su parte que el secreto de su éxito es que "entiende el ADN del elector israelí".

Con el apoyo sin precedentes del presidente estadounidense, Donald Trump, los logros diplomáticos en África así como en los países árabes del Golfo, Netanyahu mejoró, según Dore Gold, la imagen de Israel en el mundo sin tener que ceder mucho a cambio.

"El pueblo israelí vio que no se trataba de un regreso hacia atrás, sino de un salto hacia adelante. Eso allanó el camino para una extraordinaria victoria", agregó Gold.

Desafíos

Pero en los próximos meses el premier enfrentará dos temas cruciales. El fiscal general anunció en febrero pasado su intención de procesarlo por corrupción, fraude y abuso de confianza en tres casos de donaciones de magnates, así como reformas legislativas a cambio de cobertura mediática favorable.

El fiscal fijó para el 10 de julio la fecha límite para una última audiencia antes de decidir si lo procesa.

Netanyahu clama su inocencia y denuncia una "cacería de brujas". De hecho es indiscutible que el premier adelantó los comicios inicialmente previstos para noviembre con el fin de llegar mejor posicionado a su procesamiento.

Esta victoria podría incluso reforzarlo en el frente judicial ya que incluso se habla de adoptar una ley que impida que un dirigente sea procesado durante su mandato.

El segundo tema es el futuro del conflicto con los palestinos. El esperado plan de paz de Trump tiene que ser anunciado en las próximas semanas.

Netanyahu afirmó haber dicho recientemente a Trump que Israel rechazaría, en el marco de un futuro plan de paz con los palestinos, sacar "siquiera a una persona" de las colonias en Cisjordania ocupada.

Más de 400.000 israelíes viven en colonias en la Cisjordania ocupada, mientras que 200.000 viven en Jerusalén Este, sector palestino ocupado y anexado por Israel.

Las alianzas parlamentarias

"Un gobierno de derecha"

Benjamin Netanyahu definió su nuevo gobierno como "de derecha". Estaría integrado por el Likud (35 bancas), Shas (8), UTJ (8) y Derecha Unida (5); previsiblemente se sumarán Yisrael Beiteinu (5) y Kulanu (4)

Frente opositor

El grupo opositor es liderado por Azul y Blanco (35 bancas). Seguramente coincidirá en las votaciones con el Partido Laborista (6) y Meretz (4); además está el árabe Ra'am-Balad (4)

Agencias AFP y Reuters

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