Con una marcha sin precedente, Hong Kong redobla el desafío a Pekín

La manifestación a favor de la democracia, organizada por el Frente Civil de los Derechos Humanos, en Hong Kong
La manifestación a favor de la democracia, organizada por el Frente Civil de los Derechos Humanos, en Hong Kong Fuente: Reuters
La nueva movilización prodemocracia convocó a más de 800.000 personas, que desfilaron ayer por el enclave financiero para reclamar mayores libertades y la puesta en marcha de un proceso de elecciones libres
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9 de diciembre de 2019  

HONG KONG.- A seis meses del comienzo de las protestas, más de 800.000 ciudadanos de Hong Kongsalieron a las calles ayer para participar de una de las mayores movilizaciones en la excolonia británica que mantiene su pulso con China en favor de la democracia y de las libertades civiles.

Una multitud se sumó a las manifestacionesa favor de la democracia en vísperas de que se cumplan los seis meses del inicio de las protestas. Los participantes enviaron un "ultimátum" a las autoridades para dar respuesta a los reclamos en las marchas.

La concentración fue una de las más concurridas desde que comenzaron las movilizaciones en la excolonia británica a causa de una ley de extradición a China rechazada por los hongkoneses. Los organizadores estimaron que asistieron unos 800.000 participantes. En tanto, la policía, cuyas cifras suelen ser más bajas, contabilizó 183.000 personas en la marcha, su estimación más elevada desde hace meses.

La concentración contó con la autorización de la policía, que desde hace cuatro meses no daba el visto bueno a las manifestaciones, según consignó el diario El País de España. La protesta, convocada por el Frente de Derechos Humanos y Civiles de Hong Kong, siguió la ruta de las anteriores: comenzó en el Parque Victoria, el mayor de la isla, y concluyó en el distrito financiero.

Con el lema "luchen por la libertad'' y "en pie con Hong Kong'', los manifestantes se encolumnaron en una distancia de más de dos kilómetros.

Hong Kong vive su peor crisis desde 1997, cuando la ciudad regresó a la soberanía de China amparado en el proceso "un país, dos sistemas". El conflicto en Hong Kong se generó en junio, a partir de un proyecto de ley de extradición a China, iniciativa que provocó un movimiento de protesta sin precedente. El gobierno finalmente retiró el proyecto.

Sin embargo, el movimiento a favor de la democracia no cejó en sus pedidos. Exigió condiciones democráticas, como elecciones libres y una menor intrusión de Pekín en los asuntos de la ciudad, sumado al pedido de una investigación imparcial del accionar de la policía durante las protestas.

Estos pedidos se expresaron en las manifestaciones cuando muchos participantes alzaban la mano con los cinco dedos extendidos en alusión a sus cinco requerimientos.

Las manifestaciones se mantuvieron de manera casi diaria durante estos meses y ayer los activistas buscaron dejar claro su rechazo a Pekín en general y a la jefa del ejecutivo hongkonés, Carrie Lam, en particular. Los reclamos se intensificaron después de que en las elecciones locales del mes pasado, en las que los candidatos a favor de la democracia obtuvieron la victoria en gran parte de las concejalías.

Durante los últimos meses, y apoyados por un cerco militar del Ejército chino en las afueras del enclave, las autoridades locales prohibieron las principales concentraciones, con la justificación de que existía riesgo de violencia. Sin embargo, muchos hongkoneses desafiaron el veto y tomaron de todas formas las calles.

La policía desplegó un gran número de agentes con equipo antimotines en las calles. Por la mañana se detuvo a 11 personas y se incautaron varias armas, incluida una de fuego con más de 100 balas. Según la policía, los detenidos planeaban utilizar las armas durante la protesta para culpar a sus oficiales.

Uno de los organizadores de la marcha, Eric Lai, pidió a la policía moderación y que no se emplearan gases lacrimógenos. "¡Confiamos en que esto sea un reflejo de nuestro movimiento después de seis meses para mostrarles a Carrie Lam y al mundo que la gente no se rinde. La gente sigue luchando por nuestra libertad y democracia'', sostuvo Lai.

Por su parte, las autoridades justificaron que la fuerza solo fue utilizada para dispersar a los manifestantes que cortaban calles, atacaban comercios y lanzaban bombas incendiarias.

Ultimátum

La protesta de ayer sucedió en la antesala del aniversario de los seis meses de la primera movilización, que empezó con una gran manifestación el 9 de junio contra el mencionado proyecto de ley para facilitar las extradiciones a China. Desde esa fecha, unas 6000 personas han sido detenidas y cientos resultaron heridas, según la policía.

Pero las protestas no parecen concluir. En los foros virtuales que usan los manifestantes para comunicarse se extendieron los llamados para realizar hoy un gran bloqueo de los transportes públicos, fecha exacta del aniversario del estallido, en caso de que las autoridades locales no atiendan sus exigencias.

"Es la última oportunidad que el pueblo le da a Lam", expresó Jimmy Sham, uno de los responsables del Frente Civil de los Derechos Humanos, el movimiento que organizó las grandes protestas de junio y julio, y ahora concejal electo.

Sin embargo, todavía no se percibieron cambios por parte de la jefa del gobierno local. Desde las elecciones, Lam, respaldada por Pekín, pero cuya tasa de apoyo entre la población está en niveles históricamente bajos, no presentó iniciativas ni intenciones de consensuar con los grupos prodemocracia.

Agencias AFP y AP

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