Con un mapa fragmentado, la UE empieza a negociar por los cargos clave

Emmanuel Macron recibe en París al primer ministro español, Pedro Sánchez
Emmanuel Macron recibe en París al primer ministro español, Pedro Sánchez Fuente: AP - Crédito: FranÇois Mori
El avance de los populistas y los ecologistas estableció un nuevo equilibrio de fuerzas; la derecha pretende mantener el control
Luisa Corradini
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28 de mayo de 2019  

PARÍS.- No bien terminadas las elecciones que dejaron un Parlamento Europeo más fragmentado que nunca, comenzaron las verdaderas maniobras. Ayer, tanto en Bruselas como en Estrasburgo, las grandes fuerzas políticas del bloque se pusieron en línea de batalla para obtener los puestos claves de la Unión Europea (UE).

Con el avance de los partidos euroescépticos y populistas -limitado en relación con las previsiones- y la neta progresión de ecologistas y liberales, los 28 países intentan desde ayer sacar las conclusiones que impone el nuevo equilibrio de fuerzas.

"Hemos ganado las elecciones. Solo reclamamos un puesto: la presidencia de la Comisión Europea (CE) para Manfred Weber", se apresuró a declarar Joseph Daul, el influyente presidente del Partido Popular Europeo (PPE), que dominaba el Parlamento desde hace medio siglo.

Es verdad, en número de diputados (179), el PPE sigue siendo la primera formación, aun cuando haya perdido 37 en relación con la legislatura anterior. Puede así mantener su capacidad de negociación en el gran mercado que acaba de comenzar. En juego: los principales puestos de la UE, comenzando por la presidencia de la CE, que ocupa hoy el luxemburgués Jean-Claude Juncker.

Pero la elección del domingo estuvo marcada por el avance de los ecologistas -liderados por los Verdes alemanes y el tercer puesto de los Verdes franceses-, así como por un grupo liberal-centrista revigorizado por los diputados de Emmanuel Macron . Todos ellos son actores de la reconfiguración de un Parlamento en el cual la hegemonía de la histórica alianza liderada por el PPE con la centroizquierda acaba de estallar.

Desde anteayer, "la escena política europea se ha vuelto más fragmentada y polarizada", observa el politólogo Martial Foucault. "El apoyo a los partidos tradicionales se trasladó de la centroderecha a la centroizquierda, hacia los liberales y los verdes. Es decir, hacia los grupos cuyas ideas con frecuencia son exactamente lo contrario", agrega.

Dopados por los resultados de Marine Le Pen en Francia y Matteo Salvini en Italia, pero también por el partido pro-Brexit de Nigel Farage en Gran Bretaña, los euroescépticos deberían ocupar por su parte hasta un cuarto del Parlamento (171 bancas, contra 155 en la legislatura anterior). Sin embargo, no solo su avance fue limitado. También tendrán serias dificultades en lograr un frente común: "Las fuerzas antieuropeas se harán oír, se harán notar, pero no están suficientemente organizadas como para pesar", estima Foucault.

En todo caso, aunque la derecha europea es consciente de que ya no es cuestión de exigir todos los cargos como en el pasado -actualmente ocupa la presidencia de la CE, la del Parlamento e incluso la del Consejo Europeo-, pretende conservar el control del puesto más importante.

Weber es candidato de los alemanes y el protegido de Angela Merkel . Si no llegase a reemplazar a Juncker, sería un nuevo fracaso para la canciller, cuya alianza de gobierno volvió a retroceder en las elecciones del domingo.

¿Qué dirán liberales, verdes y socialdemócratas? ¿Cederán a cambio de otros cargos de prestigio, como la presidencia del Banco Central Europeo para Francia o la del Parlamento Europeo o la conducción de la diplomacia de la UE?

Sin posibilidad de obtener la presidencia de la comisión, los Verdes -que ganaron 70 bancas el domingo- están decididos a promover en forma drástica sus ambiciones medioambientales y sociales. Y el PPE los necesitará, así como a los socialdemócratas y a los liberales, para formar una amplia coalición proeuropea en el Parlamento.

Los socialdemócratas también tienen a su campeón para remplazar a Juncker: el actual primer vicepresidente de la comisión. Pero el holandés Frans Timmermans tiene escasas chances, si se consideran los malos resultados obtenidos por su grupo en las elecciones del domingo (-35 bancas).

¿Cuál será por fin la estrategia de los liberales (ALDE)? A la espera de la adhesión formal de La República en Marcha (LRM), de Emmanuel Macron, el grupo no había designado hasta ayer oficialmente a su candidato para la comisión. Pero Margrethe Vestager, la mediática comisaria para la Competencia, responsable de las multas millonarias a las grandes multinacionales que evaden el fisco, se impuso rápidamente como favorita.

En ese caso, por primera vez en la historia, la UE tendría una mujer como presidenta de la comisión. ¿Emmanuel Macron le dará su apoyo, a riesgo de entablar una pulseada con el PPE, los alemanes e incluso con Angela Merkel?

Esta noche, los jefes de Estado y de gobierno se reúnen en Bruselas para una cena que promete ser agitada.

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