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Conmoción por el asesinato de un periodista paraguayo

El reportero investigaba a los grupos narcos en la frontera con Brasil
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18 de octubre de 2014  

ASUNCIÓN.- Tras la conmoción en Paraguay por al asesinato del periodista Pablo Medina anteayer, las autoridades detuvieron ayer a cuatro personas, al tiempo que señalaron que un grupo de narcotraficantes habría ordenado la ejecución por las investigaciones del reportero.

"El crimen fue por encargo. Estaría estrechamente vinculado a las denuncias periodísticas de la víctima, particularmente a las que tienen que ver con producción y tráfico de drogas", dijo el ministro del Interior, Francisco de Vargas, en una conferencia de prensa.

ABC Color -el diario de mayor tirada del país y en el que trabajaba Medina- publicó ayer los nombres de dos posibles autores intelectuales del crimen: un alcalde del gobernante Partido Colorado que había amenazado de muerte a Medina y un hombre supuestamente vinculado a una mafia brasileña.

El crimen se produjo cerca de la localidad de Curuguaty, a unos 250 kilómetros al nordeste de Asunción, una zona considerada de producción y tráfico de marihuana, donde operan grupos armados, como el Ejército del Pueblo Paraguayo (EPP). Medina regresaba de una tarea periodística cuando el auto que conducía fue interceptado por dos personas que le dispararon a corta distancia en el pecho y el rostro, dijeron fuentes policiales.

El periodista escribió sobre las operaciones de narcotraficantes en el lado paraguayo de la frontera con Brasil, donde proliferan las plantaciones de marihuana.

La historia de Medina muestra, además, otro costado trágico: dos de sus hermanos fueron asesinados en 2001 y 2002, respectivamente, cuando realizaban sendas investigaciones sobre grupos de narcotraficantes.

Eso no amedrentó a Medina, que continuó su trabajo como corresponsal en una de las áreas más peligrosas del país. Otros dos periodistas paraguayos fueron asesinados este año en departamentos fronterizos con Brasil.

La policía dejó de dar escolta a Medina en 2013, debido a una "reorganización" de las fuerzas, explicó ayer el comandante Francisco Alvarenga. Tanto los sindicatos de periodistas como el gobierno consideraron que el crimen supone un ataque a la libertad de expresión. "Tenemos que sentirnos todos asesinados", dijo el presidente Horacio Cartes.

Al inaugurar ayer su asamblea anual en Santiago de Chile, la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) se sumó a las condenas por la muerte de Medina. El presidente de la Comisión de Libertad de Prensa e Información, Claudio Paolillo, expresó "la más enérgica condena por este crimen".

Agencias AFP, AP y Reuters

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