Con lágrimas y oraciones, Asia recordó el tsunami de 2004

En los países afectados, como Indonesia y Tailandia, miles de personas homenajearon a las víctimas del devastador fenómeno que dejó 230.000 muertos
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27 de diciembre de 2014  

KHAO LAK, Tailandia.- Las oraciones, las lágrimas y los solemnes homenajes ante las fosas comunes marcaron ayer en Asia las ceremonias conmemorativas del décimo aniversario del tsunami que provocó unos 230.000 muertos o desaparecidos en 14 países y que dejó una marca indeleble en la región.

El 26 de diciembre de 2004, un sismo de magnitud 9,1 grados en la escala de Richter el más importante del planeta desde 1960- sacudió las costas de la isla indonesia de Sumatra, en el océano Índico, lo que provocó devastadoras olas en el litoral de países asiáticos, como Indonesia, Sri Lanka y Tailandia, y hasta las costas de África.

Entre las víctimas hubo miles de turistas extranjeros, que en su mayoría pasaban las fiestas de fin de año en las paradisíacas playas de la región. La mayoría de ellos murió en las costas del sur de Tailandia.

Para este décimo aniversario, muchos de los sobrevivientes extranjeros regresaron a los lugares de la catástrofe, en especial a Khao Lak, en Tailandia, donde al caer la noche se congregaron centenares de hombres, mujeres y chicos.

Cerca de un barco de la policía, lanzado por la ola dos kilómetros tierra adentro, y que hoy sirve de monumento conmemorativo de la tragedia, centenares de sobrevivientes y familiares de las víctimas portaban velas blancas. Bajo una tenue lluvia, realizaron un minuto de silencio, antes de que el sonido de una trompeta marcara el final de la ceremonia.

Entre los sobrevivientes presentes, Katia Paulo, una suiza de 45 años, recordó con emoción el fatídico día. "Le daba la espalda al océano. Mi novio me llamó y lo único que recuerdo es la expresión de su rostro. Comprendí que había que huir, pero la ola me atrapó", relató. Nunca volvió a ver a su pareja, cuyo cuerpo fue hallado un mes más tarde.

"El agua me aspiró varias veces, y pensé que había llegado el final", recordó, y explicó que pidió ayuda a gente que estaba cerca antes de darse cuenta de que se trataba de cadáveres. "Luego, conseguí agarrarme a la rama de un árbol."

Para los sobrevivientes, dos cosas quedarán grabadas para siempre: el ruido un terrible rugido- y luego la sensación de quedar aspirado en un inmenso lavarropas.

Steve McQueenis, un policía británico, recordó su estupor cuando al fin pudo emerger. "Lo único que podía ver era agua. Era como si nos hubieran abandonado en medio de un océano agitado. Lo extraño era que, media hora antes, este lugar era absolutamente perfecto, un paraíso", dijo.

No muy lejos de allí, Somjai Somboon, de 40 años, dijo que ella intentaba todavía sobreponerse a la pérdida de sus dos hijos, que las gigantescas olas del tsunami le arrebataron de su casa en Tailandia. "Pienso en ellos todos los días", añadió con lágrimas en los ojos.

A miles de kilómetros de allí, habían empezado más temprano los homenajes en Indonesia, el país más afectado por el desastre, con 170.000 muertos.

En Banda Aceh, la localidad más cercana al epicentro del sismo, las ceremonias comenzaron con el canto del himno nacional de Indonesia por un coro de hombres y mujeres en un parque de 20 hectáreas.

"Miles de cadáveres yacen en esta tierra", dijo el vicepresidente indonesio, Yusuf Kalla, ante miles de personas, muchas de ellas sin poder contener las lágrimas.

La catástrofe provocó al principio "conmoción, sufrimiento, miedo, confusión", continuó. "Pero luego nos recuperamos y recibimos ayuda de forma extraordinaria, desde Indonesia y desde todas partes, y nuestro espíritu revivió", agregó Kalla, al aludir a la solidaridad mundial que generó la tragedia.

En efecto, pocos meses después del tsunami se habían colectado en todo el mundo 13.500 millones de dólares, de los que 7000 millones fueron destinados a reconstruir 140.000 viviendas devastadas en Banda Aceh, así como miles de kilómetros de rutas y nuevas escuelas y hospitales.

En tanto, en Sri Lanka, donde hubo 31.000 muertos, se celebró una ceremonia en el lugar donde las olas gigantes se llevaron por delante a un tren, lo que provocó la muerte de 1000 pasajeros, unos 90 kilómetros al sur de la capital, Colombo.

Por el aniversario del tsunami, también hubo ceremonias en Europa. Suecia, el país fuera de Asia más afectado por la catástrofe, rindió homenaje a las 543 víctimas suecas en un acto solemne.

Agencias AFP, Reuters y EFE

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