Con su imagen en caída libre, Trudeau busca contener los daños de su peor crisis política

Trudeau, ayer, en Ottawa
Trudeau, ayer, en Ottawa Fuente: Reuters - Crédito: Patrick Doyle
Una exministra denunció que el premier la presionó para que interviniese en un multimillonario caso de sobornos
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8 de marzo de 2019  

OTTAWA.- En medio de un escándalo que desató una grave crisis política y hundió la popularidad del gobierno en las últimas semanas, el primer ministro canadiense, Justin Trudeau , rompió ayer finalmente el silencio, pero solo para "lamentar" la malinterpretación que hubo sobre su actuación en un multimillonario caso de corrupción.

"Hay conversaciones que fueron interpretadas de manera diferente. Lo lamento", dijo Trudeau en una conferencia de prensa en Ottawa donde insistió en que su entorno o él no habían hecho nada "inapropiado".

Cuando faltan siete meses para las elecciones generales, la grave crisis que golpea la popularidad del premier, que hace tres años alcanzaba el 65%, comenzó a mediados de enero con el desplazamiento de la ministra de Justicia, Jody Wilson-Raybould.

La funcionaria, que también era la fiscal general, afirmó haber sufrido "presiones" para intervenir ante los fiscales con el fin de negociar un acuerdo amistoso con el gigante canadiense de ingeniería SNC-Lavalin, implicado en un escándalo de corrupción con Libia.

La firma con sede en Montreal enfrenta cargos de corrupción por supuestos pagos de decenas de millones de dólares en sobornos entre 2001 y 2011 para asegurarse contratos del gobierno libio de Muammar Khadafy.

Trudeau, acusado de haber querido proteger a SNC-Lavalin por razones electorales, reconoció haber recordado a Wilson-Raybould en una reunión a mediados de septiembre que él era representante de Quebec, donde se encuentra la sede de SNC-Lavalin.

"Pero ese comentario no era de naturaleza partidista", aseguró, aunque le recordó que había 9000 puestos de trabajo en juego.

Trudeau lamentó ayer la "erosión de confianza" con Wilson-Raybould e insistió en que siempre respetó "la integridad de las instituciones".

En declaraciones ante el Comité de Justicia de la Cámara de los Comunes, que abrió una investigación, Wilson-Raybould dijo que a mediados de enero había sido degradada al puesto de secretaria de los excombatientes por no ceder a las presiones.

Un artículo aparecido en el influyente periódico canadiense The Globe and Mail señaló que durante meses Wilson-Raybould había sido presionada por la oficina del primer ministro para que diese un trato de favor a SNC-Lavalin.

La firma, una empresa con 50.000 empleados en todo el mundo, tiene sede en Quebec, una provincia "péndulo" en términos de política al ser vista como una de las claves para el Partido Liberal (de Trudeau) para ganar las elecciones.

Cuando los liberales ganan Quebec, suelen conseguir la mayoría de las bancas en el Parlamento. Cuando pierden en esta provincia, la caída electoral es grande.

Ayer, un exasesor de confianza de Trudeau, Gerald Butts, salió en defensa del primer ministro, en caída libre en los sondeos.

"Estoy firmemente convencido de que aquí no sucedió nada más allá de las operaciones normales del gobierno", dijo Butts, amigo personal y uno de los impulsores de la victoria de Trudeau. Butts renunció a su puesto de secretario principal el mes pasado mientras el gobierno se prepara para unas duras elecciones generales.

Al testificar ante el Comité de Justicia de la Cámara de los Comunes, Butts rechazó las acusaciones realizadas por Wilson-Raybould.

Las tensiones se agravaron aún más el lunes con la renuncia de la secretaria de Presupuesto, Jane Philpott, que dijo "haber perdido la confianza" en el gobierno liberal.

"Desgraciadamente, la evidencia de esfuerzos por políticos y funcionarios para presionar a la ministra de Justicia para que interviniera en el caso criminal de SNC-Lavalin, y la evidencia del contenido de esos esfuerzos, me provocaron graves preocupaciones", indicó Philpott en su carta de renuncia.

Agencias AFP y Reuters

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